Ensayo. Reseña de Experiencia artificial, de Franco Pellegrini
El texto nos invita a recorrer islas, ciudades y museos para descubrir cómo las atmósferas invisibles moldean nuestra percepción.
Desde hace décadas circula la idea de que el diseño está en todos lados, incluso en el espacio que conecta unas cosas con otras. Sin embargo, en los últimos años esta noción adquirió un giro particular. Mientras que en el siglo pasado estuvo orientado principalmente a la producción de objetos y en tiempos más recientes a la optimización de interfaces, hoy parece desplazarse hacia la creación de ecosistemas donde la inteligencia humana no es la única que interviene.
En Experiencia artificial, Franco Pellegrini aborda este proceso apoyado en un amplio bagaje teórico y en una serie de preguntas, entre ellas: ¿qué significa proyectar cuando aquello que se diseña también aprende, interpreta y toma decisiones?
En un mundo de algoritmos que recomiendan contenidos, organizan recorridos o anticipan preferencias, se está dando un desplazamiento del “diseñador de productos” al “diseñador de contextos”, mutación que convierte al profesional en una especie de ecólogo de interacciones que establece las reglas y las condiciones para que algo suceda.
Pellegrini es diseñador y comunicador, y combina la investigación con el trabajo en empresas tecnológicas. Cada uno de los capítulos del libro tienen como eje la narración del recorrido del autor por distintos puntos de Europa y Estados Unidos.
El itinerario comienza con la visita a un paisaje aparentemente no intervenido en una bahía de Lampedusa, donde se pregunta hasta qué punto la idea de naturaleza es el resultado de una construcción cultural cuidadosamente elaborada.
Continúa en Salamanca, frente a la fachada histórica de su universidad, en el que es testigo de un juego personal colectivo espontáneo que lo invita a reconsiderar si el mejor diseño es el que controla cada detalle o el que habilita la emergencia de situaciones imprevistas.
Otra escala es el Mercer Labs, en Nueva York, un museo que propone un dispositivo inmersivo que conduce primero a sentir y luego a pensar. En el Guggenheim de Bilbao, en cambio, se encuentra con una instalación de Refik Anadol, pionero del arte generativo, que utiliza la IA como lente para dialogar con la obra de Frank Ghery.
Estos casos demuestran que el entorno participa activamente en la construcción de la experiencia, y que la IA no aparece solo como una tecnología, sino como un elemento que modifica las condiciones en que percibimos y actuamos.

Para leer Experiencia artificial. Cómo diseñar inteligencia
Franco Pellegrini
Ediciones Godot
160 páginas
2025

