Recibir el nuevo año en pleno trabajo
Muchas personas llegaron al primer segundo de 2013 en sus puestos de tarea habitual, mientras la mayoría de la población cenaba y celebraba en familia y con amigos. Un bombero, una médica de guardia y un gastronómico nos cuentan la experiencia.
No fueron pocos los cordobeses que recibieron el año 2013 en sus empleos, ya que debían estar de guardia o porque debían servir a aquellos que deciden festejar fuera de sus hogares. Si bien muchos afirman que es “una jornada más de trabajo”, no es una noche más: la mayoría de ellos a las doce hace una pausa para brindar con aquellas personas con las que trabajan todos los días y con las que comparten, en muchos casos, más horas que incluso sus propias familias.
Son numerosas las ocupaciones en las que los empleados no pueden dejar de trabajar ni siquiera en Año Nuevo: personal de la salud en las guardias de los hospitales, paramédicos, bomberos, policías, empleados de estaciones de servicios, farmacéuticos, taxistas, remiseros, colectiveros, periodistas, gastronómicos, hoteleros, entre muchas otras profesiones.
Algunos hacen guardias activas, en su puesto de trabajo, y otros pueden brindar con sus familias gracias a las guardias pasivas. No obstante, deben estar al servicio ante cualquier emergencia.
Pablo, Fernando y Cecilia son tres cordobeses a quienes les tocó recibir el Año Nuevo en sus trabajos. Nos contaron cómo vivieron esa noche tan especial.
“Hace 11 años que paso Nochebuena y Año Nuevo trabajando. El grupo del hotel se torna un poco la familia, nuestros mismos compañeros de trabajo. Además de mí, hay mucha gente de cocina, los mozos, de la recepción que están de guardia o que les toca trabajar algunas de las fiestas”, arranca contando Pablo Dávila, quien es gerente de alimentos y bebidas del Hotel Holiday Inn de la ciudad de Córdoba. Está a cargo de la gestión del área del restaurante y del Centro de Convenciones.
“Al ser hoteleros-gastronómicos sabemos que trabajamos cuando todo el mundo descansa o festeja, entonces nuestras familias ya están acostumbradas a estas situaciones”, cuenta Pablo.
Los clientes que suelen recibir el Año Nuevo en el restaurante suelen ser, según cuenta Pablo, aquellos turistas alojados en el hotel, pero también muchos cordobeses que prefirieron cenar allí. Cuando los comensales terminaron de cenar, salieron a la piscina a brindar y se quedaron allí para charlar y mirar los fuegos artificiales, Pablo y sus compañeros hicieron un intervalo para desearse buenas nuevas y también hablar por teléfono con sus familias.
“Fue una noche diferente, un poco porque no estuvimos con nuestras familias de origen, pero sí estamos con nuestra familia laboral. Es una jornada que se tomó con mucho entusiasmo, con un buen clima con los compañeros de trabajo”, finalizó Pablo.
De guardia. Cecilia Juncos hace 15 años que es médica pediatra, de los cuales calcula que durante 10 años le tocó hacer guardia en una fecha festiva como Navidad o Año Nuevo. Cuando el lunes dieron las doce de la noche, ella brindó con sus compañeros del Hospital Pediátrico de la ciudad de Córdoba.
“Es un día especial, pero sigue siendo un día de guardia más”, respondió Cecilia cuando se le pregunta cómo es pasar Año Nuevo trabajando.
Esa noche en el hospital se juntaron compañeros de los diferentes servicios (enfermería, cirugía, clínica médica) y compartieron una mesa especial.
Los empleados de la cocina de ese centro de salud prepararon un menú diferente: pollo y lechón con ensalada rusa, pan dulce y helado.
El director del Hospital, Daniel Pizzi, pasó como todos los años a las 22 para saludar a los empleados y desearles un próspero año nuevo. A las doce brindaron y salieron al jardín para disfrutar de los fuegos artificiales.
Tras una sobremesa, los médicos y enfermeras están nuevamente listos para atender a los pacientes que ingresan por guardia por accidentes o urgencias.
“Hasta las 22 atendemos gente en forma continua, luego de 22 a 24 no cae casi nadie a la guardia. Después de 12.30, la guardia vuelve a retomar su normal funcionamiento ya que viene mucha gente con lesiones o traumatismos, aunque estos últimos años tenemos menos pacientes con lesiones por pirotecnia”, contó Cecilia.

