Histórico. De criticado a leyenda: "Uvita" Fernández y el doblete eterno para el Belgrano campeón

En una tarde épica en el Kempes, el delantero saltó desde el banco para cambiar el destino de Belgrano. Con una ráfaga de dos goles en tres minutos, el delantero dio vuelta la final ante River, le otorgó al "Pirata" su primer título de Primera División y aseguró el pasaje a la Copa Libertadores.

24 de mayo de 2026 a las 06:07 p. m.
De criticado a leyenda: "Uvita" Fernández y el doblete eterno para el Belgrano campeón
Belgrano le ganó 3-2 a River en el Kempes y es el campeón del Torneo Apertura. Nicolás "Uvita" Fernández entró a los 76 minutos y anotó los dos goles con los que la "B" dio vuelta el juego y entró en la historia

El fútbol de Córdoba vivió este 24 de mayo de 2026 una de las páginas más gloriosas de su historia. En un encuentro que parecía escaparse de las manos, Belgrano se consagró campeón del Torneo Apertura tras vencer por 3 a 2 a River Plate en una final para el infarto. Pero esta gesta no se explica sin un nombre propio: Nicolás "Uvita" Fernández (30 años), el hombre que entró para romper el molde y transformarse en mito viviente de la institución de Alberdi.

El ingreso que cambió la historia

El panorama era sombrío para el equipo cordobés. Con el marcador 2 a 1 a favor del "Millonario", el técnico decidió jugarse el todo por el todo. Fue entonces cuando "Uvita" Fernández ingresó al campo de juego en reemplazo de Lucas Passerini, en el momento de mayor tensión del partido. El delantero, que había llegado al club en julio de 2024 como un refuerzo de jerarquía tras su paso por Defensa y Justicia y San Lorenzo, cargaba con la presión de las críticas y la esperanza de una hinchada que soñaba con su primera estrella.

La fe en Fernández no era casual. Muchos recordaban su heroica actuación ante Argentinos Juniors, donde anotó un gol agónico en el tiempo de descuento que permitió forzar el alargue. En aquella definición por penales, "Uvita" también convirtió su tanto para sellar el 4-3 definitivo que mantuvo vivo el sueño del "Pirata".

Tres minutos de furia y gloria

La final contra River demandaba una nueva muestra de ese instinto asesino. A los 40 minutos del segundo tiempo, Fernández lanzó un pase incisivo que terminó impactando en la mano del defensor Lautaro Rivero. El árbitro no dudó: penal para Belgrano. Con una frialdad absoluta, "Uvita" ejecutó la pena máxima para estampar el 2-2 y hacer estallar las tribunas del Kempes.

Pero lo mejor estaba por venir. Solo tres minutos después, a los 43, el delantero se encontró con una pelota suelta en el área chica. Con un movimiento rápido, descolocó al arquero Beltrán y definió de zurda para firmar el 3-2 definitivo. En una ráfaga de apenas 180 segundos, Fernández había dado vuelta una final que parecía perdida, desatando la locura de los miles de "Piratas" presentes

"Rompí las bolas para entrar"

Tras el pitazo final y en medio de las celebraciones por un título inédito para el fútbol de Córdoba, un emocionado Nicolás Fernández dejó una frase que quedará para el recuerdo: "Rompí las bolas para entrar. Soporté críticas, pero todo valió para esto". Sus palabras reflejaron el desahogo de un jugador que, a pesar de los cuestionamientos, siempre mantuvo la convicción de que podía ser determinante para el club con el que tiene contrato hasta 2027.

"Dejame dedicárselo a mi esposa, a mis hijos, a mi familia, a toda esa gente que confió en mí. La verdad que pueblo Pirata se lo merece, la ciudad se lo merecía. Necesitaba que este club tan grande tenga un título", dijo "Uvita", que en los 13 primeros encuentros del Apertura (10 como titular), había marcado un tanto (ante Atlético Tucumán y habìa roto una racha importante).

Un Belgrano histórico y de América

Con este triunfo, Belgrano no solo suma su primer trofeo de Liga de Primera División, sino que también garantiza su participación en la Copa Libertadores y se gana el derecho a disputar el Trofeo de Campeones .

El equipo de Alberdi, que ya había demostrado su jerarquía en competiciones internacionales como la Copa Sudamericana, alcanza ahora el olimpo del fútbol argentino.

La ciudad de Córdoba se tiñe de celeste para celebrar un campeonato que rompe con décadas de espera, de la mano de un "Uvita" Fernández que ya no es solo un refuerzo, sino el arquitecto del grito sagrado: ¡Belgrano Campeón!