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Deportes

Opinión. Belgrano hizo historia, pero el verdadero partido empieza ahora

El título nacional quedó en Córdoba y desató una fiesta inolvidable. Sin embargo, el fútbol no da tregua: sostener el éxito será el gran desafío de una provincia que ya se acostumbró a competir entre los mejores.

05 de junio de 2026, 19:59
Belgrano hizo historia, pero el verdadero partido empieza ahora
Belgrano Campeón de LPF 2026. Venció a River Plate 3 - 2 en el Estadio Kempes. Foto: Pedro Castillo / La Voz

Belgrano salió campeón. Fue el fin de una era de acercamientos inconclusos e ilusiones frustradas. Desde la década del 70, el fútbol de Córdoba acompañaba y competía, pero rara vez se entreveraba entre los mejores. Y cuando eso ocurría, no definía. Por eso, el lamento se hizo largo y cada vez más profundo. La frustración era demasiado visible como para ser ignorada.

Desde hace dos décadas empezó a vislumbrarse un cambio. A medida que pasaba el tiempo, el acercamiento a un título pareció cada vez más posible. Las buenas decisiones produjeron orden institucional y una mejora en la competitividad de los equipos. Aunque hubo períodos oscuros, incluso con amenazas de descenso, el objetivo principal empezó a tomar forma y a volverse más ambicioso.

Así, Talleres pudo ganar la Supercopa Internacional, por penales, ante River. Los albiazules habían acariciado dos veces la Copa Argentina sin poder conquistarla. De estar, diez años atrás, en el Argentino A, pasaron a tener un protagonismo indisimulable, al que solo le faltaba eficacia en los momentos decisivos.

Esa luz que irradiaba Barrio Jardín pasó a iluminar de la misma manera a Alberdi y al resto de Córdoba. La turbiedad de épocas pasadas se rendía ante decisiones claras y bien aplicadas. La infraestructura acompañó la sostenida profesionalización de todo el engranaje que impulsa a los clubes.

Centros deportivos de primer nivel y un muy buen capital humano hicieron que el conjunto funcionara. Atendiendo a la lógica ansiedad por concretar lo tantas veces soñado, el tiempo parecía demorarse. Belgrano amplió su estadio; Instituto mejoró La Agustina; Talleres, su centro de alto rendimiento. Pero eso no alcanzaba: faltaba el premio mayor. Se anhelaba aquello que estuvo varias veces muy cerca, pero que no se había podido conseguir. Hasta que Belgrano lo hizo posible. El título nacional tan esperado quedó en casa.

Ahora bien, ¿cómo repercutirá este logro en el futuro del fútbol cordobés? ¿Continuará esa sana competencia entre los clubes, con obras e iniciativas que hablan de continuidad y progreso? A poco de la consagración, Artime invitó a los hinchas de Belgrano a sumar más apoyo. Su mensaje remite al objetivo de alcanzar los 100.000 socios, como años atrás Andrés Fassi planteaba llegar a los 75.000 para impulsar una realidad de crecimiento. ¿Belgrano lo logrará? Si así fuera, sería una nueva muestra de un proceso en evolución permanente que, para sostenerse, necesita seguir impulsado por buenas decisiones.

¿Por qué? Porque una de las características del fútbol es su alta competitividad, que exige continuidad en el esfuerzo y no deja espacio para vivir de los logros del pasado. De un año a otro, un campeón puede convertirse en un representante que lucha por sostenerse en otra categoría. Un ejemplo: tras lidiar durante años con la adversidad, Colón salió campeón. Así como festejó, hoy añora aquel logro desde su lucha por volver a Primera División.

El pasado reciente indica que la felicidad que atraviesa la Córdoba futbolera puede seguir generando buenas sensaciones. Ahora es Belgrano el que marca el camino. Sin embargo, todos saben que el fútbol, así como es generoso con quienes sostienen el mérito y el esfuerzo, también es implacable con quienes subestiman sus exigencias y se duermen entre laureles.