Mundial en cordobés. De Alberdi a Kansas City: la camiseta para Romero y los hinchas de Belgrano que siguen festejando
Historias de piratas después del 3-0 de Argentina ante Argelia por el debut en el Grupo J del Mundial 2026. Una remera y uno que vive cantando el "dale campeón".
El martes por la noche, mientras Lionel Messi hacía explotar el Arrowhead Stadium con sus tres goles ante Argelia, hubo un canto que por unos segundos viajó más lejos que cualquier pelota. No hablaba de la selección. No hablaba del Mundial. No hablaba de Messi. Hablaba de Belgrano. Miles de kilómetros separan Kansas City de Alberdi. Un continente entero. Dos idiomas. Dos culturas. Dos mundos. Pero en una de las tribunas del estadio apareció el canto. "Dale campeón, dale campeón".
Y por un instante, el Mundial y Córdoba quedaron unidos por la misma canción. No debería sorprender. Porque para muchos hinchas de Belgrano, el viaje a Estados Unidos llegó apenas unos días después de vivir algo que todavía cuesta creer. Belgrano campeón. Belgrano levantando un título. Belgrano entrando para siempre en una página que durante décadas pareció reservada para otros. Por eso, mientras Argentina empezaba su camino mundialista, muchos cordobeses seguían procesando otra emoción.
La propia. La de Alberdi. La del Gigante. La de una ciudad que todavía no termina de despertarse de un sueño.
El día después del triunfo argentino, frente al hotel Origin donde se concentra la selección, apareció una escena que resumía perfectamente esa mezcla de sentimientos.
Entre decenas de hinchas esperando una foto, un saludo o simplemente ver pasar a algún jugador, un cordobés tenía una misión especial.
Había llevado hasta Kansas City una camiseta de Belgrano campeón. Y quería entregársela a Cristian Romero. La historia tiene sentido.

Porque antes de convertirse en uno de los mejores defensores del mundo, antes de Europa, antes de la selección argentina y antes de levantar la Copa del Mundo, el Cuti fue un pibe de Alberdi. Belgrano fue su casa. Y aunque su carrera lo llevó por distintos países, nunca dejó de hablar del club donde comenzó todo. Incluso más de una vez dejó abierta una ilusión que en Alberdi se repite como una promesa.
Volver. Algún día. Volver. Por eso este hincha decidió viajar hasta Estados Unidos con un regalo especial. Una camiseta que representa mucho más que una prenda. Representa un campeonato. Representa una espera interminable. Representa generaciones enteras de hinchas que soñaron con verlo alguna vez. "La verdad que es un sueño estar acá. Estamos todos muy contentos. Es una experiencia única", contó mientras esperaba frente al hotel.
Y enseguida apareció una frase que se repetiría varias veces durante la charla. "No caemos. No caemos". Dos palabras que explican bastante bien el estado emocional de buena parte de los hinchas piratas. Porque el campeonato todavía parece reciente. Demasiado reciente. Como si hubiera ocurrido ayer. Como si las caravanas todavía estuvieran dando vueltas. Como si el Gigante todavía siguiera cantando.
Kansas City estuvo llena de argentinos. Pero también está lleno de historias personales.
Y para muchos cordobeses este Mundial quedó atravesado por algo más. Por la sensación de haber cumplido varios sueños en el mismo año.
El hincha que esperaba a "Cuti" lo explicó de una manera simple. Contó que durante mucho tiempo tuvo tres grandes deseos. Uno era ver campeón a Belgrano. Otro era viajar a un Mundial. Y de golpe, en cuestión de meses, los dos se hicieron realidad.
"Era uno de mis tres deseos de siempre. Salir campeón. Y el segundo era venir a un Mundial". Lo expresó con una sonrisa. Como quien todavía está intentando acomodar los recuerdos. Porque no es sencillo pasar de festejar en Alberdi a encontrarse unos meses después en Kansas City siguiendo a la selección argentina.
Tampoco es sencillo imaginar los viajes que se vienen. Porque ahora aparece otro desafío.
La Copa Libertadores 2027. Y el simple hecho de nombrarla sigue generando incredulidad.
"Pobre la gente de Belgrano lo que estará gastando plata estos meses", bromeó. La frase provocó risas. Pero también reveló una verdad.
Los hinchas viven un momento que quieren exprimir hasta la última gota. Porque saben que no ocurre todos los años. Ni todos los campeonatos. Ni todas las generaciones.
La prueba apareció también dentro del Arrowhead Stadium. En medio de una noche dominada por Messi. En medio de los festejos de la selección. En medio de un Mundial.
Un hincha reconoció algo que muchos pensaban.
"Yo sigo festejando todavía que ganamos. Yo sigo festejando todavía". Y volvió a reírse. Como si todavía no pudiera creerlo. Como si siguiera caminando por las calles de Alberdi. No por las de Kansas City. "Es una locura. Una locura". La palabra se repitió varias veces. Locura. Porque no encontraba otra mejor.
¿Cómo explicar un año así? ¿Cómo explicar un campeonato después de tanta espera? ¿Cómo explicar que unas semanas más tarde estás viendo a Messi en un Mundial? A veces no hay explicación. Sólo emoción. Sólo recuerdos. Sólo historias.
Mientras la selección prepara su viaje hacia Dallas y los argentinos empiezan a moverse hacia la próxima parada mundialista, hay cordobeses que siguen llevando a Alberdi en la valija. En una bandera. En una camiseta. En una canción. En una ilusión. Por eso Belgrano apareció en Kansas City. Por eso sonó el "Dale campeón" en el Arrowhead Stadium.
Por eso un hincha esperó durante horas para entregarle una camiseta a Cuti Romero. Y por eso muchos todavía repiten la misma frase.
"No caemos". Quizás porque algunos sueños tardan tanto en cumplirse que, cuando finalmente suceden, necesitan tiempo para convertirse en realidad. Y porque para los hinchas de Belgrano, este Mundial también terminó siendo una forma de seguir festejando el campeonato que todavía les parece imposible.

