El pulso del Mundial. Argentina ya sufrió demasiado: el motivo por el que Suiza aparece como una oportunidad
Después de dos clasificaciones agónicas ante Cabo Verde y Egipto, la selección afrontará los cuartos de final con un adversario que, sin ser sencillo, aparece como un desafío más previsible que Colombia. Las razones que alimentan el optimismo argentino.
Nadie piensa que el partido con Suiza, del sábado por la noche en el Kansas Stadium, vaya a ser fácil. En ninguna cabeza de un argentino puede cruzarse la idea de que, para la selección que dirige Lionel Scaloni, el encuentro con los suizos tendrá un grado de dificultad menor que los anteriores. Mucho más después del sufrimiento que significó eliminar a Cabo Verde y a Egipto.
Fueron dos partidos en los cuales Argentina debió dar el 120% para evitar la eliminación. Ante Cabo Verde necesitó del tiempo suplementario, después de que el rival empatara dos veces el encuentro. Frente a Egipto, en cambio, sufrió como pocas veces y, con épica, lo dio vuelta en los últimos minutos, cuando perdía 2-0 y la selección africana parecía acorralar a la Albiceleste en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta. Con mística y un amor propio conmovedor, llegó el 3-2 salvador y clasificatorio.
Ahora llega Suiza, otra vez en la tranquila Kansas, adonde Argentina regresó tras conseguir la clasificación a los cuartos de final. Desde que comenzó el Mundial, aquí está la base operativa del seleccionado. La sensación es que, entre Colombia y Suiza, lo mejor que le podía pasar a Argentina era cruzarse con el equipo europeo. Y hay una explicación que tiene relación directa con los partidos anteriores.
Argentina llegó al duelo con Cabo Verde con un supuesto favoritismo que, en la cancha, estuvo lejos de reflejarse. Frente a Egipto ya se sabía que era un rival de mayor jerarquía, con futbolistas de clase A, en especial Mohamed Salah, su capitán. A eso se sumaba un condicionante extra: el árbitro francés. Todo lo que implicaba su designación generaba especulaciones. Si favorecía a Argentina, podía interpretarse que buscaba demostrar imparcialidad tras la final del Mundial de Qatar. Si alguna decisión perjudicaba a la selección, desde este lado podía leerse como una revancha. Sin embargo, nada de eso ocurrió. Tanto el árbitro como el VAR actuaron correctamente y las decisiones fueron reglamentarias.
Si el rival del sábado hubiese sido Colombia, otra vez habrían aparecido condimentos adicionales. Se trata de un clásico sudamericano, de una selección que siempre juega un partido especial frente a Argentina y que tiene futbolistas de enorme desequilibrio, como Luis Díaz, James Rodríguez o Juan Fernando Quintero, jugadores cuyo potencial es ampliamente conocido. Además, Colombia siempre pone un plus cuando enfrenta a la selección argentina.
Ahora el rival será Suiza, un equipo respetable, como cualquiera que llega a los cuartos de final de un Mundial, pero quizá más previsible por su orden, su disciplina táctica y las características propias de un seleccionado europeo de segundo escalón, aunque siempre competitivo y protagonista en este tipo de torneos.
Argentina ya conoce a Suiza. Sabe cómo juega y cuáles son sus principales fortalezas. A partir de eso, quedará demostrar en la cancha si, como se supone, resulta más favorable enfrentar a un rival más previsible y sin condimentos emocionales extra que a una selección como la colombiana, cuya jerarquía, dinámica y rivalidad histórica con Argentina siempre agregan un ingrediente adicional.

