El rival de Argentina. Córdoba, la palabra mágica: por qué en Austria aman a nuestra ciudad

La Voz estuvo en el entrenamiento de Austria antes del partido con Argentina y varias celebridades del fútbol austríaco hablaron de Córdoba por lo que pasó en 1978.

21 de junio de 2026 a las 02:24 p. m.
Sebastián Roggero
Sebastián Roggero
Enviado especial a EE.UU.
Córdoba, la palabra mágica: por qué en Austria aman a nuestra ciudad
Austria trabajó este domingo pensando en el partido con Argentina.

Hay una manera sencilla de romper el hielo con cualquier austríaco en este Mundial. No hace falta preguntar por el partido del lunes contra Argentina, ni por su entrenador, ni por sus figuras. Basta una sola palabra. "Córdoba". La reacción es inmediata. Las sonrisas aparecen. Los ojos se iluminan. Los recuerdos empiezan a salir solos. Como si alguien hubiera abierto una puerta que lleva directamente a uno de los momentos más felices de la historia deportiva de Austria.

En la Universidad Metodista del Sur (SMU), en Dallas, donde el seleccionado europeo realizó este domingo su entrenamiento previo al partido ante Argentina, la escena se repitió una y otra vez.

Alcanzaba con mencionar el nombre de la ciudad para que dirigentes, exjugadores, colaboradores e hinchas dejaran de pensar por un momento en Lionel Messi, en Liones Scaloni o en el desafío de enfrentar al campeón del mundo. Porque para ellos Córdoba significa algo mucho más grande.

Significa el lugar donde David venció a Goliat. El 21 de junio de 1978, en el entonces Chateau Carreras, Austria derrotó 3 a 2 a Alemania Occidental en uno de los partidos más recordados de la historia de los mundiales. Hans Krankl marcó dos goles, el último a tres minutos del final, y provocó una conmoción que todavía atraviesa generaciones enteras de austríacos.

Aquel encuentro pasó a la historia como "El Milagro de Córdoba". Y casi medio siglo después sigue tan vivo como aquella noche.

Andrea Herzog, exfutbolista austríaco y uno de las integrantes de la delegación que acompaña al seleccionado en Estados Unidos, no necesitó más de unos segundos para explicar qué representa Córdoba para su país.

"Córdoba es una de las ciudades más famosas para los austríacos porque allí le ganamos a Alemania 3 a 2 en 1978. Hans Krankl hizo dos goles muy famosos. Alemania era grande y Austria era pequeña. Para un país pequeño vencer a uno grande fue algo realmente muy especial", recordó.

La explicación tiene algo de relato futbolero y mucho de identidad nacional. Austria nunca había logrado una victoria oficial ante Alemania y tampoco volvió a conseguirla después. Por eso aquel triunfo dejó de ser solamente un resultado deportivo para convertirse en una historia que se transmite de generación en generación.

En Austria, Córdoba no es solamente una ciudad argentina. Es una leyenda. Herzog, además, sorprendió con otra conexión que une a ambos países. Recordó un amistoso disputado en Viena antes del Mundial de Italia 1990, cuando enfrentó a la selección argentina de Diego Maradona. "Para nosotros fue un momento especial jugar contra Maradona. Antes él era el mejor jugador del mundo. Ahora es Messi", aseguró.

Y entre risas se permitió una confesión. "Tal vez debería haber nacido en Argentina. Yo también era zurdo". La comparación provocó carcajadas alrededor de la entrevista. Cuando se le preguntó si podía considerarse la Messi austríaca, respondió rápidamente que no. Pero la admiración por los grandes futbolistas argentinos quedó tan clara como el cariño por Córdoba.

Lo mismo ocurrió con cada austríaco que se cruzó con el micrófono de La Voz. Uno de ellos, integrante del entorno de la selección, el exjugador Marc Janko, resumió en una frase lo que parece ser un sentimiento colectivo. "Todo austríaco sabe mucho sobre Córdoba. Allí Hans Krankl hizo el gol de la victoria contra Alemania y desde entonces estamos enamorados de Córdoba". Enamorados.

La palabra apareció de manera espontánea y describe mejor que cualquier explicación académica lo que sienten por una ciudad ubicada a más de 11 mil kilómetros de Viena.

Mientras Argentina observa a Austria como el próximo obstáculo en su camino mundialista, los austríacos parecen mirar hacia Córdoba como quien vuelve una y otra vez al lugar donde fue feliz. Lo llamativo es que esa admiración no está construida solamente alrededor de su propia hazaña.

Muchos conocen detalles del Mundial de 1978 que ni siquiera forman parte de la historia de Austria. Uno de los entrevistados recordó de memoria a Mario Kempes y a Ubaldo Fillol cuando se le preguntó por Córdoba. "Sé que Argentina ganó el Mundial de 1978. Mario Kempes era la gran figura y Ubaldo Fillol era el arquero. Y también sé que Austria le ganó a Alemania y que Hans Krankl hizo dos goles", enumeró con precisión.

La respuesta sorprende porque muestra que el recuerdo va mucho más allá de un resultado aislado. Austria parece haber adoptado una parte de la historia futbolística cordobesa como propia. Por eso no resulta extraño que muchos sueñen con visitar la ciudad alguna vez.

"Me gustaría mucho ir. Nunca estuve en Argentina. Sería hermoso ver un partido allí, con esos hinchas tan apasionados y esos grandes jugadores", contó Herzog. La invitación quedó hecha. Y quizás algún día se concrete.

Mientras tanto, Austria se prepara para enfrentar a la selección de Lionel Messi con una mezcla de respeto y esperanza. Uno de los hinchas consultados fue contundente. "Creo que Argentina es el mejor equipo del mundo", afirmó.

Pero enseguida agregó una advertencia.

"Austria siempre juega mejor contra los rivales más difíciles. Tenemos una oportunidad". Otra vez la misma historia. Otra vez el país pequeño frente a uno de los gigantes del fútbol. Otra vez la ilusión de desafiar la lógica.

Este lunes, en el AT&T Stadium de Dallas, Austria intentará escribir una nueva página de su historia mundialista. Tal vez no alcance la magnitud de aquella noche de 1978. Tal vez sea apenas un partido de fase de grupos. Pero mientras los jugadores ajustan detalles tácticos y los entrenadores estudian movimientos, hay algo que parece inalterable. Cuarenta y ocho años después, Córdoba sigue siendo una palabra mágica para Austria. Una ciudad argentina que para ellos no figura solamente en un mapa. Figura en la memoria. Nuestra Córdoba.