“Sufro en las manos, pero me ayuda el reflector”
César Díaz vende juguetes en la puerta del Hospital Pediátrico. Cuando el reloj da las 7, ya tiene montado su “stand”.
23 de julio de 2013 a las 12:01 a. m.
Ayer estuvo, como desde hace 18 años, trabajando a la intemperie.
“Sufro el frío en las manos, pero me ayuda el reflector de la puerta de entrada: cuando estoy desocupado, pongo las manos ahí y me da calor”, dice a sus 48 años. Y comparte su secreto contra el frío: “Dos camperas y café caliente”.

