Análisis. Argentina jugó a lo campeón, reaccionó, borró a los ingleses y es finalista
En una semifinal histórica, la selección que dirige Scaloni, que jugó su mejor partido en el Mundial pero perdía 1-0, se recuperó con fútbol y coraje, lo dio vuelta y jugará por el título ante España.
Directo a la historia. Argentina, el campeón del mundo, lo volvió a hacer. Con fútbol, con coraje, con determinación, construyó otra victoria épica contra Inglaterra 2 a 1, es finalista por segunda vez consecutiva e irá por la cuarta el domingo frente a España en Nueva Jersey.
Atlanta fue testigo de una nueva locura argentina. La selección que dirige Lionel Scaloni, en su mejor partido de este Mundial, perdía sin merecerlo 1-0, pero a partir de eso momento cuando su rival se puso en ventaja, borró a Inglaterra de la cancha, lo achicó a límites inimaginables y sobre el final dio vuelta el marcador para desatar otro delirio.
Los gritos desenfrenados por los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez se correspondieron con la convicción de que este jamás iba a ser un partido más. Y se le ganó a Inglaterra con fútbol, con determinación, con una autoridad tremenda que minimizó a los europeos. El mundo se rinde ante el poderío mental y futbolístico de un campeón que volvió a escribir una página histórica, de gloria e inolvidable.
El inicio del juego
El primer tiempo empezó como lo que era: una verdadera final. Tan duro como se preveía. Los dos metieron mucho, se sacaron chispas en cada pelota dividida y se jugó en un nivel de tensión tan alto que se festejaba cualquier quite, cualquier pase, cualquier amague, lo que fuera era celebrado por todos.
A los 2 minutos, tras un forcejeo generalizado, Romero fue a poner las cosas en orden a lo “Cuti”, copando la parada, en una clara demostración de cómo y en qué terreno mental se jugaría. En ese marco, Inglaterra tomó la iniciativa, pero generó poco.
Argentina esperó con calma, buscó mantener el orden y tuvo en Paredes al hombre que leyó mejor el trámite, tanto en su función de quitar como en la de distribuir. El dominio territorial siguió en manos de los británicos, que tuvieron una chance de tiro libre en la cual respondió bien “Dibu”. El entretiempo los encontró muy concentrados en sus libretos, con extrema tirantez pero sin poder llegar a posiciones netas de gol como para merecer ir en ventaja.
Tiempo de goles y euforia
En el inicio del complemento, Argentina pareció empezar con otra postura y a los 2 minutos tuvo dos muy claras seguidas en los pies de Julián Álvarez. Sin embargo, el que encontró la ventaja a los 10 fue Inglaterra, cuando Rogers aprovechó una desinteligencia defensiva argentina y metió un centro al borde del área chica donde apareció Gordon para desnivelar.

Desde ese momento los ingleses se replegaron como un equipo chico, se pusieron todos al borde del área y empezaron a llegar las chances de una Argentina a la cual los cambios le habían cambiado la cara.
Hasta que Enzo sacó ese bombazo tras la jugada armada por Messi para poner el 1-1 que desató un temblor en Atlanta, que fue testigo otra vez de cómo el campeón del mundo decía presente. Y en el descuento llegó el 2-1 de Lautaro Martínez tras centro de derecha de “Leo” para que en los registros de los mundiales se inscribiera otra victoria épica de Argentina contra Inglaterra. Y el pase a la final, segunda consecutiva. ¡Qué más se puede pedir! Sí, la cuarta.



