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Efectos personales: Artificial e inteligente

Canciones hechas por un software a la medida del usuario. ¿Qué le espera al arte del futuro?

04 de octubre de 2016 a las 10:49 a. m.
Efectos personales: Artificial e inteligente

Imaginemos una máquina con una serie de compartimentos en los que podemos arrojar pintura de diferentes colores. Una vez elegidos los tonos, la ubicamos frente a un bastidor y programamos, por ejemplo, la opción que dice “Pollock”, para que segundos después la máquina despida unos rayos de líquido que van formando sobre la tela una obra caótica de líneas y puntos que emula, claro, el estilo de uno de los maestros del expresionismo abstracto.

Si lo anterior parece algo absurdo, entonces tendremos que acostumbrarnos al absurdo, porque la inteligencia artificial comienza a ser utilizada en el campo de las artes. Ya no se trata de aplicar la tecnología a costumbres cotidianas y aparentemente inofensivas, sino a la creación artística, donde la noción de autor cumple un papel central. ¿Y si las obras maestras del futuro fueran creadas por algoritmos?

Días atrás, un departamento de investigación de Sony publicó dos canciones escritas por un software de inteligencia artificial llamado FlowComposer. El programa cuenta con una base de datos enorme de canciones de estilos diferentes, y permite componer música según las preferencias del usuario. Una vez elegidas las características de la pieza, arroja una partitura con la armonía y melodía para que el usuario pueda interpretarla.

Una de las canciones que se dieron a conocer lleva por título Daddy's car ("El auto de papá") y fue producida por el músico francés Benoît Carré. En otras palabras, llevó al plano musical real lo que FlowComposer le arrojó como resultado de su pedido. Si uno la escucha de forma aislada, sin información adicional, la canción presenta un aire de pop ensoñado, con una leve capa de psicodelia que flota lejana y discreta en los tres minutos de duración.

La recepción de la música cambia cuando recibimos un dato complementario: Daddy's car fue escrita por el programa para sonar como una canción de los Beatles. A partir de ahí, la forma de escuchar es muy diferente. Un fan de los Fab Four puede detectar muchos guiños: coros que suenan como en Because, armonizaciones del periodo Sargeant Pepper, modulaciones vocales que recuerdan a George Harrison, una línea de bajo deudora del mejor McCartney y arreglos sutiles y trucos de estudio que usaba George Martin, como campanas y pistas de audio reproducidas al revés. La lista de similitudes podría seguir un rato.

Daddy's car es un experimento de laboratorio, pero también podría ser un adelanto sobre una nueva etapa en la historia de las artes. Si la web planteó la democratización de la información, la inteligencia artificial podría hacerlo con la creatividad. Arte al alcance de todos. ¿También lo llamamos arte?