Análisis. Belgrano no se detiene: eliminó a Unión, está en semifinales y sueña con la gloria
El Pirata venció 2-0 al Tatengue en un Gigante de Alberdi colmado y volvió a meterse entre los cuatro mejores del fútbol argentino. Con autoridad, personalidad y una fiesta inolvidable en las tribunas, el equipo de Ricardo Zielinski alimenta la ilusión de todo su pueblo.
La historia de Belgrano se escribe con triunfos y anoche fue ante Unión con un 2-0 para meterse de cabeza en las semifinales del Torneo Apertura de la Liga Profesional.
Su gente cantó en las tribunas, bailó y disfrutó un pase histórico a una instancia definitoria de un torneo de Primera. Fiesta que tuvo el primer acto contra Talleres, que siguió ayer frente al Tatengue y que promete no cesar hasta ir mucho más allá.
En el Gigante se jugó un partido de nervios, de ajustar por todos lados, porque el rival santafesino venía de bajar a Independiente Rivadavia y con el ánimo en alza. Pero se encontró con un equipo ordenado, con un Lisandro López en “modo excelencia” que se fue bajo una ovación cerrada del estadio por lo hecho en campo. El Celeste volvió a construir un triunfo de principio a fin como el sábado contra Talleres, porque más allá de algunos intentos aéreos del visitante, el Piratasiempre fue el dominador del campo y de la pelota, para terminar siendo el dueño del partido y el pase de fase.
Este Belgrano de Zielinski es un equipo con oficio y con mucho de capacidad individual. No le tocó al “Chino” Zelarayán ser el desequilibrante de siempre, pero apareció Rigoni para ser el jugador que todos querían ver, ese de ganar por la banda y romper a una defensa férrea. Pero hubo otros puntos altos como Morales, Maldonado, Sánchez y el resto, que no desentonó para quedarse con el triunfo. La “B” está en donde su gente sueña que esté. Un paso más cerca de la gloria, un escalón más arriba y con una muestra más de haber recuperado la memoria de jugar y hacerlo bien por largos pasajes como en el inicio de la temporada.

Desde el arranque
La primera mitad mostró al local buscando ganar por las bandas y poner gente cerca del área. Así fue que el santafesino comenzó a replegarse y apostar todo a una pelota larga que se metiera en el área para la cabeza de Estigarribia o Tarragona.
El Pirata contó con los desbordes de Rigoni y las llegadas de frente que chocaron contra el arquero Mansilla, quien en tres ocasiones impidió que el marcador se inaugurara en favor del equipo de Zielinski.
El mejor juego del Celeste no pudo reflejarse en el marcador porque faltó la puntada final. Unión fue tirarla por arriba para ver si los delanteros la pescaban y complicaban a Cardozo.

El final y la fiesta
En el complemento, el partido fue trámite similar y la sensación de que la balanza se inclinaría para el que tuviera un acierto fue cada vez más concreto. Y en medio de un partido parejo, disputado y jugado al límite por todos, pero donde el local era un poco mejor, la cabeza de Adrián Sánchez pudo romper la resistencia de Mansilla a los 19 y colocó el 1 a 0.
Unión se desesperó e intentó a fuerza de ganas quebrar una defensa que no mostró fisuras y cuando fue superada entró en acción Cardozo para que nada pasara sobre su arco.
Y cuando el partido se moría, la visita dejó espacios para que “el Mudo” Vázquez mostrara toda su jerarquía para controlar una pelota, tenerla hasta el instante justo y dar un pase milimétrico para que Hernandes marcara el segundo y las 38 mil gargantas explotaran para ser parte de una fiesta que se inició el sábado en el Kempes y siguió ayer en el Gigante para ilusionarse cada vez más.

