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Ciencias morales

Una joven preceptora del Colegio Nacional de Buenos Aires busca la manera de impresionar a su superior. En una época política de represiones en el país, toma una decisión para sorprender in fraganti a un alumno que desnudará un episodio de abuso de autoridad que podrá ser fatal para ella. 

27 de junio de 2016 a las 11:27 a. m.
Ciencias morales

Una joven preceptora del Colegio Nacional de Buenos Aires evidencia ante sus superiores una contracción al trabajo abnegada e inquebrantable, en línea con las rigurosas tradiciones centenarias de la institución pero exacerbada por la época particular en el que su tarea se desarrolla y culmina, un dato temporal explícitamente ocultado al lector que se irá develando con morosidad para poder justificar las conductas, los deseos y las voluntades de sus personajes. La disciplina y el rigor con que son educados los alumnos responden a un tiempo represivo y falto de libertades individuales que hará del trabajo de María Teresa un terreno fértil para una obsesiva búsqueda de la infracción a las normas, una acechanza de contravenciones que la internará en un derrotero absurdo y demencial del que no podrá escapar sin la resignación de cierta virtud y la pérdida definitiva de la ingenuidad.

Biasutto, el severo jefe de preceptores, ha fomentado en su subordinada el “punto justo” de vigilancia (“El punto justo exigía una mirada a la que nada le pasase inadvertido, pero que pudiese pasar, ella misma, inadvertida”), un estado de alerta permanente capaz de advertir los sutiles desequilibrios del orden. María Teresa, una muchacha de veinte años conservadora y remilgada, tiene un respeto por la autoridad que raya en la admiración, una necesidad de someterse a los dictados del superior en la que no cabe la reflexión, la desobediencia ni, mucho menos, el cuestionamiento.

Apagada y triste, incapacitada para atender sus propios sentimientos e inquietudes (“su idea de la vida nunca involucró intensidades”), se desvive por automatizar su trabajo en busca de la perfección y el reconocimiento consecuente de Biasutto, “una especie de héroe de las autoridades” por haber confeccionado años atrás ciertas listas de excluibles. Incluso por esto, o sobre todo por esto, María Teresa lo admira. Ella ignora los fundamentos de la realidad política que vive el país y le importan más los lauros devenidos de la acción que los componentes particulares que los posibilitaron. Con una mente colonizada por la sumisión a la jerarquía, sólo retiene de Biasutto la carga mítica que lo nimba y hará lo imposible por impresionarlo.

Huérfana de padre, vive sola con una madre depresiva desde que su hermano fue destinado como conscripto a Villa Martelli, un núcleo temático paralelo –la suerte de su hermano en medio de un conflicto bélico– que contaminará la acción principal de esta novela de Martín Kohan completando la información austera que brinda ese micromundo que existe entre los claustros. Mientras el hermano es sometido a una periódica mudanza de su puesto militar que lo va llevando cada vez más hacia el sur del país, como una especie de emancipación involuntaria hacia el escenario de la guerra, ella, como un contraste dentro de ese paralelismo, decide en cambio reducir aun más su opresivo micromundo creándose uno nuevo dentro de él. Tiene la fuerte sospecha de que uno de los alumnos de su división fuma y ha ideado un plan asombroso para descubrirlo in fraganti y cosechar de ese modo la consideración y el aplauso de Biasutto.

El lugar elegido para el espionaje es el baño de varones, donde en uno de sus cubículos se ocultará por semanas durante los horarios de clase (hasta poco antes de la finalización de la guerra, una coincidencia argumental tan buscada como necesaria) con la esperanza de sorprender fumando a Baragli, el joven sospechoso por quien también se ha sentido veladamente atraída a partir de cierto roce físico que tuvo con él luego de una inspección del largo de su cabello. Aquí el clima de represión erótica, imperante tanto en el colegio como en la propia conciencia de María Teresa, parece sublimarse en ella reencauzándose hacia la delación, una tarea de vigía en las sombras que pronto la enfrentará a la fatalidad de un descubrimiento inesperado.