Mundial 2026. Argentina sufrió como nunca, pero Messi sigue vivo: el campeón sobrevivió al milagro de Cabo Verde

La Selección necesitó del suplementario para derrotar 3-2 a la gran revelación del Mundial. En una noche de máxima tensión en Miami, el equipo de Lionel Scaloni evitó el golpe histórico y mantuvo vivo el sueño de Lionel Messi.

03 de julio de 2026 a las 09:58 p. m.
Sebastián Roggero
Sebastián Roggero
Enviado especial a EE.UU.
Argentina sufrió como nunca, pero Messi sigue vivo: el campeón sobrevivió al milagro de Cabo Verde
La selección argentina celebra el gol de "Cuti" Romero ante Cabo Verde.

El último Messi no iba a ser ante Cabo Verde. Hubiera sido una injusticia. ¿Quién iba a decir que Cabo Verde iba a transformar una fiesta en una sesión de sufrimiento asistido? Nadie. Mucho menos los cerca de 50 mil argentinos que coparon el estadio de Miami convencidos de que la noche sería un desfile hacia los octavos. Pero los Mundiales no entienden de pronósticos. Y este tampoco.

Había arrancado como esas noches en las que todo gira alrededor de Lionel Messi. El capitán hizo delirar a la gente, volvió a demostrar que a los 39 años sigue teniendo superpoderes y hasta se cobró a Vozinha, el arquero más querido de Cabo Verde. A su alrededore aparecieron los quites salvadores del Cuti Romero, otra atajada decisiva del Dibu Martínez, la seriedad de Alexis Mac Allister y Rodrigo De Paul, la prolijidad de Nahuel Molina y Facundo Medina, la chispa de Enzo Fernández y la entrega permanente de Lautaro Martínez.

Pero el fútbol tenía preparado otro guion.

El gol decisivo del "Cuti" Romero que selló la victoria de Argentina 3 a 2 ante Cabo Verde por los 16avos de final del Mundial 2026.
El gol decisivo del "Cuti" Romero que selló la victoria de Argentina 3 a 2 ante Cabo Verde por los 16avos de final del Mundial 2026. (AP)

El gol de Cabo Verde sorprendió a la tribuna, aunque no tanto a quienes venían viendo cómo se desarrollaba el partido. El campeón del mundo empezó a sentirse incómodo. Entraron Julián Álvarez y Nico González para cambiar el aire, pero el trámite se volvió espeso. A Messi no le salió ese mano a mano que parecía gol. Tampoco el tiro libre de siempre. Y, de repente, un debutante en esta instancia del Mundial estaba haciendo tambalear al vigente campeón.

El tiempo reglamentario no alcanzó y el alargue llegó cargado de nervios. Entonces apareció Lisandro Martínez para desatar una locura que parecía definitiva. Argentina necesitaba otro héroe además de Messi. Pero Cabo Verde respondió con un golazo para el 2-2 y volvió a congelar a todo Miami.

Ya no quedaba espacio para el fútbol bonito. Era empuje, rebotes, piernas cansadas y corazón. Hasta que, en medio del barullo, llegó el tercer gol argentino. El desahogo fue tan grande como el sufrimiento acumulado. No hubo baile. No hubo paseo. Hubo calor, tensión y un rival que convirtió la noche en un calvario. Lo vivió así Sebastián Reggio, nacido en Estados Unidos, hijo de mamá venezolana y papá argentino, que veía por primera vez a Messi. Estaba junto a Gustavo en la tribuna. Lloraron en el himno. Lloraron en los goles. Lloraron al final. Lloraron de felicidad. Fueron felices de haber estado en la montaña rusa de sensaciones que fue el partido.

Pero también hubo una certeza. El último partido de Messi no podía ser contra Cabo Verde. No, señor. Habrá más Mundial para el capitán. Y mientras siga caminando una cancha con la camiseta número 10, Argentina siempre tendrá una vida más. Y hay más Messi vestido de celeste y blanco.