Entrevista. Flores no se confía: “Hay que estar siempre con la guardia alta”

El DT analizó el presente de Instituto y puso la mira en Riestra, un rival que aún no ganó pero que recibe muy pocos goles en su cancha. Valoró la respuesta del grupo incluso en los partidos más difíciles y explicó varias de sus últimas decisiones.

09 de abril de 2026 a las 10:36 a. m.
Flores no se confía: “Hay que estar siempre con la guardia alta”
Diego Flores no se guardó nada y habló de todo en Mundo Gloria.

Eran casi las 12.30 de la mañana en La Agustina y cuando el ruido de los tractores todavía peleaba contra el silencio del predio, Diego Flores se tomó un segundo para ordenar la escena. Pide bajar la intensidad del corte de pasto, cuida el detalle. Es un gesto mínimo, pero dice mucho. Como su equipo: sin estridencias, pero con una idea clara. Así empezó una charla íntima con La Voz, en la que el DT de Instituto dejó varias definiciones sobre su presente y lo que viene.

Un diagnóstico que ya empezó a rodar

“Cuando llegamos al club hicimos un diagnóstico. Sabíamos que había un plantel con buenos jugadores, confiábamos en que podíamos desarrollar un proyecto. Y si bien esto recién empieza, es todo tan vertiginoso que ya pasaron nueve partidos”.

Flores habla con tono calmo, pero con la urgencia que marca el fútbol argentino. Nueve partidos que parecen una vida. O un suspiro. En ese tramo, el entrenador encontró algo que valora tanto como el juego: el compromiso.

“Había un grupo muy comprometido, con muchas ganas de salir de ese mal momento. Y ahora tenemos la esperanza de poder meternos entre los ocho”, aseguró en el podcast Mundo Gloria.

En Alta Córdoba no sobra nada. Pero tampoco falta ambición.

Diego Flores habló con Hernán Laurino y Agustín Caretó en Mundo Gloria.
Diego Flores habló con Hernán Laurino y Agustín Caretó en Mundo Gloria. (Pedro Castillo /La Voz)

Liderazgo, madurez y una base que sostiene

Más allá de los nombres propios, Flores pone el foco en una estructura invisible pero clave: la convivencia interna.

“Además de la cualidad técnica del plantel, hay una buena línea de liderazgo del plantel. No solo de Fernando Alarcón, que es el capitán, sino también de quienes lo acompañan. Tenemos una buena edad, muchos jugadores de 27-28 años, que están en una línea de madurez justa”.

Ese equilibrio —ni demasiado jóvenes, ni en retirada— le da al equipo una base. No hay figuras rutilantes, pero sí una columna vertebral que entiende el momento. Y en un torneo donde todo se define en detalles, eso pesa.

Riestra: una final incómoda

El próximo desafío tiene pinta de batalla. De partido trabado, sucio, incómodo. De esos que se ganan con dientes apretados.

“Es una final más, una de tantas. El campeonato te lleva a esto. Estamos bien, venimos de ganar un partido que era muy importante para nosotros. El grupo está bien, con un buen ánimo. Pero acá perdés un partido y te volvés a complicar, hay que estar siempre con la guardia alta”, cuenta Flores.

El rival de este sábado a las 15 en Buenos Aires será Riestra, un equipo que todavía no ganó pero que hace de su cancha una trinchera.

“Vamos a tener en frente a un rival muy duro. Es una cancha en la que ellos reciben muy pocos goles, luchan todo el tiempo. Nos estamos preparando para eso. A Riestra el único rival que le pudo hacer dos goles fue Unión, después no hubo un equipo en todo el torneo que le haya hecho más de un gol. Eso lo convierte en un rival duro”, explicó Flores.

Y agregó: “En los últimos siete partidos tiene como cinco empates en cero. Es un equipo áspero, lo conocemos. No va a ser fácil ganar, lo tenemos claro. Pero es un desafío ganar, lo necesitamos”.

En ese “lo necesitamos” hay más que tres puntos: hay una declaración de intenciones.

Diego Flores le cambió la cara a Instituto.
Diego Flores le cambió la cara a Instituto. (Pedro Castillo /La Voz)

El once, las decisiones y la cantera

En tiempos donde cada formación genera debate, Flores no esquiva la pregunta. Explica. Argumenta. Baja la espuma.

“A los equipos siempre los armamos de acuerdo al próximo desafío y es ganar. El objetivo es ganar. A veces el hincha no sabe las internas, a veces se entrena mejor o peor, o hay un tirón o una molestia. Nosotros tenemos nuestros motivos para delinear al 11”, contó el entrenador este miércoles.

Y amplía con una idea que repite como mantra: “El equipo titular es la primera fuerza. Pero después tenemos una segunda con esos cinco o cuatro que entran. Y esas dos fuerzas están trabajando bien”.

En cuanto a los juveniles, lejos de cerrarse, abre la puerta con paciencia: “Respecto a la cantera del club estamos muy comprometidos. Luca Rafaelli ahora se lesionó pero venía siendo protagonista. (Jeremías) Lázaro viene jugando, Agustín Massaccesi le tocó y fue protagonista. A Emanuel Sittaro le tocó y aportó. Y algunos chicos de la Reserva ya están cercanos a nosotros. Pero todo a su tiempo. Hay un grupo de jugadores grandes que van marcando la línea, enseñando y transmitiendo valores”.

Competir siempre, incluso en los días grises

Hay una frase que en el fútbol suele ser excusa. Flores la transforma en identidad: competir.

En ese marco se refirió a lo que quizá fue el encuentro más flojo en su ciclo: “Al partido ante Unión yo le valoro muchas cosas. Era un rival muy duro, que neutralizó muchas fases de nuestro juego. Pero el equipo corrió, compitió y ante el problema futbolístico se reveló y hasta lo pudo empatar. Quizá en ese, que pudo ser nuestro peor partido, el nivel no fue malo, sino medio. Y eso también tiene un mérito”.

Porque incluso en torneos cortos la regularidad también se construye desde lo imperfecto. Y todo lleva su tiempo.

“Los ciclos maduran con 20-25 partidos jugando juntos. Y todo de ahí para adelante es ganancia. Por eso los ciclos que se sostienen son los que después van a Libertadores o Sudamericana. Por eso hay que tener mucho equilibrio a la hora de tomar decisiones cuando un proceso va bien”, aseguró el técnico glorioso.

Flores no grita, no sobreactúa, no vende humo. Pero deja un mensaje claro: esto recién empieza, aunque el reloj del fútbol diga lo contrario. Y mientras tanto, Instituto camina. A paso firme, sin hacer ruido. Como esos tractores que, por un rato, también supieron parar.

Mirá la entrevista a Diego Flores en Mundo Gloria