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Una historia cordobesa por la que ya late un centenar de corazones

El primer equipo de trasplante cardíaco del interior del país se creó en Córdoba y llegó a las cien intervenciones.

06 de marzo de 2013 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Una historia cordobesa por la que ya late un centenar de corazones
De alta. Juan Picone se retira junto a su esposa. Ayer dejó el Sanatorio Allende, donde recibió un trasplante de corazón que esperaba desde hace dos años (Javier Cortéz/La Voz).

Desde el 16 de febrero pasado, el corazón de Juan Picone late con un ritmo nuevo. Ese día recibió en el Sanatorio Allende el trasplante cardíaco que esperaba desde hacía dos años. Y al mismo tiempo, se convirtió en el trasplantado número cien del primer equipo de implante cardíaco del interior del país. "El primer trasplante lo hicimos el 21 de abril de 1990, y el paciente fue Hugo Berbotto", recordó el cardiocirujano Roque Córdoba, jefe y único miembro de aquel grupo original que sigue operando."Hasta ese momento, Brasil y Argentina eran los únicos países de Latinoamérica donde se realizaban esas intervenciones. Y en la Argentina sólo se hacían en Buenos Aires", recordó.Berbotto fue intervenido en el Hospital Privado, donde nació el equipo pionero, y se fue de alta tres semanas después. La sobrevida, según indicó Córdoba, fue de unos 10 años. Casi 23 años después, son muchas las cosas que cambiaron. Al punto, que según anticipó el cardiocirujano, se asoma un futuro en el cual los trasplantes cardíacos tal vez puedan ser reemplazados por otra intervención que no dependa de la siempre escasa cantidad de donantes de órganos. Mucha agua bajo el puente. El primer trasplante cardíaco a nivel mundial estuvo a cargo del médico sudafricano Christiaan Barnard el 3 de diciembre de 1967 en Ciudad del Cabo. Pocos meses después, en mayo de 1968, se hizo una intervención similar en la Argentina.Pero los resultados fueron magros, ya que los pacientes murieron pocos días después de la cirugía.Dos décadas después, la historia ya era distinta. "El punto de inflexión a nivel mundial en estas cirugías se dio en 1987 cuando comenzaron a hacerse muchos más trasplantes cardíacos y con mucho mejores resultados, en forma coincidente con la difusión en el uso clínico de la ciclosporina, una droga inmunosupresora esencial para evitar el rechazo del órgano implantado", explicó Córdoba.En esa etapa, según enumeró el cardiocirujano, cambiaron algunos aspectos técnicos en las cirugías; se aprendió a preservar de mejor manera los corazones ablacionados; mejoraron las drogas inmunosupresoras; y mejoró sustancialmente la sobrevida de los pacientes trasplantados. "Hasta 1992 era, en promedio, del 50 por ciento a los siete años de la cirugía, y ahora llega al 70 por ciento luego de los siete años", puntualizó. De la misma manera, se redujo la mortalidad inmediata al trasplante (hasta los 30 días), que al inicio llegaba al 30 por ciento, y ahora ronda el 14 por ciento. Además, aumentó la cantidad de pacientes en lista de espera, pero en cambio no se incrementó la cantidad de donaciones de órganos, que hoy constituye el principal obstáculo para estas intervenciones. "Después de estas dos décadas y cien trasplantes, tengo sensaciones encontradas, porque considero que hemos beneficiado a mucha menos gente de la que lo necesitaba", confió el profesional. La falta de donantes y algunos problemas institucionales fueron, a su criterio, las principales causas de que las muertes en lista de espera sigan siendo demasiadas."Pero también sabemos que a partir de ese equipo se formó mucha gente, y no sólo en Córdoba sino también en otras provincias", admitió. "Siempre hay que agradecer la visión de Agustín Caeiro padre, que con 80 años, fue el apoyo incondicional al primer equipo de trasplante cardíaco del interior del país". Para el futuro, Córdoba vislumbra un ocaso de los trasplantes en manos de la bomba ventricular electromecánica, que tiene la enorme ventaja de no depender de los donantes. "Aún no está en el país, pero ya hay cerca de 11 mil implantadas en el mundo", adelantó.

Doctorado en la UNC

Formación. Roque Córdoba nació, casi por casualidad, en Esquel (Chubut), pero se crió en Tinogasta, por lo cual se considera catamarqueño. Se enorgullece de que toda su formación se realizó en instituciones públicas: la Escuela Provincial Nº 9 de Catamarca; el Colegio Nacional de Catamarca, y después la carrera de Medicina en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), donde también se doctoró.

Especialización. En 2º año de Medicina supo que quería ser cardiocirujano, para lo cual se especializó en Francia y Estados Unidos, donde también ejerció.