Mi obra favorita: Sofía Torres Kosiba, artista visual
El mundo doméstico, el erotismo y el cuerpo son los territorios que indaga Sofía Torres Kosiba en sus instalaciones y performances. Black Manta, su obra elegida, integra la escultura y el arte de acción.
A través del humor, la fascinación y una sutil violencia, descubro una realidad alienante y decepcionante en torno a lo doméstico, la corporalidad y el erotismo. Con un clima surrealista y contradictorio, intento mostrar que para mí todo está inundado de belleza y horror. Por medio de la voz y la danza, efectos visuales escenográficos, tratamientos específicos de iluminación y el diseño y realización de fantásticas instalaciones, videos, esculturas y vestuarios, caracterizo a innumerables mujeres: chamanas, divas o damas; raras, tiernas y solitarias; abundantes, absurdas o decadentes. Todas ellas parecen quedar escondidas en el anonimato poderoso de la ficción.
Black Manta es la capa de una bruja, de una linyera y también es como el lomo de un cuervo despeinado. Los capullos de rosas vibrantes que asoman en los costados podrían ser la metáfora de un jardín que florece en una densa oscuridad. Esta pieza funcionó como vestuario de Una vida toda, acción performática que realicé en el Panóptico de la ex cárcel de Migueletes de Montevideo (lo que actualmente es el EAC, Espacio de arte contemporáneo). Esta acción fue muy conmovedora y tuvo un gran impacto en mi manera de percibir y habitar los espacios y su historia .
Todas las piezas versátiles como Black Manta me recuerdan mi recorrido vital y experimental en los campos de las artes visuales y de la performance. En este caso el recorrido integra la escultura y la acción ritualizada. Para completar las transformaciones decido encarnar, crear y personalizar entrañables fragmentos de canciones, que en ocasiones me muestran como una criatura extraña y encantadora, por momentos extremadamente monstruosa.
Vivo en constante estado de incomodidad, por eso valoro la posibilidad de construcción-deconstrucción que brinda el obrar artístico. Y a pesar de la precariedad del contexto que nos toca, elijo cada día estar presente con mis subjetividades y mis incertidumbres.
Black Manta La pieza es parte de Una vida toda: video-instalación realizada en una celda de una antigua prisión y performance en el panóptico. Ex cárcel de Migueletes-Espacio de Arte Contemporáneo, Montevideo (Uruguay), diciembre 2016.

Fotos, Marcela Marbián. Producción: Demian Orosz.

