La Voz en el Mundial. Argentina sufrió, Julián Álvarez la rescató y ahora jugará una semifinal histórica ante Inglaterra
La Scaloneta venció 3-1 a Suiza con un golazo del cordobés en el tiempo suplementario y otro de Lautaro Martínez sobre el final. El seleccionado dio un paso más en su sueño de conquistar el Mundial 2026.
Julián Álvarez apuntó, midió y sacó un misilazo al ángulo izquierdo para que la pelota entrara justa entre palo y travesaño. Sólo semejante gol, en el segundo tiempo suplementario, podía destrabar un trámite que se le presentó muy difícil a una Argentina que jugó mal, pero que siempre tiene un recurso extra y por eso es semifinalista.
El 2-1 del cordobés, figura, le dio al seleccionado nacional el glorioso pase a semifinales, tras superar con mucho esfuerzo a Suiza y ahora se cruzará con Inglaterra en otro partido de connotaciones tremendas. Y sobre el final llegó otro gol de un “9”, vía Lautaro para dibujar un 3-1 tan festejado como mentiroso. Pero a nadie, en Argentina, le importa.

A Argentina se le presentó el partido soñado, porque a los 9 minutos se puso en ventaja con un gol de cabeza de Alexis Mac Allister a la salida de un córner. Era la primera vez que la selección liderada por Messi pasaba la mitad de la cancha. El mismo Mac Allister había rematado desde el borde del área tras una buena combinación y la pelota se fue al córner luego de pegar en un suizo. De ese tiro de esquina desde la derecha, se produjo otro de la izquierda. Messi ejecutó y Mac Allister se elevó limpio para con su cabeza poner el 1-0 como corolario de una jugada preparada.
Argentina llevó el encuentro al ritmo que más le convenía y manejó la pelota a voluntad aunque más de una vez con una exageración del pase hacia atrás y hacia los costados. Y aquello que parecía el ideal para afrontar el resto del compromiso se diluyó con el paso de los minutos. El seleccionado albiceleste se retrasó demasiado, su juego se volvió muy previsible y lento y todo posibilitó un adelantamiento de Suiza, que ocupó territorio argentino, se apoderó de la posesión y de a poco se acercó al arco de “Dibu” Martínez.
Argentina, sin juego ni ideas, sólo apeló al pelotazo y nunca más se acercó al arquero suizo, en una expresión muy deslucida que pedía a gritos, para alivio albiceleste, que el primer tiempo terminara rápido para evitar cualquier amargura.

EL complemento se planteó entre las urgencias europeas y las posibilidades que se le podían abrir al seleccionado dirigido por Scaloni, que siguió jugando con fuego. En un segundo, Molina decidió mal en una contra y Suiza respondió con un ataque profundo que expuso una defensa albiceleste muy mal parada.
En ese ida y vuelta, con más ritmo de ambos, todo seguía abierto, con una Argentina que buscaba adelantarse y una Suiza que necesitaba el empate y que, en esa urgencia, dejaba más espacios abiertos que podían ser aprovechados si aparecía la inteligencia.
Fueron los helvéticos los que produjeron chances y obligaron a “Dibu” Martínez a responder, atento y seguro en tres oportunidades en seis minutos. A esa altura, Argentina se reiteraba en desaciertos y perdía muy seguido la pelota, hasta que llegó el merecido empate a los 22 minutos con un ataque por izquierda y una buena definición de Ndoye.
La expulsión de Embolo, por simular una falta cuando estaba amonestado, y la pausa de hidratación fueron dos buenas noticias para Argentina, que aunque nunca transmitió seguridad ni confianza, tuvo dos chances claras de gol.
Sin desnivel, el suplementario abrió la puerta a otro sufrimiento, con Argentina como protagonista casi exclusivo y Suiza, con uno menos, replegado y jugado a aguantar y a alguna contra bendita. Después, pasó lo que pasó, con ese golazón de Álvarez, el 3-1 de Lautaro y el pase a semifinales.

