Entrevista. Gustavo Béliz: La IA es la discusión más importante en términos productivos, sociales y políticos de la región

El exministro y actual miembro investigador de la Academia Pontificia de Ciencias afirma que la inteligencia artificial puede tener un enorme impacto civilizatorio en el mundo si se la usa para beneficio de los seres humanos.

12 de marzo de 2026 a las 12:06 p. m.
Gustavo Béliz: La IA es la discusión más importante en términos productivos, sociales y políticos de la región
Gustavo Béliz, abogado y ex ministro de Justicia de Argentina.

Gustavo Béliz es un pionero en la Argentina a la hora de pensar las potencialidades de la aplicación de la inteligencia artificial al desarrollo humano. Su interés en el tema surgió cuando trabajaba como funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y lo alentó la idea del papa Francisco de una IA para la paz.

Una parte significativa de esa experiencia la volcó en el libro Atlas de inteligencia artificial para el desarrollo de América Latina y el Caribe, del cual es el coordinador y el autor principal. Escrito y publicado con el auspicio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y editado por Siglo XXI, se trata de un manual sobre las múltiples dimensiones de la IA y a la vez una guía estratégica para aplicar la nueva tecnología en la región.

En su paso por Córdoba para asistir al Encuentro del Foro de la Cultura Democrática, Béliz diálogó con La Voz.

–¿Qué lugar ocupa la inteligencia artificial en Argentina y en América latina?

–Es la discusión más importante que en términos productivos, sociales y políticos que tiene la región. Tiene un impacto civilizatorio en el mundo y en América latina particularmente, porque hay la posibilidad de generar un gran proyecto de desarrollo digital industrial que contemple la preservación de la naturaleza y se conjugue con una reconfiguración de la matriz financiera. Hay una oportunidad enorme y también un gran riesgo; depende de la capacidad nacional y regional para que la región sea protagonista y supere una mirada puramente extractivista, incorporando valor a lo minero y lo energético.

Gustavo Béliz, abogado y exministro de Justicia de Argentina.
Gustavo Béliz, abogado y exministro de Justicia de Argentina. (Pedro Castillo / La Voz)

–En Argentina, la incorporación de tecnología es importante en ciertos rubros, como la agrotecnología, pero en otras, como en la educación primaria, parece estar lejos. ¿Cómo se haría más uniforme esta adquisición de la inteligencia artificial?

–Argentina tiene tres grandes casos de éxito de incorporación tecnológica al mundo productivo. La primera gran victoria es el sector agroindustrial; el salto de innovación del campo en los últimos 30 años es una demostración de que es posible hacer un cambio tecnológico. El segundo es la parte hidrocarburífera (Vaca Muerta), que tiene mucha tecnología incorporada. El desafío hoy es que ambos tengan mayor valor agregado. La tercera victoria es la Ley de Economía del Conocimiento, que todos los gobiernos continuaron.

Una visión esperanzada

–Si tuviera que definir este presente de popularización de la IA, ¿tu visión tiende a ser pesimista u optimista?

–Esperanzado. Como decía el papa Francisco, no hay que ser ni optimista, porque lo óptimo nunca se da; ni pesimista, porque lo pésimo nos paraliza. Creo que la tecnología se ha "populizado", no popularizado. Hay que popularizarla con un propósito humano para que no caiga en las garras de la adicción, la distracción o el secuestro de la atención de las grandes plataformas globales.

–Usted tiene una prédica contra el determinismo. ¿No le parece que hay una predeterminación demasiado fuerte respecto de hacia dónde va la inteligencia artificial como para ser voluntarista?

–Europa es una excepción con sus regulaciones que intentan reorientar la IA hacia una mirada humanista. Por otro lado, Silicon Valley quiere convertir esto en una nueva religión, elevando la tecnología a la categoría de Dios, vinculándola al transhumanismo y a una neodoctrina de la seguridad nacional asociada a la guerra. Mi impresión es que América latina tiene que zafar de esa discusión y aterrizar con soluciones simples. Los sectores prioritarios son la educación, las políticas sociales (identificación de necesidades), la salud (llegar con IA a zonas remotas donde no hay médicos) y la Justicia. Necesitamos una "revolución de la implementación" con soluciones aterrizadas, "de criollos con las patas en la tierra".

Aplicaciones y problemas

–Hoy existe una tensión conflictiva entre el conocimiento académico y la actual dirigencia política en la Argentina. ¿Cómo ve la factibilidad de coordinar los agentes para desarrollar esos procesos de implementación de la IA?

–Lo veo en experiencias piloto que demuestran aplicaciones prácticas en escuelas y en hospitales. No hay que caer ni en la tecnofobia ni en el tecnoutopismo o tecnosolucionismo. El debate está muy ideologizado y hay que desideologizarlo. Por ejemplo, en Utah invirtieron millones en computadoras y las notas en matemáticas cayeron porque se rompió la confianza. El alumno desconfía del maestro, y el maestro del alumno. Hay que poner el tema sobre la mesa y enseñar cómo funciona la IA para fines positivos, como medir la calidad del aire o del agua, por ejemplo.

Gustavo Béliz, abogado y ex ministro de Justicia de Argentina.
Gustavo Béliz, abogado y ex ministro de Justicia de Argentina. (Pedro Castillo / La Voz)

.–¿Qué piensa respecto de los mecanismos autónomos de toma de decisiones? ¿Es un escenario apocalíptico o una realidad cercana?

–El problema técnico es el "desalineamiento": cuando el modelo tiene objetivos propios, como la autopreservación. Hay modelos que se resisten a ser apagados o que tienen "agencia propia". Menciono un estudio de Anthropic, en el que un modelo, para evitar ser apagado, detectó que el responsable tenía un affaire y lo chantajeó por mail. La última palabra siempre debe tenerla la persona; la IA puede servir para optimizar presupuestos públicos, pero no puede ser autónoma porque corremos riesgos existenciales.

–Argentina tiene grandes posibilidades de construir "data centers" gracias a sus recursos energéticos, ¿cuál es su opinión?

–La clave es dotarla de transferencia tecnológica, costo menor de programación y aplicación al mundo productivo, no quedarnos solamente en ser proveedores de energía barata para data centers.

–¿Tiene interlocutores en el mundo dirigencial argentino que puedan materializar estas ideas y cuál es la factibilidad en el ecosistema político actual?

–Cuando presidí el Consejo Económico y Social, logramos el primer préstamo del BID para desarrollar capacidades de IA; entiendo que esos recursos ahora se volcaron a rentas generales. Los interlocutores deben ser cuatro: empresarios, trabajadores, científicos y el Estado. La factibilidad vendrá de un "desborde de abajo hacia arriba". Detrás de cada aplicación, hay un interés; la IA podría analizar las cuatro mil hojas del Presupuesto nacional y detectar focos de malgasto o de privilegio, o mejorar el rendimiento escolar. Es una revolución civilizatoria donde la tecnología es un medio para mejorar la vida o para dominar.