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¿Qué hacemos por dinero?

La bienal Manifesta, que este año se desarrolla en Zúrich, Suiza, propone una alianza entre el arte y el mundo laboral para indagar sobre el valor del trabajo.

21 de junio de 2016 a las 12:01 a. m.
Thomas Burmeister*
¿Qué hacemos por dinero?
Michel Houellebecq. El polémico escritor francés es uno de los invitados a la bienal y su intervención se relaciona con la medicina. (lexpress.fr)

Cada Manifesta es única y eso reside en la naturaleza de esta bienal de arte contemporáneo que en 1993 fundó la holandesa Hedwig Fijen con el objetivo de explorar el paisaje cultural de toda Europa. Es por ello que algunas Manifesta, desde que la primera se celebró en Rotterdam, han demostrado ser una gran apuesta. Y la 11ª edición sigue ese camino. Diferente a sus ediciones anteriores pero a la vez un hermoso éxito.Con Manifesta 11, la ciudad suiza de Zúrich se ha convertido en la meca de todos aquellos que aman el arte experimental y están abiertos a nuevos conceptos.La propuesta tal vez haga dudar a los amantes de los museos con una orientación más clásica, pero se perfila de lo más interesante y muy pegada a lo cotidiano, pues la idea de unir el mundo laboral y el arte del comisario de la Manifesta 11, el artista Christian Jankowski, no deja de ofrecer miradas instructivas sobre el trabajo.Desde el 11 de junio, esta pudiente ciudad a orillas del lago de Zúrich acoge a 30 artistas internacionales junto con sus respectivos anfitriones de diferentes oficios, en una búsqueda conjunta sobre el sentido y el valor del trabajo. Cómo nos modificamos a través de nuestros oficios, qué hacemos para ganar dinero y cómo cambiamos el mundo a través de ello son algunas de las cuestiones que fundamentan esta propuesta.

En carne propia

“What People Do For Money” (Lo que se hace por dinero), es el título de esta Manifesta. Por ejemplo: ¿qué hacen en concreto los médicos por dinero?

El escritor francés Michel Houellebecq, que el año pasado causó un gran revuelo con su novela Sumisión , es uno de los 30 artistas invitados. Le tocó explorar el oficio del médico casi como una experiencia en “en carne propia”.

Houellebecq somete abiertamente su cuerpo para un chequeo a médicos de la clínica Hirslanden de Zúrich.

¿Puede salir arte de una medición de la presión o del pulso? ¿De los cables de un electrocardiograma o de un análisis de orina? ¿Cómo actuamos con ese conocimiento detallado sobre el estado de nuestro corazón, nuestro hígado, la próstata o el bazo? ¿Somos conscientes del valor de la medicina moderna?

La presencia de los artistas junto a los “trabajadores” debería influenciar en su forma de ver el trabajo y su ejecución, que ahora pasa a ser objeto de arte. Y se accede a espacios de oficios menos conocidos, como las condiciones de trabajo de prostitutas transexuales en Suiza y en México, que investiga la artista mejicana Teresa Margolles.

Pero otros entornos laborales más “corrientes” pueden resultar interesantes cuando el artista ofrece un nuevo ángulo de visión. Ya sea en una comisaría, por ejemplo, o en una panadería, o en una estación de bomberos, donde el artista español Carles Congost ha rodado un cinta con el título Simply the Best .

Que la comida puede ser un arte no es algo que sólo sepan los gourmets. Pero ¿qué sucede cuando la alta cocina se une con una clientela que va a por comida rápida? Eso es lo que sondea el artista John Arnold junto con el chef suizo Fabian Sequel, cuyas creaciones para diversas cenas de Estado se sirven en los locales de comida económica denominados “Imbiss”. Arnold los ha rebautizado “Imbissies”, una mezcla de Imbiss y Embassy (embajada).

Evento múltiple

“En mi opinión, el arte está especialmente conseguido cuando tiene vida propia más allá del mundo del arte”, señala Jankowski, curador de la muestra. Su esperanza para estos 100 días de Manifesta es que de la confluencia de personas de diferentes oficios surja “algo maravilloso para el propio arte”.

La Manifesta permite, además, ver el día a día de una ciudad con una mirada completamente nueva, señala el responsable del área de Cultura de Zúrich, Peter Haerle, quien considera el concepto de Jankowski convincente, aun cuando cree que es incierto el resultado del “experimento colectivo” que propone Manifesta.

A ello se suma que la Manifesta está plenamente ligada al revolucionario dadaísmo, la corriente artística que tuvo sus orígenes en el Cabaret Voltaire de Zúrich y que ahora cumple 100 años. Después de todo, el surrealismo y otras formas de arte moderno como el pop o el punk no serían imaginables sin Dadá.

Para cada uno de los 30 proyectos sobre mundos laborales de la Manifesta hay tres presentaciones: una en el lugar concreto donde ha surgido, otra en una institución artística tradicional y una tercera en la gran pantalla.

En esta última, se proyectan las películas realizadas por los estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de Zúrich (ZHdK), que han documentado el proceso de gestación del proyecto artístico en el Pavillion of Reflections, un pabellón de 600 metros cuadrados construido adrede para la Manifesta, que es el corazón de la muestra.

La plataforma flotante, en la orilla del lago Zúrich, alberga una gran pantalla led, una tribuna para 300 invitados, una piscina y, por supuesto, un bar, donde se puede debatir mejor.

Manifesta 11

Artistas europeos. La 11ª bienal Manifesta empezó el sábado pasado en Zúrich, Suiza, y se prolongará durante 100 días. Es curada por el artista Christian Jankowski y entre los invitados se cuentan Michel Houellebecq, John Arnold y Carles Congost. El sitio oficial es manifesta.org. La sede de la 12ª Manifesta será Palermo en 2018.

*Agencia DPA