38% se divorció tras 20 años de casados
La cifra surge de la Cámara de Familia de 1º Nominación de la ciudad de Córdoba. Y el 35% de las parejas que se separaron duraron como matrimonio entre 11 y 20 años. Multimedia.
“No hay edad para divorciarse”. Con esas palabras, la camarista de Familia de Córdoba María Virginia Bertoldi de Fourcade resumió la situación del divorcio.
Sucede que en un contexto en el que se insiste en que el fin de la pareja llega cada vez a más temprana edad y con menos años de matrimonio, las cifras demuestran que muchos de los que piden el divorcio llevan más de dos décadas juntos.
Más precisamente, casi cuatro de cada 10 divorcios corresponden a parejas que llevan más de 20 años de casados. “La idea es que la gente más joven es la que se separa más, pero no hay edad para divorciarse”, comentó Bertoldi de Fourcade.
Cuando comenzó a regir la ley que permitió el divorcio vincular, que el año pasado cumplió un cuarto de siglo, gran parte de los pedidos correspondían a matrimonios que llevaban décadas casados. Sin embargo, lo que hicieron muchos, en realidad, fue blanquear una separación que ya llevaba años en curso.
Así, desde entonces no paró de bajar la cantidad de años de matrimonio hasta el divorcio. Pero, esto no significa que sólo pidan la disolución del vínculo aquellos que llevan poco tiempo juntos.
Precisamente, 38 por ciento de las parejas que piden el divorcio llevan más de 20 años juntos, 35 por ciento entre 11 y 20 años, mientras que 27 por ciento, entre 0 y 10 años. Las cifras corresponden a la Cámara de Familia de 1ª Nominación de la ciudad de Córdoba.
Perfiles. Uno de los casos más comunes entre los divorcios de matrimonios más añosos se da cuando uno de los dos –o los dos– integrantes de la pareja toleró durante años al otro que no le hacía bien. "Puede ser una decisión sana cuando se mantuvo una relación patológica durante mucho tiempo, como la dependencia y el sometimiento. En los divorcios de gente grande, esto se da muchas veces", agregó Bertoldi de Fourcade.
Otro caso típico dentro de esta franja se da cuando las dos personas llevan ya muchos años de separación, incluso con nueva pareja e hijos, y finalmente se deciden a presentar la demanda de divorcio.
En tanto, según Bertoldi de Fourcade, el perfil más típico de los que se divorcian luego de estar entre 11 y 20 años casados corresponde a los que tuvieron un proceso de elaboración de la crisis y, en general, tienen hijos. En estos casos, probaron seguir para adelante, incluso luego de alguna separación, sin que estas nuevas oportunidades hayan funcionado.
“Puede pasar que sea sólo uno el que tome la decisión o el que tenga la decisión más firme, pero el otro la acepta porque no desea estar con alguien que no lo quiera”, aseguró.
Por último, el perfil del matrimonio más joven que pide la disolución del vínculo se da cuando hay muchos problemas desde el inicio de la relación. “El matrimonio no soluciona conflictos, a lo sumo, los crea”, reflexionó la camarista. También es importante señalar que muchos de esos matrimonios de poca duración llevan poco tiempo de casados, pero muchos años de convivencia. Es más, se trata incluso de parejas que tuvieron hijos antes de casarse.
“Hay una sensación de que las personas quieren de alguna manera tener su espacio personal. No están dispuestas a negociarlo”, señaló Bertoldi de Fourcade.
Uno de cada dos. En la ciudad de Córdoba, en el período de cinco años que abarca 2007 hasta 2011 incluido, hubo 24.609 casamientos contra 11.842 divorcios. Es decir, cada dos matrimonios que anota el Registro Civil, la Justicia tramita la disolución de otro. Los datos corresponden al Registro Civil de la ciudad de Córdoba y a la Cámara de Familia de Córdoba.
Por un lado, cada vez son menos las personas que eligen el formato matrimonio para compartir la vida. Según datos del Censo 2010, sobre la población mayor de 14 años, cuatro de cada 10 personas que conviven con otro no pasaron por el Registro Civil.
Pero la proporción se invierte entre los más jóvenes: entre las personas de 20 a 35 años, la cantidad de personas que conviven con su pareja sin casarse asciende al 65 por ciento.

