Reseña de “Mar”, obsesión fluctuante
En esta novela breve, Andrés Dapuez parte de la relación amorosa con un hermafrodita distópico para disolver cualquier posible identidad narrativa.
La marea narrativa desdibuja todo trazado en Mar, nueva novela de Andrés Dapuez (Córdoba, 1969) donde la indeterminación de género asume un doble desvío. Lo masculino y lo femenino se conjugan en el hermafrodita Mar, personaje de tintes fabulosos al que el narrador conoce dando clases en la Facultad de Letras.
Hallado de bebé en la cueva del oso del Parque Sarmiento, este ser fluctuante instala un tironeo de amante obsesivo en las astillas de un presente fragmentado, irrumpiendo en el terreno cordobés con alegatos estudiantiles a favor de los “intersex”, simulando un atentado violento y escenificando performances radicales.
La silueta psicorevulsiva del inasible Mar –y, de manera inevitable, la del protagonista– se refleja en una trama cegadoramente cristalina que olea entre el relato amoroso, la novela filosófica, la distopía, el thriller y la aventura.
El salto abrupto a un futuro donde el cambio de sexo deviene costumbre desangelada (y la sangre sustancia arcaica de devoción vampírica) convive con una mini-narración de niños exploradores o una sesión de windsurfing reflexivo en el Dique San Roque.
Las derivas, la superposición y el repliegue son la materia acuosa del relato, que recuerda al belga Jean-Philippe Toussaint en su sofisticación perpleja.
Hay una invectiva tan noble como incisiva en Dapuez: la de encarnar su tema en un cuerpo más vasto, el del lenguaje que todo lo articula y desarticula, el libro hecho Mar. Atrás se despliega el desierto, todo eso que alguna vez fue sólido y que ya solo queda erosionar, disolver, inundar.

- Mar Andrés Dapuez. Alción editora. 93 páginas. Precio: $ 1.200

