Mundial en cordobés. Dallas desde las alturas, donde Messi también aparece en el horizonte

La Union Tower se impone en el skyline de Dallas y hasta ahí van los argentinos que están esperando el duelo ante Jordania, del sábado.

25 de junio de 2026 a las 09:26 a. m.
Sebastián Roggero
Sebastián Roggero
Enviado especial a EE.UU.
Dallas desde las alturas, donde Messi también aparece en el horizonte
Dallas desde las alturas.

No es Nueva Córdoba. Tampoco Manhattan. Desde arriba se parece más a una maqueta gigantesca que alguien armó en medio de Texas. Autopistas interminables, edificios espejados, barrios que se pierden en el horizonte y una sensación permanente de que todo fue construido a una escala distinta. Abuso. Groso. Copado. Mortal. Se le pueden aplicar varias palabras en cordobés. A 171 metros de altura, la Reunion Tower permite entender una de las primeras cosas que descubre cualquier argentino que llega a cubrir o vivir este Mundial: Dallas es enorme.

Y también que, por más grande que sea la ciudad, resulta imposible escapar de Messi.

Los días posteriores al triunfo de Argentina sobre Austria encontraron a miles de hinchas recorriendo los principales puntos turísticos de la ciudad mientras esperan el partido del sábado ante Jordania. Entre todos esos lugares hay uno que aparece primero en cualquier recomendación: la torre de la esfera iluminada que domina el perfil urbano de Dallas desde finales de la década del 70.

La Reunion Tower fue inaugurada en 1978 y se transformó con el tiempo en uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad. De noche, sus luces cambian de color según acontecimientos especiales. De día, ofrece una vista completa de una urbe que supera ampliamente los siete millones de habitantes en toda su área urbana. Un montón. Un montonazo. Hasta allí llegan turistas de todas partes. Y también argentinos. Muchos argentinos.

Dallas desde las alturas.
Dallas desde las alturas. (La Voz.)

Las camisetas celestes y blancas aparecen en cada rincón del recorrido circular que rodea el mirador. Algunos posan para las fotos. Otros intentan identificar el estadio donde jugará la selección. Otros simplemente observan.

Todos esperan. Porque Dallas atraviesa una situación particular. Miles de personas llegaron para seguir a Argentina y ahora transitan una especie de cuenta regresiva colectiva hasta el próximo compromiso del equipo de Lionel Scaloni. Mientras tanto, la ciudad se deja conocer.

Desde la altura se distingue el Hyatt Regency, uno de los hoteles más emblemáticos de la zona. Más lejos aparecen autopistas elevadas que parecen no terminar nunca. Hacia otro sector se extienden barrios enteros construidos alrededor del automóvil. Nada recuerda demasiado a Córdoba. O casi nada.

Porque cada tanto aparece una tonada conocida. Y ahí ocurre algo curioso. Los argentinos se reconocen entre sí con una facilidad asombrosa. Sucede en los restaurantes. En los centros comerciales. En las calles. Y también a 171 metros de altura. La escena se repite una y otra vez durante el Mundial. "Tá altazo, culia", dice un cordobes cuando ve a La Voz haciendo el video para YouTube y la redes sociales. "Que hagan esto en el faro del Parque Sarmiento jajaja", bromeó otro haciendo una comparación simpática. Y de vuelta sale el tema Messi. Es recurrente. Hasta "cansador". Siempre Messi. En la Reunion Tower ocurrió algo parecido. Un grupo de turistas mexicanos observaba la ciudad cuando apareció una pregunta simple. "Si digo Messi, ¿qué dicen?". La respuesta llegó de inmediato. "Argentina". No hubo dudas. No hubo necesidad de pensar demasiado. Messi y Argentina parecen haberse convertido en conceptos inseparables para buena parte del planeta.

La charla siguió y dejó otra perlita mundialista.

Uno de los visitantes mexicanos se presentó como Diego Mendoza. Diego por Maradona.

Y cuando llegó el momento de elegir entre los dos grandes ídolos argentinos, la respuesta fue contundente. "Por debajo de Maradona".

A 171 metros de altura, en pleno corazón de Dallas, apareció un nuevo capítulo de una discusión que venía apagada. Maradona o Messi. Messi o Maradona. Mientras tanto, el viento golpeaba con fuerza sobre los ventanales del mirador. El recorrido de 360 grados seguía ofreciendo nuevas perspectivas de la ciudad. Familias enteras hacían fila para las fotos. Los turistas buscaban la mejor ubicación para observar el horizonte. Y Dallas seguía desplegándose abajo. Gigante. Inmensa. Difícil de abarcar. La Reunion Tower ayuda a entender por qué esta ciudad fue elegida como una de las grandes sedes del Mundial. Pero hay algo que ni la altura ni las dimensiones logran modificar. La presencia constante de Argentina. Porque en estos días de Copa del Mundo, Dallas está llena de camisetas albicelestes. De familias llegadas desde distintos rincones del país. De hinchas que recorren la ciudad entre partido y partido.

Y de personas que, incluso cuando suben a uno de los puntos más altos de Texas para contemplar el paisaje, terminan hablando de lo mismo. Del 10. Del capitán. Del futbolista que llevó a miles de argentinos hasta esta parte del mundo. Messi. Tan presente en la cancha como en el horizonte.