Ruptura total. Emeterio Farías: Yo me siento traicionado por Toviggino
El dirigente cordobés explotó por la invitación a Peñarol al Regional Amateur y apuntó contra el titular del Consejo Federal.
El ruido no viene de la tribuna ni del césped. Esta vez, sacude desde los escritorios. Y cuando pasa eso en el fútbol argentino, suele ser más pesado. La renuncia de Emeterio Farías al Consejo Federal no fue un trámite administrativo: fue un portazo con eco, con destinatario claro y con palabras que difícilmente tengan vuelta atrás. En el centro de la escena, Pablo Ariel Toviggino.
La chispa que encendió todo fue la invitación a Argentino Peñarol para jugar el Regional Federal Amateur. Pero el incendio lo provocaron las formas. Farías, histórico referente de la Liga Cordobesa, sintió que se cruzó una línea. Y lo dijo sin maquillaje, en declaraciones que retumbaron más que cualquier fallo arbitral.
“Toviggino firmó la invitación para Peñarol. Y lo hizo de manera inconsulta con la Liga Cordobesa y con el Consejo Federal. No hubo ninguna reunión del Consejo que decidiera tal cosa”, disparó, apuntando directo al corazón de la estructura que integra. No hubo eufemismos ni rodeos. Fue al hueso.
Pero la cuestión no quedó en lo institucional. Lo que terminó de elevar la temperatura fue el costado personal, ese que en el fútbol pesa tanto como un ascenso o un descenso. “He sido amigo. Creo que he sido…porque yo me siento traicionado por él”, lanzó en diálogo con La Súper Mañana. Y ahí ya no hubo reglamento que alcance para encuadrar la discusión.
Porque Farías no habla desde afuera. Fue, durante años, uno de los hombres que respaldó la conducción de AFA en el interior. Un dirigente que caminó al lado de Toviggino en momentos clave. Por eso la herida suena más profunda. “Cuando a vos te traiciona un amigo, que los has defendido en todas las situaciones, te vas a sentir mal”, completó, bajando el tono pero no la intensidad.
¿Nace una nueva era?
En paralelo, y casi en voz baja, hay otro partido que también se empieza a jugar. Sin declaraciones públicas y lejos de los micrófonos, algunos clubes de la Liga Cordobesa observan la situación con atención.
No lo dicen abiertamente, pero en ciertos pasillos se deja entrever que este escenario podría abrir una instancia de discusión interna que hasta ahora venía postergada.
En ese clima, hay dirigentes que entienden que varias instituciones atraviesan momentos complejos y que algunas decisiones recientes los han dejado con poco margen de maniobra. Con cautela, sin exponerse, deslizan que el conflicto podría derivar en cambios.
El trasfondo también suma condimentos. Según el propio Farías, la inclusión de Peñarol habría llegado a partir del pedido de un dirigente político cordobés, al que evitó nombrar. Un detalle que amplía el foco del conflicto y lo saca del terreno estrictamente futbolero.
La reacción no tardó en sentirse. En ámbitos del gobierno provincial, las declaraciones no cayeron bien. Sobre todo porque quien hoy habla de traición es el mismo que no hace tanto tiempo se refería a Toviggino como “hermano”. La foto cambió. Y rápido.
Así, entre cartas, renuncias y declaraciones cruzadas, el conflicto dejó de ser un expediente para transformarse en una grieta abierta. De esas que no se cierran con un comunicado. Porque cuando la discusión pasa de los cargos a las relaciones personales, el partido se juega en otra cancha. Y ahí, muchas veces, no hay empate posible.

