El pulso del Mundial. Argentina ya ganó hace rato: la certeza que nadie podrá quitarle, pase lo que pase en la final con España
Antes del duelo decisivo en Nueva York, la selección de Lionel Scaloni llega con una conquista que trasciende el resultado. El legado construido desde 2018, la vigencia de Messi y un equipo que volvió a poner al país en la cima del fútbol mundial.
La final de este Mundial de locos tenía que jugarse en esta ciudad de locos: Nueva York, una de las capitales del mundo, un lugar que vuelve a un centro del planeta. Hoy, también, el centro del fútbol.
La finalísima que se jugará el domingo entre Argentina y España alteró aún más a esta ciudad, que de por sí vive a un ritmo frenético. Todo se potenció desde las primeras horas del viernes. La invasión de argentinos, mezclada con la de españoles —aunque se presume que habrá más argentinos que españoles en el estadio el domingo—, ya es un síntoma que comenzó a jugarse el partido.
A esa final, esta Argentina liderada por Lionel Andrés Messi llega con una certeza: la selección ya ganó en este Mundial.
Ganó Argentina porque supo mantener, desde 2018, un ciclo en crecimiento, un ciclo de evolución. Primero había pasado el de la transición y la renovación. Llegó el tercer puesto en la Copa América de 2019. Después fue el título con el que Messi se sacó la mochila en la Copa América de 2021. Más tarde, el festejo en la Finalissima.
Luego, el Campeonato Mundial de Qatar 2022, la tercera, que Argentina defenderá este domingo en Nueva Jersey. Y después llegó el bicampeonato de América, en 2024, en este gigantesco Estados Unidos, con aquel gol de Lautaro Martínez. Sí, el mismo que, con su cabezazo unos días atrás en Atlanta, llevó a la selección a jugar una nueva final del mundo.
Argentina, este grupo de jugadores y todos los que pasaron desde que en septiembre de 2018 se produjo el debut de Lionel Scaloni, entonces como entrenador interino, ya ganaron. Todos los futbolistas que integraron las diferentes listas de amistosos de fechas Fifa, copas América y elminatorias ya ganaron.
Y también ganó el cuerpo técnico liderado por Lionel Scaloni, este joven entrenador nacido en Pujato, que hoy se da el lujo y la enorme satisfacción de volver a poner a la Argentina en una final del mundo.
La selección argentina de fútbol ya ganó esta final. Ya ganó porque, con sus virtudes y sus fortalezas, esas que hablan de sacrificio, de intentar siempre jugar al fútbol, de unidad, de equipo, de humildad y de solidaridad, de jamas rendirse y menos retoceee, supo mantenerse en lo más alto del fútbol mundial.
Más allá de lo que pasó en la semifinal frente a Inglaterra, donde dio un golpe de escena espectacular, de esos que ratifican y le dicen al mundo: “El campeón del mundo está acá”. Al margen de esa semifinal y de lo que pueda pasar el domingo, Argentina ya es una gran ganadora de este Mundial.
Gane o pierda frente a España, habrá que sacarse el sombrero ante estos jugadores, que otra vez recibieron el reconocimiento del país, que volvió a paralizarse y a ilusionarse, como siempre con un apoyo total y absoluto, pero que además consiguieron que el mundo se rindiera a sus pies.
Han logrado que estrellas del fútbol mundial de todas las nacionalidades, e incluso un inglés como David Beckham, el sueco Slatan Ibrahimovic o el español Pep Guardiola reconocieran y se rindieran ante esta selección que dirige Scaloni.
Argentina jugará la final en esta Nueva York de locos con la certeza y la gratificación de ser uno de los mejores equipos del mundo. Con un Messi que obliga a detener el frenesí para confirmar que somos testigos de una historia única, sensacional y emocionante.
Será la finalísima frente a España. Habrá que ver qué depara el destino. Pero con orgullo, con satisfacción y con convicción, Argentina puede decir: misión cumplida.

