Mundial 2026. Desde 1974 no se perdió un Mundial: la increíble vida del argentino que vio a Maradona, Messi y Kempes
Luis Martolio, de Sastre, lleva el fútbol en las venas y presenció copas del mundo desde aquella de Alemania. Dice que Argentina va de menor a mayor y que todos la respetan, pero evita el exitismo. Y elogia al “Matador” cordobés, campeón del mundo y goleador en 1978.
El hombre está ahí, recuperando energías, sentado en un banco de plaza bajo un árbol, a metros de un lugar que marcó la historia de Estados Unidos y del mundo entero: el asesinato de John F. Kennedy en 1963.
Con camiseta azul de Argentina con las tres estrellas, Luis Martolio, santafesino de Sastre —localidad ubicada a 60 kilómetros de San Francisco (Córdoba) y a 140 de la ciudad de Santa Fe—, accede a hablar con La Voz y cuenta su historia, envidiable por cierto y muy ligada a los mundiales.
“Desde 1974 no me perdí ninguno”, afirma con orgullo. “Los vi todos y los disfruté mucho; los sigo disfrutando, porque me apasiona el fútbol”, cuenta este hombre de 77 años, empresario del rubro de los neumáticos y con mucha relación con el deporte que tanto lo apasiona.
Es que un hermano suyo, Edgardo, fue impulsor en 1985 de la ya desaparecida revista Sólo Fútbol, una publicación semanal que tenía mucha llegada al interior del país y dejó de circular en 1999. Y Luis estaba ahí, apoyando el proyecto, muy metido en el tema y con mucho fútbol encima.
“Pude seguir mundiales desde 1974. No me perdí ninguno. Afortunadamente, ese es un récord que considero muy personal, porque nunca pensé que la vida me podía dar una satisfacción tan grande”, se entusiasma. Y admite que vivió muchas frustraciones (“como en 1974, en 2002 y en 2018”, remarca), pero que disfrutó mucho en México 1986 y en Qatar 2022.
Entonces, hablar con él se transforma en un abanico de emociones y sensaciones, porque además de los mundiales también estuvo presente en Copas América y en Juegos Olímpicos. Con todo ese fútbol encima, se animó a analizar a la selección de Lionel Scaloni y su marcha en el Mundial.
“Tratando de ser objetivo, y no un hincha pasional como suele ser uno habitualmente, me parece que hay piezas que son fundamentales para el funcionamiento del equipo. Como De Paul, Enzo o Mac Allister. Y pienso en Di María, por ejemplo, que ya no está. También creo que Thiago Almada podría convertirse en una de esas fuentes de inspiración para el equipo”, arranca.
Y sigue: “Lo positivo, potencialmente, es que el equipo vaya de menor a mayor, acompañado por los resultados. Si los resultados acompañan, todo se hace más sencillo. Los equipos empiezan a soltarse, a ganar confianza, y los rivales también te respetan más”.
Martolio amplía, mientras le brillan los ojos hablando de fútbol: “En cambio, ahora muchos rivales llegan pensando que tienen la posibilidad de ganarle a este gran equipo. Esa presión existe, pero todavía no pesa tanto sobre ellos. Y eso se nota. Se nota cuando hay un equipo profesional”.
—Una vida entera siguiendo a la selección. Si tuvieras que elegir tres momentos de todo este recorrido mundialista, ¿cuáles serían?
—Primero, México, porque ahí terminamos de enamorarnos de Maradona. Después, Qatar, porque ahí se encontró un equipo. No solamente por los resultados —de hecho, al principio no fueron tan favorables—, sino porque se consolidó un grupo, una identidad y un técnico que nunca perdió la calma ni sacó los pies de la tierra. Scaloni mantuvo siempre la misma línea y, además, los argentinos encontraron en ese equipo algo con lo que identificarse. No solo por la profesionalidad, sino también por la competitividad y el espíritu de grupo. Y después tuve la oportunidad de ver a tres campeones del mundo extraordinarios. Primero, Mario Kempes. Más allá de que aquella selección del ’78 era un equipazo, con jugadores como Luque, Valencia y Alonso, Kempes era algo especial. En cierto modo, nos hemos olvidado un poco de él. Para su posición y para su época fue un jugador extraordinario. Tenía algo mágico con el gol. Lo de Kempes era realmente especial como ofensivo. Después vino Diego Maradona y, finalmente, Lionel Messi. Por continuidad, más Messi que Maradona; como juego, muy parejos. Messi tiene más gol.

