Mundial en cordobés. La estación de servicio más grande de Dallas y una pregunta: ¿barato o caro?
Recorrida por los precios de la nafta en la ciudad más importante de Texas, un estado "petrolero".
Hay dos cosas que un argentino no puede evitar cuando viaja. La primera es comparar precios. La segunda es convertir todo a pesos, aunque sepa que el cálculo no tiene demasiado sentido.
Por eso, en medio de la espera por el partido del sábado entre Argentina y Jordania, mientras Dallas sigue recibiendo hinchas de todo el mundo y los argentinos matan el tiempo como pueden, hubo una parada que parecía obligatoria: Fuel City, la estación de servicio más famosa y más grande de la ciudad.
En Texas, hasta cargar combustible puede convertirse en una excursión. Fuel City está a pocos minutos del centro de Dallas, abierta las 24 horas, rodeada de autos, camionetas gigantes y camiones que entran y salen a toda hora. Pero no es una estación de servicio cualquiera. Tiene un aire de parque temático tejano. Hay tiendas, restaurantes, tacos, animales y un movimiento constante que la convirtió en un lugar de visita para turistas y locales. Y claro, apenas uno llega, aparece la pregunta inevitable.
¿Cuánto sale la nafta? Los ojos se van directo al cartel electrónico. Ahí están los números que cualquier cordobés empieza a descifrar como si estuviera frente a una tabla de posiciones.
Primero hay que entender el sistema. Acá no se habla de litros. Se habla de galones. Un galón equivale a casi cuatro litros. Recién después de hacer esa conversión mental empiezan las cuentas. "Lo voy a decir en cordobés", comentaba mientras señalaba los precios.
La opción más económica marcaba 3,35 dólares por galón. Las versiones de mayor calidad rondaban los cuatro dólares. Traducido a nuestra lógica, el litro termina costando menos de un dólar. La cifra sorprende. Pero tiene una explicación.
Texas es uno de los corazones petroleros de Estados Unidos. La producción de energía forma parte de la identidad económica del estado y, además, los impuestos sobre los combustibles son más bajos que en muchas otras regiones del país. Por eso cargar combustible aquí suele ser más barato que en otros puntos de Estados Unidos. La comparación apareció sola. Porque para un cordobés resulta imposible ver esos números sin empezar a hacer cuentas mentales, comparar con lo que cuesta llenar un tanque en Argentina y preguntarse cuánto duraría esa felicidad si esos precios aparecieran una mañana en cualquier estación de servicio de Córdoba.
La otra diferencia salta a la vista apenas uno se acerca a los surtidores. No hay playeros.
Acá el sistema es completamente autoservicio.
Cada conductor estaciona, acerca su tarjeta, elige el combustible y realiza toda la operación por su cuenta. Simple. Rápido. Automático.
Mientras observábamos cómo funcionaba el sistema apareció Alejandro, un hombre que se ofreció a mostrar paso a paso cómo se carga combustible en Dallas. Lo que parecía una explicación técnica terminó derivando en una historia mucho más mundialista. Porque Alejandro tenía una conexión inesperada con Argentina. "Mi hija nació en Buenos Aires. En Temperley, exactamente", contó con orgullo apenas escuchó de dónde veníamos.
De golpe, a miles de kilómetros de Córdoba, apareció otra de esas coincidencias que suelen regalar los viajes. Alejandro explicó cómo funciona el sistema. Un toque sobre la pantalla.
La selección del combustible.
La manguera. Y esperar. "Nada más. Cuando termina, corta solo y listo", resumió. También confirmó algo que los números ya insinuaban.
"En Florida es un poco más caro. Acá está más bajo realmente", explicó. Problema resuelto. Combustible cargado. Y una nueva conversación sobre Argentina en medio de Texas.
Porque eso también está pasando durante este Mundial. Uno sale a recorrer Dallas buscando historias sobre la Copa del Mundo y termina encontrando referencias argentinas en todos lados.
En el centro de la ciudad aparecen japoneses hablando de Messi. Más allá, suecos discuten si fue mejor que Maradona. Y en una estación de servicio texana surge un hombre que recuerda que su hija nació en Temperley. Las conexiones aparecen donde menos se las espera.
Fuel City también tiene otra particularidad que ayuda a entender por qué se volvió un lugar tan famoso. No es solamente una estación de servicio. Es una especie de postal texana. Hay locales de comida, tacos considerados entre los más populares de Dallas y hasta animales que forman parte del paisaje del lugar. Por momentos uno se olvida de que vino a ver precios de combustible. Y eso ya dice bastante.
Mientras tanto, los argentinos seguimos haciendo tiempo. Falta cada vez menos para el partido con Jordania. Falta cada vez menos para volver a ver a la selección. Falta cada vez menos para saber si Messi tendrá minutos otra vez en esta Copa del Mundo. Hasta entonces, Dallas ofrece distracciones de todo tipo. Algunas son estadios. Otras son fan fest.
Y otras, inesperadamente, son estaciones de servicio gigantes donde uno termina hablando de combustible, de Texas y de Argentina al mismo tiempo. Porque en este Mundial, incluso cargar nafta puede transformarse en una historia para contar en cordobés.

