Gestión. Belgrano Campeón en La Voz: Artime y una dirigencia que nunca dudó de apostar por todo
Detrás del título en el Apertura hubo un trabajo silencioso de una comisión directiva que sostuvo convicciones, corrigió errores y nunca dejó de creer. “Me animé a decir antes que íbamos a ser campeones porque soy un convencido y un insitidor”, dijo “el Luifa”.
Las cámaras suelen quedarse con el gol. Con el abrazo final. Con la vuelta olímpica y la tribuna llorando de felicidad. Pero detrás del Belgrano campeón hubo otra historia que casi no salió en televisión. Una historia de reuniones eternas, decisiones incómodas, llamados, discusiones y convicciones.
Porque mientras los futbolistas escribían la gloria dentro de la cancha, hubo dirigentes trabajando en silencio para sostener un sueño que durante años pareció imposible. El presidente que se animó a decir campeón. Y quizá el que mejor representa todo eso sea Luis Fabián Artime.
Mucho antes de que Alberdi explotara de felicidad y antes de que Córdoba se pintara de celeste, “el Luifa” ya hablaba de campeonar. Lo hacía cuando nadie se animaba. Cuando en el mundo Belgrano la palabra “campeón” parecía prohibida y muchos apelaban al clásico “coso” para no ser mufas. Pero Artime iba de frente.
“Yo en el sponsor-day del año pasado dije que íbamos a ser campeones. Algunos no me lo dejaban decir. Me animé a decirlo porque soy un convencido y un insistidor. Y gestiono así, insistiendo”, recordó el presidente durante el agasajo que organizó La Voz este miércoles junto al plantel y al cuerpo técnico.
No fue casualidad. Belgrano campeón no nació solamente de una buena racha futbolística. Hubo un proyecto detrás. Un trabajo dirigencial que apostó fuerte, corrigió errores y sostuvo una idea incluso cuando aparecieron las críticas.
“Gestiono también corrigiendo, porque cuando se cometen errores hay que corregir. Pero siempre con el objetivo puesto en lo máximo. Y a veces no lo lográs, es la realidad. Hay otros 29 que quieren salir campeón, pero nos tocó a nosotros”, dijo Artime, con esa mezcla de emoción y alivio que tienen los que saben todo lo que costó llegar.
El desgaste invisible de conducir un club
Porque en los clubes grandes de Córdoba el fútbol siempre vive acelerado. Cuando las cosas salen mal, las urgencias comen todo. Y cuando salen bien, muchas veces sólo se mira la foto final. Pero este Belgrano campeón también se construyó desde oficinas donde hubo dirigentes trabajando casi sin descanso.
Marcelo Carranza, vicepresidente tercero, lo resumió desde un lugar profundamente humano: “El hincha que uno tiene adentro vivió lo del domingo con una emoción tremenda, recordando a los familiares que están y a los que no. La parte de dirigente lleva otra responsabilidad. Lo mismo a la hora de festejar. Pero sabiendo que dejamos hasta la última gota de sudor para este logro”.
En esa frase aparece una parte clave de esta historia. Porque los dirigentes también son hinchas. También sufren. También se desvelan. Pero además cargan con la obligación de tomar decisiones que muchas veces definen el rumbo de un club.
Alejandro Moyano, vicepresidente segundo, también presente, observaba feliz, con la felicidad de quien sabe que se cumplió la misión y que ahora llegó el tiempo de disfrutar lo conseguido.
Un camino largo, con errores y convicciones
Claudio Giomi, secretario de la institución, dejó otra reflexión que explica bastante bien cómo se vivió este proceso puertas adentro: “Nosotros siempre nos definimos como hinchas que hoy tienen una responsabilidad dirigencial. Vivimos esto con mucha emoción, sabiendo que era algo histórico. Pero con la convicción de que el resultado no debe ocultar el camino que recorrimos hasta llegar acá”.
Y el camino fue largo. Muy largo. Hubo momentos difíciles, mercados cuestionados, derrotas dolorosas y críticas que golpearon fuerte. Pero Belgrano siguió construyendo. Paso a paso. Hasta terminar levantando el primer título de Primera División de su historia.

Mariano Antonio, vicepresidente primero, también recordó cómo se vivió esa final inolvidable: “En la previa tenía mucha ansiedad. La realidad fue que jugamos una final y la ganamos merecidamente. Fue una alegría para toda la gente de Córdoba y de Belgrano en especial. Nos felicitaron de todos los clubes de la ciudad, incluso también de Talleres, unos señores”.
La frase tiene peso. Porque el título del Pirata excedió Alberdi. Fue un cimbronazo para todo el fútbol cordobés.
Los que también festejaron desde las sombras
Y mientras el plantel festejaba, en otro rincón estaban ellos. Los dirigentes. Los que muchas veces aparecen sólo cuando hay problemas. El tesorero Lucas Bustos lo contó desde el corazón: “Nos desbordamos de felicidad. Estábamos todos juntos viendo la final. Lo vivimos como hinchas porque la emoción nos desbordó. Pero coronamos lo que estábamos buscando. Trabajamos todos para esto y tenemos un final acorde para el trabajo que hicimos”.
Quizá ahí esté la clave de todo. Belgrano campeón no fue una casualidad. Fue la consecuencia de mucha gente empujando para el mismo lado. Algunos bajo los flashes. Otros, mucho más en silencio.

