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Deportes

Definición. Córdoba, entre la ilusión y la cuenta pendiente: cuatro historias en una definición al límite

Talleres, Belgrano, Instituto y Estudiantes de Río Cuarto afrontan la última fecha de la fase regular del Apertura de la Liga Profesional con objetivos dispares: localía, avanzar fuera de casa, milagro o reconstrucción en el año con mayor presencia cordobesa en Primera.

28 de abril de 2026, 10:04
Córdoba, entre la ilusión y la cuenta pendiente: cuatro historias en una definición al límite
Galarza, Zelarayán, Lodico y Valiente. Talleres, Belgrano, Instituto y Estudiantes de Río Cuarto. Qué se juega cada uno en la cierre de la fase regular del Apertura.

La última fecha de la fase regular del torneo Apertura de la Liga Profesional no será una jornada más para Córdoba. En el año de mayor representación de equipos de la provincia en la máxima categoría, la definición de las Zona A y B –postergada por el paro de AFA y reprogramada como cierre– condensará todas las emociones posibles: satisfacción, alivio, entusiasmo, frustración o deuda.

Cada resultado ofrecerá una lectura distinta, pero todos los protagonistas jugarán por lo mismo: ser algo más, ser mejores.

Talleres cumplió y sueña

En ese escenario, Talleres ya cumplió con el objetivo primario como fue el de clasificarse a los octavos de final, aunque su ambición no terminó ahí. Tras el 0-0 ante Estudiantes de La Plata, el equipo de Carlos Tevez sabe que el partido ante Unión puede depositarlo entre los cuatro mejores de su zona, lo que le permitiría definir de local en el estadio Mario Alberto Kempes. Hoy, incluso, ese cruce podría ser nada menos que ante Belgrano, en un clásico con implicancias decisivas.

El recorrido reciente de Talleres explica este presente. Desde la fecha 10 a la 16, el equipo logró algo que le había sido esquivo: disponibilidad plena. Las lesiones musculares que habían condicionado a piezas clave quedaron atrás, y la competencia interna se fortaleció.

Así, Tevez pudo consolidar un plan de juego con nombres y funciones claras: Matías Galarza y Franco Cristaldo como ejes creativos, extremos como Diego Valoyes y Rick, con alternativas como Valentín Depietri y Bruno Barticciotto, laterales goleadores como Augusto Schott y Alexandro Maidana (última incorporación) más las variantes ofensivas que ofrecieron Ronaldo Martínez y el pibe Valentín Dávila. Hasta tuvo soluciones de pelota detenida como la aparición de otro juvenil como Giovanni Baroni.

Talleres empezó a jugar como quería: con asociaciones, circulación y abastecimiento ofensivo, respaldado por una defensa que ganó memoria. El entrenador pasó de la urgencia a la elección, del ensayo obligado a la certeza. Dejó atrás aquel equipo previsible, que iniciaba con más volantes que delanteros y corregía en el complemento.

Hoy, la “T” busca recuperar el protagonismo y volver a instalarse en el plano internacional.

Belgrano, estancado

Belgrano, en cambio, pasó de un gran comienzo a una meseta. El 0-1 del domingo en Alberdi ante Gimnasia La Plata fue un golpe duro: debió esperar que este lunes Argentinos Juniors venciera a Huracán para asegurarse la clasificación de manera anticipada y lo sacó de la zona de tensión en la que cayó por el traspié que la gente le cuestionó duramente en Alberdi.

Lo que supo ser una propuesta atractiva, basada en asociaciones y buen pie —con Franco Vázquez y Emiliano Rigoni más Lucas Zelarayán como estandartes— empezó a mostrar fisuras. De hecho, "el Chino" siempre mantuvo su gravitación.

La estructura que potenciaba ese juego hoy parece insuficiente para sostener el equilibrio. Faltaron alternativas de juego y sobre todo, gol. Belgrano se quedó sin eficacia. Además, en el acto defensivo, comenzaron a notarse cómo se resintieron las coberturas y la contención.

A eso se sumó la baja de Lisandro López, una ausencia que impactó en la solidez defensiva.

Sin embargo, el desafío no termina ahí. Zielinski enfrenta una disyuntiva: sostener la apuesta ofensiva que le dio identidad o ensayar una versión más pragmática para salir de esta meseta. El objetivo es claro: ya clasificó a octavos, pero necesita recuperar la chapa de animador para poder proyectarse hacia las copas internacionales.

Instituto, por su parte, dejó escapar su gran oportunidad. El empate 1-1 ante Newell’s, luego de haber estado en ventaja, le quitó la posibilidad de depender de sí mismo. Ahora, la Gloria (18 puntos y -2 de diferencia de gol) necesita vencer a Estudiantes de Río Cuarto y esperar una combinación de resultados.

Además del triunfo en el Candini, Instituto requiere que Defensa y Justicia (19 y -2) no le gane a Gimnasia y Esgrima de Mendoza, y que Unión (20 y +4) pierda con...Talleres. Directamente. El empate en Santa Fe obligaría a Instituto a golear por una cifra histórica a Estudiantes (7-0).

El ciclo de Diego Flores mantuvo una línea audaz: tres defensores y tres delanteros como estructura base. Recuperó a jugadores como Mosevich y Alarcón, y logró que el equipo compitiera. Sin embargo, las limitaciones fueron evidentes: poco juego, escasas variantes y falta de gol. Instituto fue un equipo corto, muchas veces apurado.

Dependió demasiado de la irregularidad de Lodico, encontró en Alex Luna a su mejor intérprete ofensivo, pero debió esperar el crecimiento de alternativas como Jeremías Lázaro. En ataque, John Córdoba generó por velocidad pero definió mal; Guerra aportó con menos minutos; y los “9”, Jara y Fonseca, ofrecieron poco. Instituto necesita romper ese techo para no quedarse con las manos vacías.

Y deberá hacerlo sin el "10" que fue suspendido por llegar a cinco amarillas. También se trata de ausencias y oportunidades.

Un León herido

El cuadro más complejo es el de Estudiantes de Río Cuarto. Su presente es crítico. La dirigencia decidió un cambio profundo: salió Iván Delfino, símbolo del ascenso, y asumió Gerardo Acuña, proveniente de 9 de Julio de Morteros. Además, fueron marginados 10 de los 19 refuerzos incorporados.

Los números son contundentes: seis derrotas consecutivas, un empate en ese lapso y una campaña global con 12 caídas, dos empates y una sola victoria.

El León pelea por no quedar último en la tabla anual y en los promedios. Su referencia más cercana es Aldosivi, al que sigue de cerca. El partido ante Instituto puede ser un punto de inflexión: si gana y su rival directo no lo hace ante Independiente Rivadavia, podría iniciar una reconstrucción desde lo anímico y deportivo.

Para Estudiantes, el invierno será largo. El Clausura comenzará el 26 de julio, y hasta entonces deberá rearmarse desde las bases.

Así, la plaza Córdoba llega a la última fecha con cuatro realidades distintas pero conectadas por un mismo pulso: el de la definición. Entre la ilusiones de Talleres y Belgrano, la urgencia de Instituto y el drama de Estudiantes de Río Cuarto, la jornada final dirá mucho más que resultados. Será un espejo de lo hecho y una señal de lo que vendrá.

Porque en el fútbol, como en la vida, el cierre también puede ser un comienzo.