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La primera novela buena

Primera novela de la polifacética Miranda July, música, performer, actriz, directora y narradora. Una historia de amor y maternidad atípica, mordaz, dulce e inteligente.

28 de junio de 2016 a las 12:01 a. m.
Pablo Natale*
La primera novela buena

En una entrevista reciente a la cantante pop Rhianna, la entrevistadora le pregunta, para romper el hielo, si navega en internet y qué es lo que busca. Diez años antes, esa misma entrevistadora presentaba su primera película como directora (y actriz): Tú, yo y todos los demás . En un momento de la película, un niño negro sostiene un chat erótico con una desconocida: "Quiero que nos hagamos caca de ida y de vuelta. Juntos. Para siempre", le escribe el niño, en una escena incómoda, atípica y contemporánea. Con esas mismas características, en el cuento "La profesora de natación" se nos relata cómo una mujer va a un pueblo desconocido y les da clases de natación a tres ancianos: como no hay pileta o río en el pueblo, usan palanganas y simulan que nadan sobre el suelo. La entrevistadora, la cineasta (la actriz) y la cuentista son la misma persona: una colorada llamada Miranda July que recientemente ha publicado su primera novela, El primer hombre malo . La novela comienza con una cuarentona (Cheryl) enamorada de un hombre mayor (Philip), quien a su vez está enamorado de una menor de edad (etcétera) y que le pide que apruebe esa relación. La cuarentona enamorada no se decide. Entonces, salida de la nada, aparece Clee y, a los golpes, se queda a vivir en casa de la cuarentona y todo cambia: una novela romántica se convierte en una novela sobre los conflictos generacionales, y luego en una novela sobre el amor homosexual, y en una novela sobre la maternidad y, finalmente, sobre la soledad y los intentos (patéticos, tiernos) de llenarnos la vida. Los cuentos de Nadie es más de aquí que tú (el primer libro de July) podían ser ocurrentes e impredecibles, pero en general resultaban irregulares: la trama se difuminaba y los personajes quedaban desdibujados por el ingenio caprichoso de July. En la novela, en cambio, July puede centrarse en construir alrededor de un par de personajes y darles espacio a sus mejores atributos: una versión distorsionada pero probable de las vidas contemporáneas; la exposición descarada y dulce de problemas poco convencionales; una ironía tierna, semipiadosa ("El sol me cegó. Pasaba gente pensando en bocadillos o en haber sido incomprendidos", leemos). Con un levísimo parentesco con los rizos de Woody Allen y la sensibilidad de Spike Jonze; bajo la evidente sombra estética de Lorrie Moore y madrina lejana de los Alt Lit , Miranda July logra en El primer hombre malo un escalón más para fortificar ese universo multifacético y tan personal que es su obra. Siguiendo las reglas convencionales, esta sería su primera novela; en realidad, es su tercera película. O su primer hijo literario en buena salud. Como dice al final del libro: "Ovación".

*Especial