Video. El brindis histórico de Belgrano campeón en La Voz: la fiesta celeste que sigue emocionando a su gente

Lucas Zelarayán liderando el plantel. Ricardo Zielinski al frente del cuerpo técnico. Y Luis Fabián Artime encabezando la dirigencia. Todos dijeron presente en la sede integral del diario para el festejo por el título.

27 de mayo de 2026 a las 08:01 p. m.
El brindis histórico de Belgrano campeón en La Voz: la fiesta celeste que sigue emocionando a su gente
Belgrano visita La Voz para el tradicional brindis de los campeones.

Belgrano campeón entró a La Voz como entran los hechos que marcan una época. Haciendo ruido. Haciendo historia. Haciendo sentir que Córdoba está viviendo algo que no olvidará jamás. Porque el Belgrano campeón no se detiene. No afloja. No baja. Sigue flotando en esa dimensión emocional que abrió el 24 de mayo en el estadio Kempes, cuando le ganó 3-2 a River y rompió para siempre una pared histórica.

Esa cadena de escenas inolvidables tuvo un nuevo capítulo en la sede integral del diario, que ya es multimedio y que, como Belgrano, es parte de la vida de Córdoba. El Belgrano campeón vino a cumplir con la tradición: la del brindis de los campeones en La Voz. Y fue emotivo. Como puede verse en el siguiente video.

El plantel todo. La dirigencia toda. El cuerpo técnico entero. Lucas Zelarayán. Ricardo Zielinski. Luis Fabián Artime. Los héroes populares del Belgrano campeón. Todos caminaron por la Redacción de La Voz con la copa en las manos y con esa mezcla de orgullo, agotamiento y felicidad absoluta que tienen los equipos que ya quedaron para siempre. Y pasó lo inevitable: sonó el “¡dale, campeón!”.

Sonó fuerte. Potente. Como una descarga emocional. Tan fuerte como la histórica sirena ubicada en el ingreso del edificio. Esa que durante décadas anunció las grandes noticias de Córdoba. Y sí: que Belgrano haya sido campeón argentino también es una noticia de época. Una de esas que parten la historia en dos.

“El año pasado Artime me dijo que iban a volver a La Voz…, y acá están”, dijo el gerente general, Juan Tillard. Y la frase quedó flotando en el aire como una profecía cumplida. Porque Belgrano volvió. Pero volvió campeón. “Esto es de toda la gente de Belgrano y de todo Córdoba”, respondió Artime, sosteniendo el trofeo como quien sostiene una parte de la historia. Y ahí estaba la copa.

La copa que todos querían tocar. La copa que parecía magnética. La copa que durante décadas fue una fantasía y ahora estaba en las fotos de los celulares. No hubo trabajador de La Voz que no quisiera una foto. Belgrano campeón había invadido el edificio. Como invadió la vida de sus hinchas. Belgrano campeón. Pasó en serio. “No fue magia, eh”, bromeaba Willy Magia, invitado al festejo. Fue emotivo. “Emotivísimo”, corrigió uno de los jugadores jóvenes, entre risas y ojos húmedos.

Lucas Zelarayán, el capitán que volvió para escribir su propia leyenda, habló desde un lugar íntimo. “Somos muy familieros. El asado de los domingos es una religión para nosotros. Y siempre hablábamos de lo lindo que sería salir campeón con Belgrano... Y pasó... Por eso lloré el domingo en el estadio, al frente de ellos”, contó. Y entonces la dimensión del título volvió a aparecer: Belgrano no sólo salió campeón. Belgrano les devolvió la felicidad cotidiana a miles de familias. “Volví para ser feliz”, dijo “el Chino”. La frase pareció resumir todo.

También habló Thiago Cardozo, uno de los símbolos silenciosos de la campaña. El arquero uruguayo todavía tiene cara de incredulidad. “No nos damos cuenta de lo que logramos. Esto es histórico. Cuando seamos viejos, quizá nos demos cuenta de esto que pasó. Es histórico”, soltó.

Histórico. Esa palabra atravesó toda la visita. Histórico el título. Histórica la final con River. Histórico el impacto social. Histórico el momento que vive Córdoba alrededor de Belgrano. Y hubo una escena que explicó todo mejor que cualquier análisis. Emmanuel Depaoli, ayudante de campo y hombre del riñón de Zielinski, confesó algo inesperado: todavía no había tocado la copa.

Entonces pasó algo hermoso. Los trabajadores de La Voz le abrieron espacio. Como si el edificio entero entendiera que había cuentas emocionales que todavía debían saldarse. Depaoli se acercó al trofeo. Lo tocó. Lo besó. Cerró los ojos. Y se emocionó. Después llegó el abrazo de Juan Carlos Olave, otro de los colaboradores del “Ruso” Zielinski. “El Ruso”, que ostentó su paz durante toda la visita. Ni el videazo de La Voz le sacó una mueca. Ni la pegadiza canción cuartetera del Belgrano campeón que se viralizó en La Voz le sacó una risa. Y eso está bien. Así es Zielinski. La felicidad va por dentro. No necesita una vidriera para mostrarla y que se la compren. Y en medio de los “chinchín” de las copas... otra vez surgió el “¡dale, campeón!”. A pleno. Vigoroso.

Belgrano campeón ya no es sólo un equipo de fútbol. Es una emoción colectiva. Un fenómeno social. Una identidad que atraviesa generaciones. Un hecho cultural. Por eso la visita a La Voz tuvo algo más profundo que un brindis protocolar. Fue Córdoba mirándose a sí misma. Un club popular celebrando el día más grande de su historia dentro de otro símbolo histórico de la ciudad.

Y en el medio de todos, la copa. La copa imposible. La copa que ahora tiene dueño. “Belgrano”... “campeón”... Dos palabras que ya dejaron de ser un sueño para convertirse en memoria. Pasó, está pasando y no dejará de pasar... Belgrano campeón. Para siempre.

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