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En la Capital hubo seis crímenes violentos

Durante abril se registraron cinco asesinatos por violencia urbana. Un policía fue acusado de matar a un vecino de 13 años. Marqués Anexo: dos muertes en seis días.

05 de mayo de 2013 a las 12:02 a. m.
Juan Federico y 
Claudio Gleser
En la Capital hubo seis crímenes violentos
El horror. Marqués Anexo, escenario de episodios violentísimos (Ramiro Pereyra/Archivo).

En la ciudad de Córdoba, durante abril, la violencia extrema sacudió a los vecinos en seis ocasiones. En cinco de estos crímenes, la venganza fue el principal motivo. El atacante conocía a su víctima. En el sexto caso, un policía está detenido acusado de haber matado a un chico de 13 años, vecino de barrio Alberdi, cuando manipulaban su pistola reglamentaria.

Analizado en perspectiva, surge que en abril se triplicaron los homicidios en la Capital con respecto al mes anterior, marzo, en el que se anotaron dos crímenes. Al comparar con abril de otros años, en 2012 hubo cuatro asesinatos en la Capital (y ninguno en el interior), y en 2011 se registraron cinco. En 2010, también fueron cinco, mientras que un año antes se anotaron 
nueve.

Entre los tiros. Marqués Anexo fue el epicentro de las malas noticias durante el último abril. La espiral de violencia que suele asolar a diferentes barrios de la Capital tuvo especial virulencia en este sector de la zona norte de la ciudad de Córdoba. Allí conviven las villas El Pueblito, Ramal Sur y El Nailon.

El sábado 20 a la noche, Mauricio Rodríguez fue baleado por la espalda cuando iba en moto. Un balazo le afectó el hígado y el otro impactó en su cuello. Recién en los últimos días salió del coma farmacológico. Despertó. Sus padres, José Luis y Silvina, relataron que aún no se puede hablar y se comunica con gestos. Pese al mal pronóstico de un principio, ahora el panorama es mucho más alentador. “Lo iban a sacar de terapia intensiva para pasarlo a otra sala, pero como tuvo fiebre los médicos decidieron esperar”, apuntó José Luis.

“Él ya nos reconoció a todos, salió del coma y le sacaron el respirador”, agregó el hombre. Al respecto, su mujer subrayó: “Ya salió de la peor crisis, está bastante mejor gracias a Dios, de a poquito está volviendo”.

José Luis y su familia, tras el ataque que sufrió su hijo, decidieron abandonar El Pueblito. Abrumados por la violencia, juntaron sus pertenencias y se fueron del barrio, aunque aún no saben adónde van a vivir.

Por el ataque, la Policía busca sin éxito a otro joven del barrio, Claudio “Nerola” Gómez, de sólo 18 años. Según la fiscalía a cargo de Marcelo Hidalgo, este adolescente sería el mismo que un día después de balear a Rodríguez mató a Leandro Narváez (16), también en las calles de El Pueblito.

El viernes siguiente, Leandro Rivas (20, padre de un bebé) murió baleado en una disputa por su moto, en su casa ubicada a pocos metros del lugar donde Narváez cayó asesinado. Por este caso hay dos detenidos menores de edad y desde la investigación apuntaron que no tenía relación con los otros dos episodios violentos.

Este crimen aumentó más la conflictividad en el sector. Pese a que desde el miércoles de esa semana la zona estaba repleta de policías (patrulleros, motos, Guardia de Infantería, el grupo de elite Éter y el helicóptero), las balaceras a cualquier hora no menguaron. El domingo pasado, los vecinos aseguraron que otra vez había tiros (quienes tiraban, según testigos, usaban dos chalecos antibalas de la Policía y portaban armas largas) y los vincularon a allegados de los detenidos por el asesinato de Rivas, mientras que el lunes quemaron la casa de un familiar de los sospechosos.

Ante esto, el ministro de Seguridad provincial, Alejo Paredes, apuntó a que el problema en el sector excedía a la Policía, dando a entender que se trataba de un fenómeno que tenía, como trasfondo, una serie de carencias socioeconómicas. “Los problemas de seguridad no se solucionan sólo con presencia policial, y esto es un ejemplo de ello”, expresó ese lunes tras el ataque incendiario. “La única forma que tenemos es que la Justicia actúe y podamos encontrar en forma rápida tanto a los que incendiaron la casa como al prófugo del asesinato por el que se desató este clima en Marqués Anexo”, agregó.

Mientras que el crimen de Rivas aparece como esclarecido, la búsqueda de “Nerola” es, hasta ahora, un fracaso. El viernes, 18 personas fueron detenidas en una serie de allanamientos que se realizaron en distintos sectores de Marqués Anexo, según informó la Policía.

Entre los demorados había ocho menores, una pareja sospechada de robar en departamentos de Nueva Córdoba y otras personas acusadas de distintas contravenciones. Se señaló que se incautaron computadoras, electrodomésticos, cinco motos y un rifle.

Llamó la atención que pese a que los balazos resuenan a cualquier hora, no hubo un secuestro masivo de armas de fuego. Tampoco se informó sobre drogas, pese a que en la zona nadie se atreve a dudar de que los “quioscos” de cocaína, “porros” y pastillas han proliferado de manera alarmante en los últimos tiempos.

"El jueves todos empezaron a esconder lo que tenían porque sabían que se venían los allanamientos, siempre se filtran", aseguró un vecino que desde hace años aprendió a convivir entre tiros y dealers (proveedores de drogas).

Cabe destacar que son ellos, los propios vecinos del barrio, que son amplia mayoría, los que más padecen la inseguridad en esa zona.

Pese al gran despliegue policial, durante los operativos “Nerola” no apareció. Según el informante, habría estado escondido en El Nailon, de donde escapó minutos antes de los operativos.