Final. Belgrano y River: de una vieja amistad a una rivalidad que marcó la historia
Se enfrentaron por primera vez en 1924, cuando los unía un vínculo de camaradería. Con el paso del tiempo y, sobre todo, tras la Promoción de 2011, aquella relación mutó en una rivalidad que este domingo sumará un nuevo capítulo decisivo.
Se cruzaron por primera vez hace 102 años, en el barrio General Paz, en el lugar donde hasta unos meses antes había funcionado un hipódromo. Por entonces, en el otoño de 1924, Belgrano ya era el club dominante de la provincia —junto con Talleres— y River edificaba los pilares de su trascendencia a nivel nacional. La excusa fue la inauguración del inmueble, adaptado como cancha de fútbol del Club Leandro N. Alem, una de las instituciones afiliadas a la juvenil Liga Cordobesa, fundada la década anterior.
El archivo señala a ese encuentro, disputado el 13 de abril de 1924, como el primero de los 72 choques entre piratas y millonarios: una porfía que nació en un contexto de amistad y que, a partir del 26 de junio de 2011 —cuando los celestes oficiaron de “verdugo” de uno de los clubes más tradicionales del mundo, condenándolo a jugar el torneo de ascenso— derivó en una rivalidad que este domingo volverá a cruzarlos en una instancia decisiva.
En aquel lejano debut del historial, este diario aseguraba que “sin temor a falsas apreciaciones, River es uno de los mayores cuadros argentinos”, y el equipo llegó a Córdoba con un “hijo de la casa”: el francés Pedro Papy, unquillense por adopción, quien había jugado en el Pirata años antes. Hoy, una calle de esa localidad lleva su nombre. Aquel primer duelo se selló con un empate 1-1. Al año siguiente hubo otro amistoso, esta vez en la esquina de Concepción Arenal y Ricchieri, sede de la cancha de la Liga Cordobesa, también con empate (0-0).
La serie de confrontaciones continuó en 1926, en virtud de los lazos cosechados en esos partidos. Con motivo de los 25 años del club de Núñez, Belgrano fue el invitado de honor para la celebración de las Bodas de Plata, cuyo acto principal —el 25 de mayo de 1926— fue un amistoso ante el Celeste en Buenos Aires, donde River se impuso por 3-1.
Pero la amistad iba más allá del campo de juego. El 1 de agosto de 1936, la comisión directiva belgranense hizo saber que pagaría 200 bolsas de portland como apoyo para la construcción del Monumental de Núñez, que se inauguraría dos años más tarde. Además, organizó una campaña entre sus socios para colaborar con la edificación del estadio donde, 75 años después, se produciría uno de los impactos más fuertes de la historia del fútbol argentino. Curiosa paradoja del destino: Belgrano ayudó a construir el estadio que, en 2011, los hinchas millonarios intentaron incendiar tras perder la categoría ante el Pirata.
Los encuentros oficiales entre ambos comenzaron recién en 1968, con la primera incursión del Celeste en los viejos Nacionales. Desde entonces, River ostenta una abrumadora paternidad, con 26 victorias contra apenas siete de los cordobeses. Eso sí: el partido más trascendente del historial quedó como festejo del equipo que en 2011 conducía Ricardo Zielinski.
Hasta ese choque histórico se habían disputado 29 partidos oficiales entre ambos y la superioridad de los millonarios era marcada: 19 triunfos (un 66 por ciento de efectividad), contra apenas cuatro victorias de los de Alberdi y seis empates. La desproporción se refleja también en la cantidad de goles convertidos: 60 a 23.
Sin embargo, pese a la enorme desventaja, la “B” logró dar el gran golpe cuando la empresa parecía imposible. Belgrano acumulaba 16 años y 12 partidos sin vencer a su encumbrado rival y, para voltear al “gigante” venido a menos y dar el batacazo, estaba obligado a conseguir al menos un triunfo más (con dos empates, River se quedaba en Primera).
En Alberdi, sede del partido de ida, solo se habían enfrentado dos veces y en ambas habían festejado los de Núñez. En 1968, y después de dos suspensiones —una por lluvia y otra porque cedió el alambrado olímpico ante el desborde de público—, River se impuso por 3-0. Tres años más tarde, en 1971, y ante uno de los mejores Belgrano de la historia, River dio la nota al vencerlo 2-0 con juveniles, ya que los profesionales estaban de huelga. Carlos Morete y Norberto Alonso marcaron los goles del equipo dirigido por el brasileño Didí, que le cerró la clasificación a semifinales a los celestes.

Hasta aquel invierno de 2011, Belgrano no encontraba la fórmula para convertir en sonrisas las reiteradas frustraciones frente a los millonarios. Desde entonces, sin embargo, parece haber marcado un punto de inflexión en el historial ante River, con números más equilibrados. Buena parte de esa transformación se le atribuye al “Ruso” Zielinski, quien en 10 partidos frente a la Banda ganó cuatro, empató dos y perdió otros cuatro. A River lo derrotó en los partidos de la Promoción (2-0 en la ida y 1-1 en la revancha, con triunfo administrativo para Belgrano por los incidentes en el Monumental), y también se impuso 2-1 en el Torneo Inicial 2012 y 3-2 en 2016.
Este domingo, Belgrano jugará uno de los partidos más importantes de sus 121 años de historia. Y, otra vez, River puede ser el amplificador de su éxito.

