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Efectos Personales: Lo que viene en el paquete

13 de julio de 2017 a las 11:04 a. m.
Efectos Personales: Lo que viene en el paquete

No vivimos en Japón, ni en Estados Unidos, ni en China, sitios sobre los que todos parecemos estar de acuerdo en que la gente surfea la ola de la tecnología a la altura de la cresta.

Pero esa misma trampa de naturalización nos sirve para dar por sentado que, a excepción de esos tres o cuatro, en casi todos los países disfrutamos más o menos del mismo acceso a los mismos recurso: Facebook, Twitter, Netflix, Spotify o Instagram son parte de nuestras rutinas y seguramente lo son en la mayor parte del mundo.

Por supuesto, hay pocas cosas más alejadas de lo que sucede efectivamente. De las siete mil millones de personas en el mundo, solamente tienen acceso a internet la mitad (entendiendo por "acceso" a conectarse al menos una vez cada tanto). Para el resto, el listado de las necesidades es tanto más básica, que hablar allí de 4G es una entelequia de significado difícilmente asible.

Por fuera de los números, cada tanto nos topamos con una historia que se encarga de propinarnos una trompada de realidad en plena cara. Eso es lo que pasa con El paquetero de La Sierra, un corto documental realizado por alumnos de la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, en Cuba, y que está en YouTube desde hace 10 días.

El minidoc, que contó con la guía del profesor rosarino Juan Mascardi, titular de la cátedra, retrata un día en la vida de Raúl Martí, habitante de San Pablo de Yao, en las cercanías de Sierra Maestra, quien se gana la vida distribuyendo "el paquete", todos los lunes desde temprano. El paquete semanal no es otra cosa que un disco rígido con los programas y series de televisión más consumidos en el mundo, que Raúl lleva a pedido por un módico precio en pendrives desde el lugar donde hay internet hasta la casa de sus clientes.

Esta suerte de on demand artesanal, de distribución de contenido digital actualizado cada siete días cuesta entre 6 y 8 CUC (equivalentes a dólares) por mes, bastante conveniente si se toma en cuenta que para navegar una hora en una red wifi pública hay que pagar 2 CUC.

Es difícil imaginar a un fan cubano de Juego de Tronos, pero seguramente hay, y acceden a los capítulos gracias al paquete. Más allá de destrozar preconceptos, una de las comprobaciones más fuertes de El Paquetero de la Sierra es que la cultura (en la forma que sea, más o menos de masa o de nicho) puede transmitirse a velocidad de banda ancha o en lo que le toma a una gota de agua horadar la piedra. Pero siempre termina encontrando su camino.

Además, el hecho de que el material haya sido registrado con recursos tan escasos como una cámara réflex y un par de celulares es también una metáfora perfecta de lo mismo. Y si faltaba una paradoja, por ilegal que sea lo que hace Raúl, el corto cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura de Cuba.