Informe. Curazao hizo historia: cómo el equipo más pequeño llegó al Mundial 2026

Con una base de futbolistas nacidos en Países Bajos y una singular coincidencia coctelera, la isla caribeña se metió por primera vez en la Copa.

05 de junio de 2026 a las 05:34 p. m.
Curazao hizo historia: cómo el equipo más pequeño llegó al Mundial 2026
Curazao.

La generosa ampliación de seleccionados participantes dispuesta por la FIFA para el Mundial 2026 generó más cupos para las seis confederaciones, y uno de los equipos que aprovechó esta ventana fue Curazao, que, al clasificar en noviembre pasado, desplazó a Cabo Verde como el país más pequeño en disputar la Copa del Mundo.

Con sus 150.000 habitantes y 444 km² (132 km² menos que el ejido de la ciudad de Córdoba), el diminuto estado insular caribeño se impuso en un duelo de talla baja con los africanos de Cabo Verde, que venían ostentando el título de “pulgarcito mundialista”, con sus 600.000 habitantes y 4.033 km² de superficie, desde su clasificación en octubre de 2025.

Pero su arribo al Mundial fue saludado no solo por los aficionados, sino también por los aficionados a las bebidas espirituosas, que celebran una particular coincidencia coctelera en torno al equipo de las Antillas neerlandesas. Curazao, además de designar al país, identifica a un licor, generalmente azulado, elaborado por la maceración en alcohol de la cáscara de una naranja amarga que crece en la isla. Y el apellido del técnico, su DT holandés, Advocaat, es también el nombre de un tradicional licor de yema de huevo, muy popular en Países Bajos, Bélgica y Alemania.

Esta coincidencia etílica cobra aún más fuerza porque, en coctelería, ambos licores pueden combinarse en algunos tragos y, metafóricamente, también fue el “cóctel” perfecto que llevó a los curazoleños al Mundial.

Más allá de esta curiosidad, advertida por algún barman experimentado, lo cierto es que el camino de Curazao al Mundial reúne las características de otros seleccionados como Haití o Cabo Verde, que debieron conformar sus equipos con una suerte de legión extranjera. Al punto de que la “Familia Azul” es un equipo que tiene un solo jugador nacido en la isla: Tahith Chong, delantero del Sheffield United, de la segunda división inglesa.

Cuando se repasan los lugares de nacimiento del resto del plantel, aparece un ramillete de ciudades de Países Bajos, desde las conocidas Róterdam y Ámsterdam hasta poblaciones menos conocidas como Emmen, Kerkrade, Odijk, entre otras.

Todos tienen en común ser hijos o nietos de curazoleños emigrados y también los une una situación jurídica supranacional en todo el país: toda persona nacida en Curazao tiene también ciudadanía de Países Bajos, porque la isla es un país autónomo dentro del Reino de los Países Bajos. Por esa razón, reside en ciudades neerlandesas casi la misma cantidad de isleños que en la isla.

Estos hijos y nietos de la selección se formaron futbolísticamente en las divisiones inferiores de equipos de Países Bajos, llegaron a la primera división neerlandesa y a otras ligas europeas, y le tocó al DT Dick Advocaat la tarea de armar el rompecabezas.

Entre los jugadores destacados se encuentran Leandro Bacuna (Iğdır FK, Turquía), Armando Obispo (PSV Eindhoven), el arquero Eloy Room (Columbus Crew, EE. UU.) y Jurien Gaari (RKC Waalwijk, Países Bajos), entre otros.

La tarea del experimentado técnico y su equipo fue encarada con tanto profesionalismo que lograron clasificar al equipo al Mundial. “No vinimos a tomar sol”, dijo uno de sus ayudantes al asumir en 2024. Y lo demostraron.