Humor. El fallido intento de la Fifa de imponer el inglés en las conferencias de prensa

Una polémica iniciativa para restringir los idiomas derivó en escenas absurdas y tensiones innecesarias. Tras las críticas, la Fifa dio marcha atrás y restituyó el carácter multilingüe de las ruedas de prensa.

26 de junio de 2026 a las 02:49 p. m.
El fallido intento de la Fifa de imponer el inglés en las conferencias de prensa
Chumbi.

Fue un globo de ensayo y terminó mal. En la cabeza de los dirigentes de la Fifa se cruzó la idea de declarar oficialmente al inglés como idioma de las conferencias de prensa, lo que derivó en la obligación de preguntar en tres idiomas: las lenguas maternas de los jugadores que se sentaban a responder o, en su defecto, en lengua inglesa. De ese modo, los periodistas que no manejaran los idiomas autorizados para cada rueda debían permanecer callados, en un rincón apartado, oscuro y frío de la sala de prensa, bajo la prohibición de realizar la más mínima consulta.

Un ejemplo fue la conferencia posterior a Brasil-Marruecos, en la cual las preguntas debían realizarse en portugués por Brasil y en bereber por Marruecos. El tema es que Vinicius (jugador del Real Madrid) habla perfectamente castellano e insistió en hacerlo en esa lengua con un periodista hispanohablante, lo que motivó la rápida intervención del responsable de prensa de la Fifa para prohibir que siguiera utilizándose el español, bajo pena de hacer ingresar a efectivos del ICE (siglas del Regimiento de Cazadores de Inmigrantes de EE.UU.), que estaban en la puerta, para que capturaran al jugador y al periodista y los enviaran a un campo de concentración de inmigrantes como paso previo a sus respectivas deportaciones.

Las razones que llevaron a la Fifa a tomar semejante medida tendrían que ver con la intención de ahorrar dinero en traductores, que son muy caros en el primer mundo (la traducción en tiempo real de dialectos bantúes, por ejemplo, es considerada una de las salidas laborales más rentables en esos países). Pero otros especialistas consideran que obedece al objetivo de evitar un contratiempo similar al de la Torre de Babel, proyecto arquitectónico monumental descripto en el Antiguo Testamento cuya construcción se frustró porque los trabajadores involucrados empezaron a hablar en múltiples lenguas debido a una ocurrencia divina, lo que hizo imposible que las cuadrillas babilónicas se entendieran. Debido a este problema, la torre inconclusa de Babel figura como un elefante blanco bíblico desde hace miles de años.

En principio, en un torneo de 48 equipos en el que se hablan alrededor de 20 idiomas, lenguas y dialectos distintos, entre ellos el papiamento de Curazao, el temor de la Fifa sería que se repitiera el desastre de Babel en la Copa. “Desde el Centro de Estudios Bíblicos de la Fifa se advirtió que una proliferación fuera de control de idiomas, lenguas y dialectos en las conferencias de prensa podría terminar desbaratándolas, con el peligro de dejar inconcluso el Mundial mismo, como ocurrió con la torre babilónica”, explicó un dirigente.

Sin embargo, existe una tercera hipótesis: la de realizar una concesión más al impredecible Premio Fifa de la Paz, el presidente estadounidense Donald Trump, quien expresó públicamente que aborrece el idioma castellano. En una cumbre conservadora en Miami, y frente a una docena de presidentes del “patio trasero” latinoamericano, dijo: “No voy a aprender su maldito idioma”.

Según esta apreciación, la restricción de idiomas “exóticos” en las conferencias de prensa y la imposición del inglés por encima de todas las lenguas apunta decididamente contra el idioma de Cervantes, con el que se entienden y se relacionan 635 millones de personas en el mundo, entre ellas casi 50 millones de estadounidenses, algo que a Trump tiene absolutamente sin cuidado. En cuanto al aborrecimiento que siente, la razón es desconocida, pero podría tener que ver con un incidente de tránsito que tuvo en su juventud con un inmigrante hispano que lo insultó en su lengua de origen. “Hasta el día de hoy Trump no sabe qué le dijo el automovilista y, si bien sospecha que fue algo muy ofensivo, como no entendió nada, le tomó aversión al idioma”, señala uno de sus biógrafos al intentar explicar la aversión idiomática presidencial.

La cuestión es que la Fifa dio marcha atrás con las restricciones antes de que la situación pasara a mayores, y la calma regresó a las ruedas de prensa, que volvieron a ser multilingües, una condición más que necesaria en un Mundial multitudinario.