El pasillo a Belgrano. Ahora le toca a Rosario Central mirar al campeón
El Canalla de Di María deberá homenajear al Pirata en Alberdi, justo después de haber protagonizado las polémicas con Talleres y Estudiantes.
El fútbol argentino tiene esas vueltas que parecen escritas por un guionista con ganas de meter picante. Porque mientras Belgrano todavía sigue celebrando el histórico Apertura ganado ante River en el Kempes, el destino le preparó una escena cargada de morbo para el arranque del Clausura: el equipo que deberá hacerle el pasillo de campeón en Alberdi será nada menos que Rosario Central.
Sí, el mismo Rosario Central que el año pasado decidió no homenajear a Talleres en el Kempes cuando ganó la Supercopa Internacional. El mismo que quedó en el ojo de la tormenta por el escandaloso “pasillo-gate” con Estudiantes de La Plata.
Y encima, el Central de Ángel Di María.

La historia tiene todos los condimentos. Porque después de que AFA reforzara la obligatoriedad del reconocimiento al campeón en el primer partido de local, el reglamento quedó bajo la lupa por sus contradicciones y sus aplicaciones selectivas. Hubo campeones que no recibieron homenaje, clubes que ignoraron el protocolo y sanciones que aparecieron solamente cuando explotó el caso Estudiantes.
Belgrano ahora queda en el centro de esa escena. Y Rosario Central también.
El Canalla, otra vez en el medio
En marzo, Talleres venía de ganar la Supercopa Internacional ante River en Paraguay y recibió al Canalla en un Kempes repleto. Aquella noche hubo fiesta, fuegos artificiales y salida conjunta, pero no pasillo. Nada. El visitante eligió mirar para otro lado y la historia pasó sin castigos públicos desde AFA.
Meses más tarde, el conflicto explotó definitivamente cuando Estudiantes decidió hacerle el famoso pasillo “de espaldas” a Rosario Central. Lo que parecía una simple chicana derivó en una guerra abierta: declaraciones cruzadas, dardos de Pablo Toviggino contra Juan Sebastián Verón y sanciones durísimas desde el Tribunal de Disciplina. Suspendieron dirigentes y castigaron jugadores. Todo por un pasillo.
Por eso ahora la atención también estará puesta en Alberdi. Porque el campeón será Belgrano. Porque el Gigante seguramente hervirá después de la conquista más importante de su historia. Y porque enfrente estará justamente el club que más ruido hizo alrededor de este tema.
El contexto transforma un gesto protocolar en una escena cargada de simbolismo. El Central de Di María entrando al Gigante de Alberdi y haciéndole el pasillo al Pirata campeón. Una imagen que hace apenas algunos meses parecía imposible.
El fútbol argentino, siempre tan desprolijo como fascinante, volvió a encontrar una manera de cruzar cuentas pendientes dentro de una cancha.

