"Son copas pedorras". Azzaro ninguneó a Belgrano y quedó expuesto
El comunicador quiso bajarle el precio al histórico título del Pirata, volvió a ningunear al fútbol del interior y terminó más preocupado por generar polémica que por entender la magnitud de lo que pasó en el Kempes.
Belgrano campeón. Belgrano levantando una copa en el Kempes. Belgrano dándole vuelta una final a River en los minutos finales. Y del otro lado, otra vez, Flavio Azzaro haciendo equilibrio entre el enojo, el acting y la necesidad desesperada de no quedarse afuera de la conversación.
Porque mientras Alberdi explotaba de felicidad y Córdoba entera se abrazaba a una jornada histórica, el “periodista” eligió el camino de siempre: minimizar al fútbol del interior para rascar clics y alimentar el personaje. Le salió mal.
Azzaro arrancó “anonadado”, hablando de “una de las gallineadas más grandes de la historia de River”, comparando el golpe con aquella final perdida ante Flamengo y recordando la Promoción de 2011. Hasta ahí, discusión futbolera. El problema apareció cuando quiso bajarle el precio a la consagración Pirata. Ahí mostró otra vez la hilacha con esa mirada soberbia que cree que los títulos valen según quién los gana.
“Esto no es un campeonato, es una copita”, disparó. “Belgrano no está ni cerca de ser el mejor equipo del fútbol argentino”. Y siguió: “Son copas pedorras”. Como si el desahogo de miles de hinchas pudiera medirse desde un streaming armado para generar polémica barata.
Alberdi contra el relato
“¿Cuáles son los últimos campeones del fútbol argentino? Platense…no se acuerda nadie de cuatro jugadores. Estudiantes que entró octavo y hoy Belgrano de Córdoba. Pero Belgrano no está ni cerca de ser el mejor equipo del fútbol argentino. El fútbol argentino está muerto en vida”, contó después.
Lo curioso es que hasta en medio de su desprecio, Azzaro tuvo que admitir una verdad incómoda: Belgrano “pudo haber sido un justo campeón”. Y sí. Fue justo campeón. Porque tuvo carácter para no caerse, porque jugó una final enorme y porque le pegó a River donde más le duele. En el orgullo. Otra vez con gente de los equipos. En una definición mano a mano.
Y mientras intentaba hacerse el picante, terminó retratando otra cosa: la bronca de muchos sectores del periodismo porteño cuando el interior rompe la lógica. Cuando el campeón no sale del casting habitual. Cuando un club popular de Córdoba les arruina el relato armado.
Belgrano no necesita la validación de Azzaro. Ni de ningún influencer disfrazado de fiscal del fútbol argentino. La copa ya está en Alberdi. La gente ya hizo historia. Y mientras él sigue gritando frente a una cámara para ver si consigue un recorte viral más, el Pirata sigue festejando un título que quedará para siempre. Aunque a algunos les arda admitirlo.

