Sigue grave la mujer a la que le inyectaron silicona industrial
La Fiscalía de Corral de Bustos tiene identificado a quien realizó la intervención. Aún no se ordenaron imputaciones.
Corral de Bustos. En grave estado, y esperando que se cumplan las primeras 72 horas de evolución, continuaba internada ayer Ana María Calderón (61), en una clínica privada de Villa María. La mujer, oriunda de Isla Verde pero residente en Grecia desde hace unos años, se hizo inyectar el viernes pasado sustancias en su cuerpo para tratar de producirse un realce y mejora estética en senos y glúteos, pero recurrió a un método no autorizado. La intervención, realizada en forma ilegal en un domicilio particular de Corral de Bustos, le produjo una descompensación que le afectó el funcionamiento de riñones y la circulación sanguínea.Mientras, fueron liberados los dos travestis que habían sido demorados el sábado por la mañana por este caso, según indicó el comisario Carlos Borsato. Ambos viven en el domicilio en el que se realizó esta práctica. Como publicó La Voz del Interior el domingo último, la pesquisa está orientada hacia una tercera persona, también travesti, oriunda de la provincia de Buenos Aires.La Fiscalía de los tribunales de Corral de Bustos, a cargo de Gustavo Zucchiatti, ya cuenta con los datos filiatorios de esta persona, a la que los habitantes de la casa señalaron como el autor de la "operación" que comprometió gravemente la salud de Calderón. De todas maneras, según confiaron a este diario fuentes de la investigación, no se ha librado aún ninguna orden de detención.Por lo pronto se estarían esperando los resultados de pericias de la Policía Judicial sobre el producto inyectado en el cuerpo de la mujer para, junto al resto de los pruebas recolectadas, avanzar en la causa con elementos más concretos. En cuanto al estado de salud de la mujer, el diagnóstico médico indica que padece una "insuficiencia renal aguda", pero que estaría respondiendo bien a la diálisis que se le practica en la clínica Fusavim, de Villa María, donde permanece internada en terapia intensiva desde el viernes último. Todo comenzó ese mismo día, por la mañana, cuando un travesti de Buenos Aires le inyectó a esta mujer lo que en principio sería silicona industrial. El mismo "tratamiento" había realizado sobre uno de los travestis que vive en esa casa, a quien aparentemente no le implicó ningún problema de salud, al menos hasta ahora. La aplicación de ese producto con estos fines está prohibido como práctica médica.

