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Vuelo nocturno: Arte va (o el eterno drama de las periferias)

Un malestar recorre los ámbitos artísticos. El envío argentino a la feria Arco de Madrid, que privilegió sobre todo a galerías porteñas y a artistas que trabajan en Buenos Aires, generó polémica y reabrió la discusión sobre la asignación de recursos nacionales.

27 de febrero de 2017 a las 04:26 p. m.
Vuelo nocturno: Arte va (o el eterno drama de las periferias)
El Domo, instalado en la Plaza Colón de Madrid, es uno de los centros neurálgicos de las actividades de la Argentina en Arco.

Seducido y abandonado. Así se siente un sector de la escena artística de Córdoba, que viene expresando su malestar por el envío "nacional" (comillas irónicas) a la feria Arco de Madrid. El evento, que supone un desembolso de 18 millones de pesos por parte del Estado "nacional" (ídem paréntesis anterior), abrió el jueves su nueva edición, que tiene a la Argentina como país invitado.

Mafia, negociado, beneficios a dedo para algunas galerías, sponzorización del Estado a empresas privadas y hasta una ocurrencia típica de redes sociales como rebautizar con el nombre de "Garco" a la feria de arte contemporáneo española son algunas de las cosas que se escucharon en clave de denuncia y queja, ya que el desembarco argentino en Madrid combina propuestas de primer nivel con un gran vacío: poco y nada de lo que se hace fuera de la ciudad de Buenos Aires tiene representación en esta apuesta a reforzar la visibilidad del arte argentino y propiciar su expansión en los mercados internacionales.

“La consigna fue mostrar el gran presente artístico argentino, que es muy poderoso, sin caer en esa suerte de mistificación del pasado que suele obturar la valoración del presente. Lo que tenemos para mostrar es muy vital, muy de ruptura”, dijo a la agencia Télam en la previa del viaje Pablo Avelluto, a cargo del ministerio de Cultura de la Nación, organismo responsable de la avanzada cultural con el apoyo de arteBA. Ya en Madrid, el funcionario defendió el presupuesto asignado como una “inversión” que no busca beneficios económicos y discutió el reclamo por la falta de representatividad de artistas del interior.

Lo cierto es que son irremediablemente porteñas las 12 galerías seleccionadas por la curadora Inés Katzenstein para lucir sus proyectos en el área dedicada a la Argentina. Otro puñado de galerías invitadas a presentar sus stands en el sector general de la feria también tiene sede en la capital argentina. De modo que, como expresó con claridad Agustín Pérez Rubio, director del Malba, "lo que se va a ver da una buena idea de lo que es hoy Buenos Aires".

Un programa paralelo que despliega la obra de 60 creadores de diversas disciplinas en 17 sedes de Madrid no logró aquietar la polémica. En Córdoba, una alegría genuina por la participación en la feria de artistas locales muy reconocidas como Leticia Obeid (llega de la mano de Isla Flotante) o Irene Kopelman (su obra se verá en el stand de la galería mejicana Labor) se suma a una sensación de frustración por la deslegitimación que supone para la escena cordobesa no ser tenida en cuenta.

Resulta odioso y repetitivo, incluso para quienes asumen el reclamo, someterse a la acusación de “provincianismo” y sacar a luz la extensa saga de pedidos por una mejor distribución de los recursos nacionales. Una injusticia que enferma desde siempre la relación centro-periferia.

Un caso reciente se vivió en 2014, durante la Feria del Libro de Guadalajara. María Teresa Andruetto y Tununa Mercado fueron las únicas autoras cordobesas en una nómina de más de un centenar de académicos, personalidades de la literatura y de los derechos humanos que viajaron a México para representar oficialmente a la Argentina. Otro episodio de postergación tuvo lugar ese año en el Salón del Libro de París. La enorme mayoría de los autores invitados pertenecían al ámbito porteño y al escenario cultural de Buenos Aires.

Como el fantasma del comunismo que Marx imaginaba, un malestar seguirá recorriendo los ámbitos artísticos mientras no se equilibre la asignación de recursos y mientras se siga pensando la participación del interior en términos de “cupos” discriminatorios. Aunque en términos de mercado las provincias muestren escenarios escuálidos, existen procesos cuya riqueza debe ser tenida en cuenta. Como señaló en un chat de Facebook el artista cordobés Gustavo Piñero, curador de la feria local Mercado de Arte, la avalancha “argentina” sobre Madrid es una oportunidad perdida. Otra más.