Temas del día:

Paul Preciado y la revolución del monstruo

El polémico libro de Paul Preciado, que generó un escándalo ante miles de psicoanalistas, propone una especie de epistemología de la monstruosidad

24 de octubre de 2021 a las 05:00 p. m.
Paul Preciado y la revolución del monstruo
Paul Preciado.

Cuando Sigmund Freud definió el andamiaje de la teoría psicoanalítica, la heterosexualidad y el binarismo varón/mujer se convirtieron en paradigmas de la norma y la normalidad. La homosexualidad quedó a un costado, en el complejo campo de las perversiones. En ese contexto, de la transexualidad mejor ni hablar…

Ese esquemático cuadro, aplicado sin variantes a toda la humanidad, hace bastante tiempo que hace agua por todos lados y que, en consecuencia, recibe las más ácidas críticas desde todos los flancos posibles.

La más reciente y filosa –y que llega con cierta aura de show performático y de escándalo– está firmada por Paul B. Preciado –acaso el más destacado filósofo trans del momento– y es la versión completa de la exposición que realizó ante más de tres mil psicoanalistas de la Escuela de la Causa Freudiana, en París, a fines de 2019, y que fue interrumpida por abucheos e insultos.

Yo soy el monstruo que os habla apenas supera las 100 páginas, pero permiten comprender a la perfección lo que sucedió en aquella reunión: el planteo maximalista de Preciado, más que incomodar y motivar el pensamiento reflexivo, contiene un punto en el que se vuelve agresivo, violento.

Separemos los tantos, entonces: una cosa es denunciar la arbitrariedad del psicoanálisis, decir, por ejemplo, que “las fábulas mítico-psicológicas recocinadas por Freud y elevadas a condición de ciencia por Lacan no son sino historias locales, relatos de la mente patriarco-colonial europea, narraciones que permiten legitimar la posición aún soberana del padre blanco sobre cualquier otro cuerpo”.

Otra cosa es decir que la heterosexualidad es una especie de mito inventado por el patriarcado para colonizarnos y dominarnos, de modo que la salida, la liberación, el “más-allá-revolucionario”, sería que todos nos declarásemos transexuales no binarios y que, en consecuencia, no les dijéramos nunca más a los niños que son niños y a las niñas que son niñas.

Un famoso refrán inglés advierte que no hay que arrojar al bebé con el agua sucia de la bañadera. Hace unos 40 años, Tzvetan Todorov, en La conquista de América, analogía mediante, reescribió el error en términos históricos: un español les tiró una mujer maya a sus perros hambrientos; ese crimen, horroroso, condenable y repudiable, no se soluciona tirándoles un español a los perros de una comunidad maya.

Si Freud, Lacan y siguen las firmas estaban equivocados, la obligación de buscar la verdad se multiplica: el descubrimiento y la afirmación del otro –de la alteridad–, un sujeto igual pero diferente al yo, no reclama, en lugar de la epistemología de la diferencia sexual, una epistemología de la monstruosidad (la transexualidad, según la metáfora de Preciado), sino una epistemología de la igualdad.

Yo soy el monstruo que os habla, de Paul Preciado
Yo soy el monstruo que os habla, de Paul Preciado (Editorial Anagrama)
  • Yo soy el monstruo que os habla. Paul B. Preciado. Anagrama. 114 páginas. Precio: $ 985