Compartir
Cultura

Opinión. ¿Los poderosos se embrutecieron? Esmeralda Mitre periodista y el conflicto de Helmut Ditsch

Una nueva serie de entrevistas en YouTube invita a reflexionar sobre la cultura y el poder en Argentina. Los que ostentan el poder ya no son lo que eran.

10 de julio de 2026, 14:34
¿Los poderosos se embrutecieron? Esmeralda Mitre periodista y el conflicto de Helmut Ditsch
Argentina Media Stream estrenó "La ciudadana", con Esmeralda Mitre.

Las herencias entrañan la enorme dificultad de decidir qué hacer con ellas, especialmente si su valor excede lo monetario. Esmeralda Mitre, por ejemplo, optó por coquetear con el periodismo para honrar el legado de su padre y contrarrestar el deterioro de la cultura en la clase a la que pertenece.

El mes pasado se estrenó en el canal de YouTube Argentina Media Stream el ciclo de entrevistas La ciudadana, conducido por Esmeralda Mitre. Con estrenos semanales, el segmento se propone conversar sobre el poder con referentes de la política y del periodismo. Hasta el momento fueron entrevistados Leandro Santoro y Alejandro Bercovich, encuentros que en ocasiones iluminan más a la conductora que al invitado.

Mitre se esfuerza por controlar esa fuerza que lleva la atención de la conversación hacia ella, al punto de ser la responsable de las declaraciones polémicas. En su encuentro con Bercovich, se lamentó de que la elite argentina presentara una marcada decadencia cultural, una observación que el periodista reforzó con una cita de Lucrecia Martel: “Los ricos se embrutecieron”.

Como testigo privilegiada de la historia de su clase, Mitre explicó que el hecho de haberlo tenido todo hizo que nadie hubiera considerado necesario estudiar y cultivarse, un proceso que inició en la década del '60. De esa manera, la clase dirigente argentina reduce su enorme abanico de posibilidades a la acumulación de riqueza y a la ocasional intervención en la política.

Capital cultural

En 2013 se colgó en Casa Rosada El triunfo de la naturaleza, un cuadro del artista argentino Helmut Ditsch inspirado en el glaciar Perito Moreno. Allí estuvo en calidad de comodato tácito hasta 2018, cuando el artista sustituyó el original por una réplica en carbón print de altísima calidad, debido a la fascinación de Mauricio Macri por la obra.

En abril de este año, Ditsch se enteró de manera informal de que su obra había sido descolgada por orden de la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, en marzo, en vísperas del tratamiento de la Ley de Glaciares. El artista hizo varios reclamos formales de restitución y recién el mes pasado obtuvo una respuesta que calificó de humillante.

Desde Casa Rosada le informaron que el cuadro estaba en proceso de restauración (algo absurdo al tratarse de una réplica) y que podía retirarlo bajo vigilancia de la Policía Militar, ya que ellos no se ocuparían del traslado. Agregaron que no le permitían hacer un peritaje para documentar el estado y le exigían firmar un documento que lo comprometiese a no demandarlos.

La situación escala cada día un poco más. El pasado miércoles 8, Ditsch dio una conferencia en la Facultad de Derecho de la UBA donde habló del conflicto y sentenció que los miembros del Gobierno no son argentinos, sino traidores a la patria. Los mails que recibió del Gobierno tienen un tono muy oscuro, señaló, un trato radicalmente diferente al que tuvo con los presidentes anteriores y que lo lleva a sentirse víctima de un robo.

"El triunfo de la naturaleza", pintura de Helmut Ditsch.
"El triunfo de la naturaleza", pintura de Helmut Ditsch. (Web.)

Brutalismo político

Hasta el momento, permanece la tensión por el estado y por la posesión de El triunfo de la naturaleza, una preocupación que para ambas partes trasciende a la obra misma.

Descolgar un cuadro representativo de la riqueza natural argentina es un claro ejercicio de poder. La posición del Gobierno se lee como otro episodio de la decadencia cultural que señaló Esmeralda Mitre, como síntoma de la creencia de que, teniendo (casi) todo, el patrimonio cultural resulta algo menor del que se puede estar exento. Esa exención embrutecedora en quienes dirigen la nación lamentablemente nos incluye como testigos y destinatarios.

Con pesar para el Gobierno, ese mismo gesto manifiesta inadvertidamente que una obra como la de Ditsch tiene tal poder de evocación que puede, por ejemplo, afectar la opinión de quien vota una ley. Con apenas un poco de sensibilidad cultural, se daría cuenta de que una obra velada intensifica su potencia evocativa.