Mundial 2026. Esperar también es jugar: los argentinos apuestan a que bajen las entradas para ver a la selección en Atlanta
El martes, Argentina enfrentará a Egipto por los octavos de final en el Mercedes-Benz Stadium. Mientras miles de hinchas empiezan a llegar a la ciudad, muchos siguen una estrategia que ya les dio resultado en otras sedes: esperar hasta último momento para conseguir una entrada más barata.
No hace falta tener entrada para hablar del partido. Alcanza con caminar por el centro de la ciudad para descubrir cuál es la conversación que domina a los argentinos. No se discute si jugará tal o cual futbolista, tampoco el esquema de Lionel Scaloni. La pregunta es otra: ¿Cuánto habrá que pagar para estar el martes en el Mercedes-Benz Stadium?
La respuesta cambia casi de una hora a otra. Y por eso muchos decidieron hacer lo mismo que hicieron en las anteriores presentaciones de la selección: esperar.
"Ya venimos de Dallas siguiendo a la selección, pero decidimos aguantar hasta mañana porque las entradas están bajando", contó Víctor, un cordobés de Capital que recorre Estados Unidos detrás de la Scaloneta. A su lado, Eduardo, de San Juan, asiente mientras observa cómo otros hinchas hacen exactamente lo mismo: revisar aplicaciones de reventa cada pocos minutos.
La experiencia de los primeros partidos les enseñó que la ansiedad suele ser mala consejera.
Víctor hace memoria y repasa cómo se movieron los precios en las distintas sedes. "En Miami empezaron pidiendo hace 15 o 20 días 4.000 dólares. Después fueron bajando a 2.000. Acá, cuando terminó el primer partido, ya estaban en 1.500 y hoy están en 1.300", explicó.
La diferencia no es menor. Son cientos, y en algunos casos miles, de dólares de ahorro para quienes siguen a la selección durante varias semanas y deben sumar pasajes, hoteles, comidas y traslados.
La apuesta está clara
"Yo creo que para este partido vamos a conseguir en 1.000 o 1.200 dólares. Estamos esperando que baje un poquito más y mañana definimos", aseguró.
La escena se repite entre decenas de argentinos que llegaron a Atlanta sin ticket confirmado. Nadie parece desesperado. Al contrario. Hay una confianza construida a partir de la experiencia de Kansas City, Dallas y Miami, donde muchos terminaron ingresando después de esperar hasta las últimas horas.
Claro que ahora el contexto es distinto. Ya no es la fase de grupos. Empiezan los partidos sin margen de error y eso también influye en la demanda. Cada encuentro puede ser el último. De la selección en el torneo... y quizá también de Lionel Messi en un Mundial.
Ese pensamiento aparece casi sin querer cuando se le pregunta por qué sigue dispuesto a gastar semejante cantidad de dinero.
"Cada vez que lo veo trato de filmar todo porque puede ser el último tango", dice Víctor. La frase queda suspendida unos segundos. Como si costara decirla en voz alta.
"No quiero pensar que puede ser el último. Ojalá sea en Nueva York", agrega enseguida, imaginando una selección que siga avanzando hasta la final.
Después vuelve a sonreír. Habla de la confianza que le genera Scaloni, del trabajo de Pablo Aimar, "el cordobés que tenemos ahí", y de la ilusión de que el equipo recupere su mejor versión después del sufrido triunfo frente a Cabo Verde.
La última pregunta ya no tiene que ver con dólares. Si Messi apareciera caminando por esa misma vereda, ¿Qué le diría?
"No sé... Que es un sueño verlo. Sacarme una foto, abrazarlo... y gracias."
Quizá esa sea la verdadera explicación de por qué miles de argentinos siguen mirando la pantalla del teléfono mientras esperan que el precio baje unos cientos de dólares.
No están comprando solamente una entrada.
Están intentando asegurarse otro recuerdo con el mejor futbolista de todos los tiempos. Y, si el destino acompaña, postergar un partido más esa nostalgia que nadie quiere empezar a vivir.

