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La Mole Moli y José Meolans, en la previa del Desafío al Valle del Río Pinto

Ambos correrán la carrera de ciclismo de montaña más convocante de Argentina. Compartieron un “hangout” con Mundo D y hablaron de cómo se prepararon y de lo que se viene. Todo un desafío.

26 de abril de 2014 a las 11:21 a. m.
La Mole Moli y José Meolans, en la previa del Desafío al Valle del Río Pinto
La pedalean. Entre risas, Moli y Meolans confesaron que no conocen mucho de bicicletas. Sólo se animan a cambiar una cubierta (Foto: Sergio Cejas/La Voz del Interior).

Una milanesa con papas fritas tienta a Fabio Moli tanto como la invitación a correr el Desafío al Valle del Río Pinto por un pelotón de ciclistas de Villa del Rosario.

Y con la misma naturalidad que se suma a compartir un almuerzo –ya avanzado– con José Meolans, se anima a la dura empresa de cumplir con 82 kilómetros de caminos montañosos sobre una bicicleta.

Ambos, el boxeador y el exnadador, correrán el próximo domingo 4 de mayo el Desafío y hablaron de su nueva meta en un divertido hangout (videoconferencia vía web) en la Redacción de La Voz del Interior, después de disfrutar de un rico y descontracturado almuerzo.

Para los dos el objetivo es llegar a la meta, pero afrontarán el desafío con diferentes realidades. José decidió correr “el Pinto” a medicados del año pasado y se preparó para hacerlo intensificando su entrenamiento en los últimos tres meses. A “la Mole”, en cambio, le “picó el bicho” hace poco más de un mes y, desde entonces, duplicó sus horas sobre la bici para llegar de la mejor manera a la carrera que comienza y finaliza en La Cumbre.

A ambos, la idea de correr "el Pinto" les llegó por amigos. "El Tiburón" ya venía pedaleando y se tentó con la posibilidad de exigirse en una de las carreras más famosas de Sudamérica. "La Mole" se cruzó con un grupo de ciclistas cerca de su casa y, cuando le dijeron que se preparaban para el Desafío, se propuso correrlo. Eso sí, él no se lo aconseja a nadie.

"Me dijeron 'está lindo para correr el Pinto' y me prendí. Pero yo, decirle a otro que lo corra, ni en pedo", se ríe Fabio, que intentó cumplir con el trayecto en su preparación pero no pudo llegar a la meta.

Meolans, en cambio, hizo dos veces el recorrido y se ocupó de convencer a algunos amigos de Necochea para que se sumen al Desafío.

"¿La primera vez llegaste vos?", inquirió "la Mole" sorprendido. "Llegué, llegué... A duras penas. Después me tuve que dormir una siesta de 5 horas", respondió el exnadador. "Yo no dormí del cansancio. Ni un ojo pegué. Es muy duro", completó el de Villa del Rosario.

“La Mole” argumentó su “desdicha”. “Pasé de hacer 34 km. en el llano a querer correr una carrera de 82. Y cuando fui a la montaña fue totalmente distinto. No llegaba más allá, a la punta. Aparte es un terreno complicado”, contó y aseguró: “No cualquiera está capacitado para correr una carrera de esas”. José corrió otra suerte y por eso se anima a exigirse más. “La primera vez que fui a dar la vuelta dije ‘quiero llegar’.

Pero con estos meses que ya pasaron quiero ir por un poquito más y mejorar los tiempos que hice en el último recorrido. Con eso ya estaría satisfecho”, comentó.

Entre el amor y las risas

Meolans terminó la entrevista con la misma sonrisa con la que la comenzó. Y en una especia de “queja” dejó en claro que “no se puede hablar en serio con ‘la Mole’”.

Fabio le puso la cuota de humor al encuentro. Pero fue muy serio cuando habló de lo que el ciclismo significa para él.

“Es increíble cómo amo el ciclismo. Lo amo de verdad”, enfatizó y contó que es un deporte que disfrutó desde pequeño en su casa. Pero, claro, “el Pinto” le propondrá dificultades a las que no está acostumbrado. Y lo sabe.

“Hice el trayecto para conocerlo, pero no aprendés nada porque vas sufriendo continuamente. El paisaje es hermoso, pero yo llevaba una cagada encima que no tenía tiempo ni de ver las plantas. Trepar es jodido, pero bajar también es ‘fiero’. Me asusté un poquito”, confesó.

Para José, completar los 82 km. tuvo otro significado. “Experimentarlo te ayuda a ver cómo regular las fuerzas, y si tenés resto ponerlo al último, para no sufrir de pensar cuándo llego”, explicó. Y “la Mole” retrucó: “Claro, porque empezás a preguntar cuánto falta. Te dicen ‘poquito’ y vos vas fundido y no llegás nunca”.

–¿Creen que la gente los reconocerá con el casco y las gafas?

–Yo convencí a mi familia y amigos para que vayan a ver… Llevamos hinchada. (José Meolans) –Yo no llevo a nadie. Pero ojalá que me reconozcan. Si no, cuando me quede trancado en una subida me saco el casco para que me vean y me pechen de atrás. ¡Que no me dejen regalado!