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Deportes

Salto. De los clubes de pueblo a la Liga Profesional: la increíble historia de Diego Flores

El entrenador de Instituto construyó su carrera desde el interior cordobés, pasando por canchas de tierra, sacrificio y una experiencia en Europa, hasta llegar a la elite del fútbol argentino.

10 de abril de 2026, 09:26
De los clubes de pueblo a la Liga Profesional: la increíble historia de Diego Flores
Diego Flores, en sus inicios como DT en Córdoba.

A los 45 años, Diego Flores empieza a ver cómo algunas canas se asoman en su cabeza. No son solo una marca del paso del tiempo, sino también el reflejo de un recorrido largo, exigente y profundamente ligado a la pasión. Esa que lo acompañó desde chico, cuando se ponía la camiseta de Las Flores en la Liga Cordobesa y soñaba, en silencio, con llegar a los grandes escenarios.

Nada fue sencillo en ese trayecto. Hubo días de dudas, de sacrificio, de pensar en bajar los brazos. Pero siempre apareció algo más fuerte: una convicción interna que lo empujó a seguir. A insistir. A creer.

Hoy, ya instalado en la elite del fútbol argentino como entrenador de Instituto, Flores disfruta de esos pequeños grandes momentos en los que el pasado se cruza con el presente. Encuentros con gente de Las Flores, del barrio, de El Tío, de Almafuerte, de Noetinger, de distintos rincones del interior cordobés que lo vieron dar sus primeros pasos y que ahora celebran su presente como propio.

Ahí es cuando siente que todo valió la pena.

Diego Flores, en sus inicios como DT en Córdoba.
Diego Flores, en sus inicios como DT en Córdoba. (Gentileza.)

El fútbol invisible que lo formó

Porque su historia está lejos de ser la de un camino allanado. Es la de los clubes de pueblo, donde el entrenador hace de todo: dirige, prepara físicamente, alcanza botellas, lava ropa y hasta prende el fuego para el asado. Muchas veces por un sueldo mínimo. O simplemente por amor al fútbol.

Ese mismo empuje lo fue llevando, paso a paso, a un lugar de privilegio. Pero nunca desde la comodidad. Ni siquiera su experiencia como ayudante de Marcelo Bielsa en Europa cambió su esencia. Flores jamás se recostó en ese apellido ilustre: eligió construir su propio camino, con errores, aprendizajes y crecimiento constante.

Diego Flores, en sus inicios como DT en Córdoba.
Diego Flores, en sus inicios como DT en Córdoba. (Gentileza.)

Su historia como futbolista también habla de su carácter. Debutó en el año 2000 en la Primera de Las Flores como defensor, con un estilo que sus excompañeros definen como “rústico”, pero cargado de entrega, temple y una competitividad feroz. De esos que no dan una pelota por perdida, ni siquiera en un amistoso.

Diego Flores, en sus inicios como DT en Córdoba.
Diego Flores, en sus inicios como DT en Córdoba. (Gentileza.)

Su recorrido como jugador lo llevó por distintos clubes del interior cordobés: pasó por Villa Concepción de El Tío, luego por El Trébol en la Liga de San Francisco y también por Progreso de Noetinger. Canchas sin cámaras, viajes largos y sacrificio constante. El verdadero fútbol.

Diego Flores, en sus inicios como DT en Córdoba.
Diego Flores, en sus inicios como DT en Córdoba. (Gentileza.)

El salto: título y primera oportunidad

El paso a la dirección técnica no fue casual. Fue una decisión trabajada. En 2011 se recibió como entrenador nacional en ATFA, consolidando una vocación que ya no tenía vuelta atrás.

Y en 2012 llegó su primera gran oportunidad: asumió como DT de Sportivo Belgrano de Almafuerte, en la Liga Regional Riotercerense. Fue su debut al frente de un plantel de Primera División, una experiencia que lo marcó para siempre.

Allí jugaba su hermano Esteban, volante central, a quien tuvo la dicha de dirigir.

Diego Flores, en sus inicios como DT en Córdoba.
Diego Flores, en sus inicios como DT en Córdoba. (Gentileza.)

“Tuve la oportunidad de dirigir mi primer equipo de Primera División, un grupo fantástico, muchos aprendizajes, una experiencia inolvidable”, recordó sobre aquel inicio que lo formó no solo como entrenador, sino también como líder.

Diego Flores, DT de Instituto.
Diego Flores, DT de Instituto. (Prensa IACC.)

"Uno ha dejado grandes amigos en Almafuerte y en todos los lugares que ha estado. Uno disfruta este presente. A veces vienen acá a la puerta gente del barrio, gente de El Tío... Anduve por varios lados y uno fue cosechando amigos. El hecho de uno ir consolidándose en Primera le va permitiendo esa seguridad laboral que te permite disfrutar. Estamos disfrutando mucho. Disfruto mucho cuando aparece alguien de la época amateur y puede compartir esto conmigo", contó Flores en el pódcast “Mundo Gloria” de La Voz.

Y esa frase resume buena parte de su recorrido: el fútbol como camino, pero también como red de afectos.

"Estoy viviendo un sueño y trato de disfrutarlo, trato de respirar el aire de La Agustina, disfrutar a mis compañeros de trabajo, a la gente de inferiores, los jugadores propios. Eso es lo que estoy viviendo, estoy muy enfocado en eso", agregó.

Su crecimiento fue constante, con etapas que incluyeron aprendizajes en distintos niveles hasta llegar a Europa, donde trabajó junto a Bielsa y absorbió conceptos que luego moldearon su identidad como entrenador. Sin embargo, lejos de apoyarse en ese recorrido, eligió volver y construir desde su propio nombre.

Pasó por Godoy Cruz, San Martín de Tucumán, Gimnasia La Plata y Maccabi de Israel, con buenos y malos momentos. El fútbol mismo. Pero todo fue crecimiento y aprendizaje, como aquellos primeros pasos en el fútbol del interior.

Diego Flores, DT de Instituto.
Diego Flores, DT de Instituto. (Prensa IACC.)

Instituto, presente y desafío

Su llegada a Instituto se dio en un momento justo: con más experiencia, mayor claridad y una idea definida. Desde el inicio, realizó un diagnóstico profundo del plantel y encontró algo clave: compromiso.

“Había un grupo con muchas ganas de salir de ese mal momento. Ahora tenemos la esperanza de meternos entre los ocho”, explicó el DT, consciente de la exigencia que implica el fútbol argentino, donde todo cambia en cuestión de semanas.

Flores habla con calma, pero vive con intensidad. Sabe que este presente, ese que soñó desde las canchas del interior profundo, también es frágil. Que el fútbol puede devolverlo al inicio en un abrir y cerrar de ojos.

Este presente suyo, también, es un empujón para los entrenadores de Córdoba que no siempre tienen lugar en nuestros equipos.

“Uno disfruta mucho estar en su ciudad. Sobre todo desde el lado del apoyo de los afectos, algo que cuando uno estuvo afuera no tenía. Sobre todo en el día a día. Yo creo que los técnicos de Córdoba van a empezar a tener lugar de manera gradual, ya que ahora ha cambiado mucho con la presencia en inferiores de AFA de todos los clubes… Se están formando muchos técnicos locales que en algún momento van a llegar a dirigir en Primera”, se ilusiona.

Diego Flores, DT de Instituto.
Diego Flores, DT de Instituto. (Prensa IACC.)

Su historia no es solo la de un entrenador que llegó a Primera.

Es la de alguien que nunca dejó de creer.

Y que hoy, después de tanto insistir, está viviendo exactamente eso que soñó… desde una cancha de tierra.