El pulso del Mundial. La ciudad del Arabia y la Selección: la increíble coincidencia que marcó el Mundial argentino

La Argentina deja su búnker en el corazón de Estados Unidos, donde convivió con la calma de Kansas y una estadía ideal durante el Mundial. Entre historia, tradición y un sorprendente hallazgo arqueológico bajo un maizal, la ciudad del Arabia fue mucho más que un centro de concentración: fue el refugio perfecto del campeón del mundo antes de mudarse a Miami, donde el clima será muy distinto.

30 de junio de 2026 a las 05:36 p. m.
Joaquín Balbis
Joaquín Balbis
Enviado especial a EE.UU.
La ciudad del Arabia y la Selección: la increíble coincidencia que marcó el Mundial argentino
Cuenta regresiva en Kansas.

El Arabia, un barco a vapor con dos gigantescas ruedas laterales que en septiembre de 1856 se hundió al chocar con un tronco en el río Misuri, en la zona de Kansas, es protagonista de una de las tantas historias míticas que guarda esta ciudad, sede hasta ahora de la concentración argentina en Estados Unidos.

El navío transportaba toneladas de mercancía de todo tipo rumbo al incipiente oeste estadounidense. Lo fabuloso del Arabia es que fue encontrado en 1988, casi 130 años después del accidente, por cazadores de tesoros.

El barco estaba hundido a 14 metros de profundidad, debajo de un maizal y cubierto de lodo. En esta cuenca acuífera, muy extensa en el estado de Misuri, el río del mismo nombre había cambiado su curso respecto de aquel en el que zozobró el Arabia. Por eso, los restos del barco quedaron en ese campo.

Con palas mecánicas y bombas de agua se llegó hasta el casco, en cuyas bodegas todo estaba intacto porque el lugar había permanecido sin oxígeno. Hasta la comida se podía consumir. Todo ese patrimonio se exhibe hoy en un museo de Kansas, la ciudad del centro de Estados Unidos que fue elegida por Argentina como su búnker principal durante el Mundial.

La selección deja este miércoles Kansas, donde encontró su lugar en el mundo durante la competencia y en la que debutó con goleada 3-0 ante Argelia. Allí permaneció ajena, en el día a día, a la invasión de hinchas, a la pasión desbordante y a la locura albiceleste. Además, encontró uno de los mejores centros de entrenamiento y disfrutó de una estadía muy cómoda en un hotel sin lujos, que fue cerrado para uso exclusivo de la delegación, en un ambiente ideal.

Argentina deja Kansas, una ciudad que tiene muchas historias fascinantes, además de su memorial nacional a la Primera Guerra Mundial, su jazz, su carne, su fútbol americano y su béisbol. La historia del Arabia es una de ellas. También está la de Joe’s Kansas City Bar-B-Que, recomendado como uno de los mejores lugares del mundo para comer barbacoa. Es propiedad de Jeff y Joy Stehney, quienes la fundaron en 1996, y su sede original —y principal—, con su cartelería verde característica, todavía funciona en la intersección de la calle 47 y la avenida Mission. Ir a probar ese manjar, al mediodía o a la noche, implica una paciencia notable para hacer cola. En Kansas, la paciencia parece ley.

Argentina se va de Kansas, pero con la esperanza de regresar. Este miércoles por la tarde desembarcará en Miami. Si el viernes supera su compromiso, viajará a Atlanta. Y si allí también consigue el triunfo, eso le permitirá volver a Kansas, la ciudad que la recibió desde el inicio del Mundial y donde encontró gente amable, feliz de recibir al campeón del mundo.

Ese clima apacible cambiará por completo cuando Argentina llegue a Miami. Allí ya se vive un ambiente de fervor y ansiedad que transmiten cientos de argentinos que se hacen notar, muchos rogando por una entrada para el partido del viernes ante Cabo Verde.

La selección se muda de una ciudad para instalarse en un escenario mucho más intenso, pero con la ilusión intacta de seguir construyendo su camino en el Mundial. Y, si es así, una parada obligada será Kansas, en cuartos de final.