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Elecciones unificadas o separadas

Los gobiernos provinciales no pueden aceptar el chantaje del ministro del Interior o del jefe de Gabinete para unificar los comicios en una misma fecha y favorecer las chances del oficialismo.

11 de enero de 2011 a las 12:01 a. m.
Elecciones unificadas o separadas

El Gobierno Nacional ha pedido a las provincias que unifiquen todas las elecciones convocadas para este año: la presidencial del 23 de octubre, las de gobernadores, las de legisladores nacionales y provinciales y las de intendentes. Si alguien cree que esta propuesta es inocente, que la inocencia le valga, porque lo que pretende el kirchnerismo es unificar todas las elecciones en una sola fecha para favorecer la candidatura de Cristina Fernandez –o de otro postulante oficialista, si la actual Presidenta decidiera no presentarse a la reelección– evitando la dispersión de votos y frenando un eventual avance de los partidos opositores en la votación para el Congreso Nacional y las legislaturas provinciales. Está claro, por otra parte, que cualquier candidato oficialista obtendría menos apoyo popular en una elección presidencial por separado; de ahí que se pretenda realizar en una sola fecha todas las elecciones. Más allá de las cuestiones técnicas y las complejidades del nuevo sistema electoral, que aún no está precisado en todos sus alcances y modalidades, lo que interesa es preguntarse qué es lo más conveniente para la democracia y el sistema republicano argentinos. Al respecto, debería darse un gran debate, no sólo con base en la experiencia argentina sino también teniendo en cuenta la legislación comparada. En los países que más se parecen a la Argentina por sus tradiciones políticas y culturales, como España e Italia, las elecciones son por separado. En una fecha se elige un parlamento, que a su vez designa a un primer ministro o presidente de gobierno, y en fechas distintas hay elecciones regionales, municipales y para el Parlamento Europeo. Los resultados no siempre son los mismos, ya que muchas veces un partido que gana las elecciones presidenciales directas o las parlamentarias pierde las regionales o municipales. En la Argentina podría ocurrir algo parecido, o sea que un partido o coalición gane la Presidencia y pierda la mayoría de las gobernaciones o una o las dos cámaras del Congreso Nacional. Y es esta posibilidad la que el actual Gobierno nacional quiere evitar a toda costa.Hay otras cuestiones que están en el centro de este debate, como la de las autonomías provinciales. Por preceptos constitucionales muy claros y categóricos, las provincias pueden convocar a elecciones de gobernador y legisladores provinciales en la fecha que consideren más apropiada, siempre dentro de los plazos establecidos por la ley. Por ello, el gobernador Juan Schiaretti no se debe dejar chantajear por el jefe de Gabinete o el ministro del Interior –que no son elegidos por el pueblo– para unificar la fecha de las elecciones a cambio de favores políticos o económicos. Y lo mismo vale para todas las provincias y municipios argentinos.