Pulso Mundial. Ni dentro, ni fuera de la cancha: Argentina-Inglaterra nunca será un partido más
Más allá de todas las connotaciones fuera de la cancha que siempre las habrá por la historia entre los dos países, también hay muchas razones futbolísticas que condimentan un cruce rendido a los antecedentes.
“El que no salta es un inglés”. El canto, que surge natural y estruendoso, se repitió en cada partido de este Mundial, en cada presentación de la selección argentina, como sucede en cualquier presentación de nuestro equipo nacional, juegue donde juegue.
Casi que “el que no salta es un inglés” actúa como una activación en determinados momentos donde haya hinchas albicelestes. Sin necesidad que el rival fuera Inglaterra, en cada lugar donde hubo un racimo de argentinos, ya fuera en estadios o en banderazos, en algún momento tronó el famoso “el que no salta es un inglés”.
Fue más evidente en Miami, porque en los palcos estaba David Beckham, figura principal del Inter Miami y, cada vez que las pantallas lo enfocaban, se reiteraba el famoso canto. Es una de las canciones emblemáticas e infaltables de la hinchada argentina.
Pero además de esa canción, durante este Mundial se instaló otra con ritmo de cumbia que dice “por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo, argentino quiero verte bicampeón”. La cantan los hinchas, pero también los jugadores cada vez que termina un partido, en la intimidad del vestuario, como ocurrió tras las victorias frente a Egipto, en octavos de final, y frente a Suiza, en cuartos. Esa canción tiene una relación directa con la causa de las Islas Malvinas y con la reivindicación de los veteranos que combatieron en la guerra de 1982.
Argentina-Inglaterra nunca fue un partido más. Si bien el entrenador Lionel Scaloni, en la conferencia de prensa posterior a la victoria frente a Suiza, hizo hincapié en que era “un partido de fútbol”, obviar la significancia que tiene este encuentro, incluso hablando solamente de fútbol, es imposible.
Va a tener un montón de condimentos extra este Argentina-Inglaterra por las semifinales. Sin ir más lejos, será la primera vez que Lionel Messi enfrentará a los ingleses, por eso el capitán lo calificó de “muy especial”. ¿Y si “Leo” elimina al seleccionado de su “jefe” Beckham? Ya le tocó ganarles una final a los franceses cuando jugaba para el Paris SG.
En mundiales se enfrentaron cinco veces. La primera fue en Chile 1962, con triunfo de Inglaterra por 3 a 1. Luego, en el Mundial que organizó Inglaterra en 1966, volvieron a cruzarse en cuartos de final y el local ganó 1 a 0. En ese partido fue expulsado Antonio Rattín, quien se negaba a abandonar la cancha y quedó para la historia la imagen del líder argentino y de Boca (que falleció el sábado pasado) sentado sobre la alfombra roja del estadio.
Veinte años después llegó México 1986 y el mítico partido de los cuartos de final, con los dos goles de Diego Maradona: la Mano de Dios y el Gol del Siglo. Dos tantos inolvidables con los que la Argentina de Carlos Bilardo eliminó a Inglaterra, cuando todavía estaban muy presentes las heridas de la Guerra de Malvinas.

Más tarde, en Francia 1998, volvieron a enfrentarse en los octavos de final. El equipo dirigido por Daniel Passarella avanzó por penales luego del 2 a 2. Aquel partido quedó marcado por el recordado gol de Javier Zanetti tras una jugada preparada de tiro libre y la expulsión de David Beckham, quien provocado por Diego Simeone reaccionó y vio la roja. En la definición desde los 12 pasos, Argentina se impuso con una gran actuación de su arquero Carlos Roa.
La última vez fue en Corea-Japón 2002, durante la fase de grupos. Inglaterra ganó 1-0 y ese resultado, sumado al empate posterior con Suecia, eliminó al equipo dirigido por Marcelo Bielsa en fase de grupos.
Pasaron 24 años. Hoy hay varios argentinos que actúan en la Premier League, como Emiliano “Dibu” Martínez, Lisandro Martínez, Cristian “Cuti” Romero, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández, todos habituales titulares de la selección.
Ahora, en el Mundial 2026, Argentina e Inglaterra vuelven a encontrarse. Esta vez en Atlanta, por un lugar en la final en juego. Más allá de todas las connotaciones fuera de la cancha que siempre las habrá por la historia entre los dos países y por los riesgos de lo que pueda suceder con hinchas antes, durante y después del partido (que exige un riguroso operativo de seguridad), también hay muchas razones futbolísticas que condimentan un cruce rendido a los antecedentes.



