Análisis. Belgrano campeón: las claves de un equipo que nunca se rindió y terminó haciendo historia
El Pirata venció 3-2 a River en el Kempes, logró el primer título de Primera División de toda su historia y desató una fiesta celeste que ya quedó grabada para siempre en Córdoba.
Belgrano es el campeón del fútbol argentino tras ganarle a River 3-2 en el Kempes y la fiesta en el país es color celeste.
El equipo del Ruso Zielinski lo hizo otra vez: 15 años después, volvió a darle un golpe en el rostro a unos “pibes” vestidos con la camiseta del Millonario, que jamás fueron un poquito más que el cordobés.
Las claves del triunfo

Rendirse jamás
En un partido en el que jugó mejor que su adversario, el Pirata miró con bronca cómo, en el inicio de los dos tiempos, tuvo que soportar que River le marcara. Pero no bajó los brazos, no se entregó y fue poniéndole el pecho a la adversidad para quebrar a un rival que recibió los golpes de un conjunto maduro, que sabía lo que pretendía.

Idea clara
El equipo siempre jugó con un concepto definido. A lo largo del campeonato cambió de sistemas y de forma de encarar los partidos, para buscar siempre la manera de que los encuentros pasaran por donde quiso que pasaran.

Ruso, nuevamente
Zielinski tiene claro lo que quiere de sus dirigidos, lo transmite con claridad y lo ejecuta con simpleza. Los futbolistas siempre han sabido qué deben hacer en el campo y cómo afrontar al adversario que se cruce. Su capacidad para salir rápido de los momentos importantes le permitió dejar atrás el clásico ganado y enfocarse de inmediato en lo que venía, hasta alcanzar este final. El Ruso es el padre de la criatura y nadie puede dudarlo. Cuando muchos lo cuestionaron, no cambió ni su tono ni su modo de expresarse, porque siempre tuvo claro lo que buscaba y por eso hoy es el DT campeón.

Merecer con justicia
Belgrano, en esta instancia de playoffs, ha ganado tres de los cuatro partidos que disputó y en todos lo hizo con merecimientos dentro del campo. Nadie le regaló nada: lo consiguió a fuerza de jugar mejor. Barrió a Talleres y a Unión, doblegó por su fortaleza moral a Argentinos y en la final dejó contra la lona a este River empobrecido, de poco juego y menor jerarquía.

