Copa Argentina. Belgrano nunca se rindió: empató en la última jugada, ganó por penales y avanzó a octavos
Cuando parecía que Gimnasia de Jujuy se quedaba con la clasificación, el campeón argentino sacó a relucir su carácter. Rigoni igualó a los 48 minutos del segundo tiempo y, en la definición desde los doce pasos, Cardozo se convirtió en héroe para sellar un pase merecido tras un partido que el Pirata dominó durante gran parte de la noche.
Cuando las fuerzas abandonaban las piernas del campeón y el partido parecía quedar en poder de Gimnasia de Jujuy, otra vez afloró el amor propio de Belgrano y, tras una escalada de Mavilla por la banda, Rigoni empató el encuentro 2-2 a los 48 minutos del complemento.
Tras la igualdad, que no debió ser tal porque el Pirata jugó mucho mejor que su adversario, llegó el tiempo de los penales y fueron las piernas (no las manos) de su arquero, Cardozo, las que se quedaron con un par de tiros de los norteños para llevar al cordobés a la próxima fase.
Este Belgrano de nunca entregarse volvió a dejar hasta lo último que le quedaba de energía y, por su coraje, se llevó lo que había merecido mucho antes de que se ejecutara la tanda de penales.
El semestre se cierra de la mejor manera, con un triunfo y un pase a octavos merecido. Debió ser en los 90 minutos; fue en los penales, pero vale lo mismo a la hora de seguir en carrera.

El inicio
La primera parte del encuentro le perteneció, en posesión de la pelota y en ocasiones de gol, con absoluta claridad al campeón argentino, que debió irse al descanso con el marcador a su favor, pero no lo consiguió por su propia falta de puntería.
Con Juan Velázquez rompiendo por la izquierda de manera reiterada y con Metilli metido como segundo delantero, el cordobés tuvo no menos de cuatro chances de marcar.
Gimnasia apostó al aguante y a jugar de contra, pero perdió en cada intento de salir rápido por las bandas.
El Mudo Vázquez fue el conductor y todos aportaron lo suyo para manejar el trámite del partido, fallando solamente en la puntada final. Así fue que, después del tanto de Metilli, en el primer remate de los norteños, Lazarte, de cabeza, puso el 1-1.
Tras el empate, el partido fue todo del Celeste: Uvita se lo perdió a dos metros del arco, Cosaro cometió un penal grande como el estadio que el árbitro Zamora ignoró; después Metilli demoró y Hernández definió mal.

Segundo igual
El Pirata siguió manejando el partido y fallando, como en el parcial inicial, a la hora de definir. Gimnasia, en tanto, se atrincheró, esperó y aguantó lo que proponía el cordobés.
Las piernas del equipo del Ruso empezaron a acusar el trajín de la semana y la pelota se dividió. La salida de Sánchez dejó sin motor el medio y, de repente, el Lobo encontró una escapada de Molina para el 2-1, con un tiro fuerte, bajo y cruzado.
Belgrano se desdibujó en la recta final y el jujeño empezó a jugar con el reloj a su favor. El ingreso del Chino Zelarayán no duró mucho, porque el volante se descompensó y debió ser reemplazado un par de minutos después de ingresar. El susto fue mayúsculo y el desconcierto, mayor entre los jugadores vestidos de celeste.
Los nervios fueron el aliado de Gimnasia y el enemigo del Pirata, que empezó a sumergirse en sus fallas, mientras el concierto de errores del árbitro Zamora alcanzaba su punto más alto, permitiendo el juego brusco.
Ya no hubo ideas claras y la supremacía de largos minutos en el inicio del partido y en gran parte del segundo tiempo se perdió, porque las fallas se hicieron cada vez más frecuentes y la claridad se desvaneció.
El Pirata empezó a empujar, a ver qué podía hacer, pero las piernas no respondían a la exigencia de un resultado adverso. Los norteños no acertaban las contras y el cordobés seguía a un gol de desventaja.
Y cuando Gimnasia se sentía ganador y con el pase a octavos en el bolsillo, Mavilla ganó por la banda, jugó hacia el medio y Rigoni definió con un toque suave para mandar la definición a los penales.
Allí apareció Cardozo para contener, junto con la efectividad de los rematadores de Belgrano, y sellar el pase a octavos.

