El día después. Belgrano gestiona una ansiedad que también disfruta antes de River
"Imágenes" que quedaron luego de la épica en La Paternal y el semblante para las horas previas a la final del Torneo Apertura en el Kempes.
Hay que ser hincha de Belgrano por estas horas. Nada es más lindo. Es amor. Es enamoramiento. Caminan por las nubes. Sólo es Belgrano en sus horas. Qué trabajo ni trabajo. ¡Belgrano! Qué colegio ni colegio. ¡Belgrano! Los grupos de WhatsApp están estallados de videos del gol de Hernándes, de los festejos en Alberdi, de los hinchas llorando dedicándole algunas palabras al rival de siempre.
Porque la cargada también marca la agenda de la ciudad de Córdoba. Hay clima Mundial sin que haya arrancado el Mundial. Qué selección ni selección. ¡Belgrano! Qué Messi ni Messi. ¡Belgrano! Que las entradas... que cuánto valen... que cómo van a hacer para dividir los espacios en el estadio Mario Alberto Kempes.
Falta para el domingo pero ya no se aguanta la ansiedad en la Córdoba celeste. El tema es la final del Torneo Apertura. El tema es el duelo ante el River de Eduardo Coudet. La palabra "histórico" se cuela en todas las charlas.
La primera final de Belgrano en un torneo de Primera División de AFA es todo un suceso. "Ellos están acostumbrados a jugar estas instancias... para nosotros es nuevo pero estamos listos", le decía Luis Fabián Artime a los medios de Buenos Aires a la salida del estadio Diego Maradona en La Paternal, donde Belgrano había hecho el milagro de zafar de la derrota varias veces.
Primero, en los 90. Después, en los penales. Ese partido de vaivenes emocionales intransitables todavía dejó a personas estresadas. Un estrés lindo porque el final fue feliz. Pero estrés al fin.
"Esto es para la gente de Belgrano... tenemos que disfrutarlo", decía Lucas Zelarayán, el estándarte de la resistencia de Belgrano cuando todo iba mal ante Argentinos.
"El Chino" también alertó lo que anhelan en el plantel: "Queremos coronar". Hay en las palabras de Zelarayán esa idea de unión. De identidad. "Todos los que estamos en el club somos hinchas... y sentimos los colores. Eso es un plus", decía Juan Carlos Olave, uno de los colaboradores del DT Ricardo Zielinski. Y uno de los más buscados por los medios porteños después del dramático 4-3 en penales ante Argentinos Juniors. Es que el partido con River remite a la Promoción de 2011 en la que se impuso Belgrano... y el arquero era Olave. "Juanca", oportuno, reiteró que "son otros tiempos" y que "esta es otra historia".
Lo cierto es que River está otra vez en la mesa de la historia del fútbol cordobés. Como en marzo de 2025, cuando enfrentó a Talleres en la Supercopa Internacional. Aquella vez, en Paraguay, la Córdoba albiazul fue un delirio por esa estrella que Talleres bordó sobre su escudo.
A Córdoba le vendría bien otra estrella arriba del escudo de uno de sus clubes. Y en Belgrano sería el mayor hito en más de 120 años de historia. Por eso en estas horas de hinchas viviendo con arritmias cardíacas, en la coordinación del equipo se trabaja para mantener el foco sin excluir a la gente, el gran aliada. Habrá banderazos, habrá pedidos a esos jugadores, habrá solicitudes de los espónsor... habrá que domar esas emociones inusuales en un Mundo Belgrano que se desvive por empezar a hacerlas rutina.
Que una final no sea excepción. Que el Belgrano protagonista llegue para quedarse. Que no diga tanto "coso" y nadie tenga miedo de decir la otra palabra. El DT Zielinski sabe que no contará con Lisandro López, el defensor que salió lesionado a los 15 del PT con Argentinos.
"El Ruso" espera por el descanso de jugadores como Lucas Passerini, que terminó el partido extenuado en La Paternal. El cuerpo técnico seguro hará variantes para ese duelo con River que marcará la vida de Belgrano como club y la vida de sus hinchas para siempre. No es exagerado. Es pura verdad.

